23 junio 2012

cuarto día de invierno

Marcha por la igualdad 2012 (foto de Fundación Iguales)
Cuarto día de invierno. Día de sol y de marcha. Y como ya es una tradición, nos juntamos en la casa de P. a hacer la previa. Mis niños, mi amado, mis amigos: todos juntos dispuestos a marchar por la igualdad de derechos para todos.

Comida compartida, saludos y brindis con fresita. Y a las 2 salimos a caminar. Miles de personas reunidas en la Plaza Italia. Unos cerca del escenario del Movilh, otros cerca de los de Iguales. Nosotros, en el medio, confundidos por esta notoria división, que por suerte se terminó cuando empezó la marcha por la Alameda.

Ahí convergieron todos: los de Mums, los de Iguales, las feministas, los judíos GLBT, los de Movilh y las miles de personas, que sin pertenecer a ninguno de estos movimientos, siente que es justo que todos -sean heterosexuales u homosexuales- tengamos iguales derechos en la sociedad civil. Y daba gusto ver la Alameda llena de gente, de niños, de adolescentes, de familias completas apoyando una causa que pareciera ser de algunos, pero que a fin de cuentas es una causa de todos. Y da felicidad haber sido parte de esta marcha, de esta nueva marcha por la igualdad, y de haberla compartido con mis amigos, con gente a la que quiero tanto y con mis niños, que hoy participan de esta marcha con alegría, pero que espero alcancen a ver en la práctica, funcionando, esta ley de la igualdad.

22 junio 2012

tercer día de invierno

Hoy tuve que hablar de Marta Brunet en una charla para alumnas de cuarto medio y creo que estuvo bastante bien. Me pagaron con una bufanda de seda bien bonita. Al almuerzo me junté con mi amigo R. en el Huerto y me contó que en su colegio se pagaban estas charlas con plata. 70 lucas por charla, aunque si el conferencista era famoso podían llegar a pagarle 200. Mi charla fue bien simple, muy tranquila y conversada y no podría haber cobrado por ella. La bufanda se me ve preciosa y me combina con mi cartera de new york.
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En la casa del lado hay un cumpleaños infantil. Me imagino que la festejada debe andar por los 12 o 13. Cantan y bailan, y gritan a todo pulmón. Desde mi pieza sólo escucho gritos, me es imposible leer. Debe ser una venganza por el cumpleaños que celebré el viernes pasado en la tarde. El cumpleaños de mi hija también estuvo a todo pulmón.
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Antes de llegar al Huerto pasé a comprar Fresita para la previa de la marcha por la igualdad. No sé cuántos llegarán a la casa de P. y R., pero espero que sean muchos, para que juntos caminemos por Santa María, por el puente redondo, por la Alameda hasta el final. No se me puede olvidar mi bandera multicolor -que alguien me regaló en la marcha del año pasado- y el pañuelo con los colores del arcoiris que me trajo V. de su viaje a Ecuador.
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Después de almuerzo, me regalé un libro. Un clásico que nunca leí. Y pasé a dejar a R. a su edificio francés. En el camino me cuenta que alguien de la administración decidió colgar lámparas artesanales en todos los pisos del edificio. Me acordé de los problemas que había en mi antiguo edificio y de las discusiones sobre el buen y mal gusto de este vecino y de aquel. Si viviera en el edificio de R. de seguro estaría en pie de guerra contra esas lámparas nuevas, así que entiendo su malestar. Yo tengo una vecina que me ilumina desde su casa con una lámpara halógena, y que me hace sentir, sentada en el baño, como si estuviera en un interrogatorio de la ex-CNI. Yo, en cambio, ilumino mi calle -desde el tercer piso- con una lámpara que es preciosa, aunque de seguro para la diseñadora de las lámparas artesanales y para mi vecina, debe de ser un horror.

21 junio 2012

segundo día de invierno

Para este segundo día de invierno, recomiendo escuchar esta canción de Ellie Goulding y ponerse a bailar.

20 junio 2012

primer día de invierno

Escribo, corrijo, deshago y leo. Y los días se me pasan escribiendo -o tratando de escribir- una tesis que no avanza. Mientras, sigo con mi vida. Niños con muchos quehaceres, uno que otro texto que escribir, algún libro que reseñar, cosas que arreglar en la casa, y las típicas latas de las que no sé por qué tenemos que encargarnos las mujeres en las casas.

Hace poco estuve de cumpleaños y lo celebré por partes, como ya es una costumbre. Amigas al almuerzo, comida con amigos en la noche, familia el fin de semana y una mini fiesta el sábado para los amigos más bailadores. Y todo resultó muy bien y además de estar muy regalada.

La fiesta, divertidísima. Hace mucho tiempo que no me reía tanto. Mr. Sharp de smoking y humita dorada, y yo de vestido metálico, bien dorado y brillante, como sacada de la próxima película de El Gran Gatsby. Un vestido altamente peligroso, como me dijeron al día siguiente, porque no faltó el que se hizo cortes en las manos por tomarme en andas mientras bailábamos. Ahora entiendo porque Rafaella Carrá usaba patas de lycra para sus bailes. Pero son los riesgos a los que se exponen quienes me rodean. Les puedo dar mi amistad, pero también pueden salir heridos. O incluso ser víctimas de la globoterapia.

Libros me regalaron dos. Uno de Siri Hustvedt y otro de Juan Pablo Roncone, Hermano Ciervo, que es un conjunto de cuentos muy buenos, similares a los que él escribía en el taller literario al que íbamos hace años. También me regalaron ropa, platita y muchas cosas para el cuerpo y la casa. Y todas me encantaron. Yo me regalé Novelas de Flannery O'Connor, una escritora formidable que sorprende bastante con estas dos novelas -las únicas que escribió junto a sus decenas de cuentos- y que nos narran dos historias entre heréticas y religiosas, con protagonistas que son como héroes que luchan contra la fe del mundo, pero que terminan siendo -cada uno en su estilo- más creyentes que cualquiera. 

Otro libro que leí -aparte de todo lo que he leído para la tesis- es el último libro de Franzen, Farther Away, que es un conjunto de sus mejores artículos y reseñas de prensa. Y está bien bueno, en especial el ensayo dedicado a Personajes Desesperados y a su autora, la gran Paula Fox. El libro no ha llegado a Chile (me lo traje de Nueva York en mayo), pero vale la pena conseguirlo. Otro que me traje y hojeo de vez en cuando son los poemas completos de Philip Larkin, que son una maravilla y que uno debiera tener en el velador. Ahora creo que voy a leer el libro de Siri Hustvedt y luego voy a lanzarme con un par de clásicos: El Gran Gatsby y Anna Karenina, para ponerme a tono con las dos películas que llegan a fin de año.


Quizás debiera leer menos, como aconseja Philip Larkin, y hacer otras cosas, pero no son muchas más las cosas que me gustan hacer. Quizás debiera escribir más (¿y volver al mini taller?). Todo puede ser. Por lo pronto, sigo leyendo y sigo amando. Y sigo en marcha por la igualdad de los derechos de todos. 
Por eso, a los que me quieren y también a los que no (y que igual sapean este blog) los invito a marchar este sábado 23 de junio en Santiago, por un país más justo y con iguales derechos para todos. Es importante y es necesario. La cita es a las 14:00 en Plaza Italia. Los espero a todos. 
Y nos estamos viendo en otro post.




29 marzo 2012

Un verano naranja y un otoño limón

Este verano pasó demasiado rápido. Y fue tan intenso y caluroso que parece raro recordarlo ahora que ya empezó el otoño. Muchos días de playa, de compartir con amigos y familia, de comer palmeras a destajo, de conversar hasta la madrugada y de leer libros buenos bajo el quitasol naranja. Días que ya se terminaron y que ahora recuerdo con nostalgia mientras miro el magnolio desde mi ventana y sus hojas cada día más cafés.
Y aunque me gusta el otoño, éste en especial ha comenzado muy triste. La muerte de una mujer preciosa que conocí en el verano ensombrece mis días. La muerte de Daniel Zamudio a manos de neonazis me llena de pena y dolor. Rezo por ellos y lloro por sus muertes, por quienes tanto los quieren y necesitan, por las cosas que no vivirán. Y a la vez me siento tan inútil -no sé en qué puedo ayudar- y a la vez tan privilegiada. Una amiga muere y deja a tres niños sin una madre, y no puedo no pensar en por qué a mí no me pasó nada después de mi derrame de octubre. No era mi hora, me dijo alguien. Tengo muchas cosas pendientes aún, pienso yo.
Pero todos tenemos cosas pendientes. Las tenía la Jose, las tenía la Loreto, las tenía Daniel. Quizás sus muertes nos sirvan para replantearnos prioridades entre tantos temas pendientes. Ser una mejor persona, ser una mejor mamá. Por lo pronto no dejar de decir te quiero cada día de mi vida ni de enseñarles a mis hijos que una muerte como la de Daniel Zamudio no se puede repetir. Que detrás de cada palabra hiriente, de cada gesto de peyorativo, hay un tipo de violencia que nos contamina, nos enferma, nos lleva a discriminar. Que hay que respetar a todo el ser humano -sea cual sea su orientación religiosa, política o sexual- y que la diversidad es algo bueno. Esa es mi prioridad. Después vendrán los viajes, los libros, los paseos (que espero sean muchos este año), vendrá mi tesis, el trabajo, arreglar esta casa y estar con mis amigos. Espero alcanzar a hacerlo todo y estar muchos años por acá. Por el momento partiré siendo una mejor persona y criando a mis hijos para que este mundo sea mejor.


30 diciembre 2011

News from Becky

No prometo que el próximo año escribiré más en este blog, porque no puedo prometer cosas que no sé si cumpliré. Pero sí seguiré escribiendo -aquí, allá o donde sea- y leyendo y recomendando libros.
El año pasado fue muy intenso y, aunque debiera contar lo que me pasó en noviembre, la verdad es que me da una soberana lata, y sólo hablaré del tema para agradecer las cientos de muestras de cariño que recibí durante mi larga estadía en la clínica y que sigo recibiendo hasta el día de hoy, y que me ayudaron muchísimo para salir adelante y dejar en el pasado ese maldito derrame intracraneal.
A los pocos días de volver a la casa, me puse a leer en el Ipad el último libro de Paula Fox -News from de the world- que compré vía Amazon. Y con sorpresa descubrí que mi gran escritora también sufrió un derrame subdural (igual que el mío) mientras se encontraba de viaje en Israel. A raíz de ese accidente vascular, ella debió aprender a caminar y leer de nuevo (aunque no se demoró tanto a pesar de sus 70 y tantos años) y me di cuenta de lo afortunada que fui al no quedar con ninguna secuela. Pero también me di cuenta de lo afortunada que soy al tener tantos y tan buenos amigos. Amigos que me llamaban o me iban a ver (aunque no se podía entrar a la UCI) y que acompañaban a mi familia, tantos primos y tíos que aparecieron a dejar flores, chocolates, estampitas y sus cariños y que me hicieron sentir parte de una familia grande y maravillosa, mis hermanos y mis papás que se quedaron junto a mi cama durante esos 17 días de hospitalización, mis hijos y sus amigos que me mandaban tarjetas y saludos, mi marido que nunca se despegó de mi lado y tantos amigos y amigas que se encargaron de mis hijos, de que estudiaran, de que llevaran regalos a los cumpleaños y, principalmente, de que no se sintieran tristes.
Aunque la vuelta a la "normalidad" no ha sido fácil, he recibido el apoyo de tanta gente que no podría desmoronarme. Y han sido tantos los brindis y celebraciones desde que salí de la clínica hasta esta navidad, que he quedado exhausta aunque llena del cariño de mis amigas y amigos del colegio, del magíster, de la universidad, de la vida y las letras.
Para este 2012 espero no sorprenderlos de nuevo con ninguna enfermedad. Y espero terminar y entregar mi tesis, defenderla con éxito, leer muchos libros y seguir viendo a todos mis amigos. Que mi familia siga unida y feliz, que pueda seguir trabajando en lo que me gusta y que mi amor me acompañe siempre. ¡Feliz año nuevo a todos! Ya me tengo que ir a celebrar con los míos a la playita.
Los quiero.


What Are You Doing New Years Eve?

08 octubre 2011

September rain

Anoche llovió un ratito. Y hoy apareció la piscina llena de pequeñas hojas. Así es la primavera, les dije a mis niñitas mientras se vestían para ir al colegio. Pero, ¿podemos ir sin pantys?. Por supuesto, les contesté. Era lo único que les preocupaba frente a esta lluvia primaveral: que no hubiera un retroceso en el camino hacia el anhelado verano.

Porque antes de esta lluvia ya había comenzado el calorcito en Santiago. Los vestidos más cortos y las chalitas ya habían salido del clóset a la calle, y los panoramas al aire libre comenzaban a multiplicarse. Y como no hay nada que les guste más a los niños que el verano, en mi casa todos andaban felices con la llegada del calor. 

Y, aunque hoy volví a la bota, el espíritu se mantiene primaveral: con escote, sonrisa, pelo suelto y una que otra novela (que no sea Marta Brunet). Porque debo reconocer que he dedicado todas mis horas de lectura a mi famosa tesis: a los libros de teoría que la sustentan (o intentan sostenerla) y a la obra de esa maravillosa escritora que elegí. Pero mis ojos también quieren descansar un rato de ese tema, y anhelan novelas, poemas, tramas simples o intrincadas -por un rato que sea-, antes de volver a mis lecturas de y para Brunet.

Por eso durante estos días he andado leyendo otras cosas. Novelas que compré en Buenos Aires -durante mi última visita de septiembre- y de las que ya les hablaré más adelante.


17 agosto 2011

Me alegan de que no he escrito nada. Tanta gente que se ha hecho adicta a este blog y que me exige que actualice, que publique, que los haga llorar y/o reír, y yo -de verdad- no tengo ganas de hacerlo. Porque, ¿de qué les puedo hablar? Si son tantas las cosas que me pasan cada día, y son tantas las cosas que pienso que podría escribir mucho, y no sé si eso sería bueno. Ni para mí, ni para ustedes.

Podría escribirles, por ejemplo, del matrimonio de V y C, que estuvo tan bueno, y que nos dio tanta alegría, pero es tan personal, que no puedo compartirlo con los lectores anónimos que cada cierto tiempo merodean por este blog.

Y podría hablarles de la novela de R que espero pronto sea publicada, pero sería inoportuno hacerlo por este medio. Podría hablarles del conflicto estudiantil que se vive en Chile por estos días, que nos tiene en paro hace ya tres meses -porque los posgrados en la Universidad de Chile también están en paro- y que, por supuesto, apoyo totalmente, a pesar de que seguro me harán demorar en mi tesis. Pero todo sea para terminar con la mediocre educación que se imparte en este país, y de una vez por todas desenmascarar a las tantas universidades chantas que sólo buscan ganar plata y no enseñar. Pero no quiero hablar de eso tampoco, para eso lo hablo con mis compañeros en un café.

Pero puedo contarles otras cosas. Por ejemplo, que todavía no termino de leer el Segundo Sexo, pero que me parece una obra fundamental. Y que hice que mi amigo O leyera a Marta Brunet , y que le encantara, lo que me hace sentir cada día más feliz con el tema de mi tesis. Y que compré entradas para Justin Bieber, porque mis hijas lo adoran, y no puedo negarles esa pasión si yo a esa edad amaba a Corey Haim (QEPD) y a un jovencísimo Matt Dillon, y sólo quería conocer a alguien que fuera como ellos. Y que nació mi sobrino Ismael, que es precioso.

Y que mi casa es más famosa que yo, y que incluso aparece en un libro que fue lanzado ayer en el Teatro Municipal de Las Condes, y presentado por la Cecilia Bolocco y Andrés Benítez (ver foto tomada desde Iphone), y que me da mucho pudor que aparezca en ese libro, pero que también me da cierto orgullo, porque el libro es espectacular y de muy buena calidad, y mi casa aparece muy linda en las fotos.

Y les puedo contar que mi gata se ha pasado todo agosto metida en mi pieza, y que mis hijas la tratan como a una hermana chica. Y que lo he pasado muy bien estos últimos días: que he comido con mis amigas de colegio (en köök, muy rico), almorzado con mi amiga C por nuestros locales de Vitacura (a los que no voy a hacer publicidad) y compartido con mis amigos de la vida. Como anoche, cuando me acompañaron al lanzamiento del libro de casas recicladas, y me hicieron reír tanto, después en el Normandie, que lograron hacerme olvidar -por mucho rato- del frío de agosto y de las penas de la vida.

¿Satisfechos?





20 julio 2011


Debo reconocer que me gusta el invierno.
Mirar los árboles sin hojas desde mi ventana y agarrar un poco del calorcito con el sol que entra a montones por la ventana de mi pieza. Qué mejor, si estoy tapada con mi chal chilote -la mejor compra que he hecho en años- y tengo un buen libro entre mis manos.

Ahora estoy con el Segundo Sexo y estoy feliz. Son de esos libros de los que uno ha leído partes, extractos, frases famosas ("la mujer se hace, no se nace"), pero que pocas veces se lee completo. Y aquí estoy, fascinada en la página 130 y con toda la intención de llegar a las 700. Sé que lo voy a hacer. Y sé que me va a encantar. Ya les contaré.






Enviado desde mi iPhone

08 julio 2011

autumm things


Debería estar escribiendo sobre Marta Brunet, más bien sobre "La lucha por el sexo (y el poder) en el cuento Aguas Abajo de Marta Brunet" -que es el título que le puse a mi ensayo- pero mi cabeza vuela por otros lados. Me meto a facebook, sapeo twitter, leo blogs y la prensa, y también páginas de tiendas de ropa, de libros, de lo que sea, todo con tal de no meterme con el tema del sexo/género y con el trabajo que sabe Dios cuándo tendré que entregar ahora que hasta el posgrado está en paro.
Pienso en mi amigo R., con quien casualmente me encontré ayer en Providencia, mientras buscaba un regalo de cumpleaños. Pienso en su novela, que es tan buena, y me gustaría ver publicada. Y pienso en mi amigo V., que está a un paso del matrimonio. Y en mis niños que acaban de salir de vacaciones y están ávidos de panoramas y esas cosas, mientras yo aún no sé qué va a pasar con mis trabajos para la universidad ni he escrito mi proyecto de tesis. 
Pienso en mi amor, que está tan cansado, y que me gustaría tanto ver más tranquilo, más feliz. Y escribo esto sabiendo que él no lo va a leer -muy raramente lee este blog- pero lo escribo igual, porque quiero que quede escrito. Así como también quiero que quede escrito que los quiero mucho, queridos amigos del mini taller, y que aunque esté colapsada de trabajos atrasados, siempre tengo tiempo para ustedes, y para nuestras tertulias, y para nuestra amistad (Pd: los espero el 18 en mi casa).

04 julio 2011

Iguales después de la marcha...


Si les interesa contribuir de alguna forma, les envío el link de la fundación Iguales, en la que pueden anotarse para apoyar o participar activamente. Hay distintas opciones, desde decir "sí, apoyo" hasta comprometerse a trabajar más en concreto. Ahí ven ustedes, todo sirve. 
Solo tienen que meterse acá para tener más información. Ojalá se interesen. No dejemos que el ambiente y la buena onda que se generó en la marcha decaiga.

27 junio 2011

Becky en la Marcha por la Igualdad. 25 de junio de 2011.


Me siento orgullosa de haber participado -con mi marido y mis tres hijos- de ese sábado histórico, cuando junto a más de 30 mil personas marchamos por la Alameda por una causa común: la igualdad de derechos para todos los ciudadanos de este país. Una causa que no es sólo la de los gays, lesbianas, bisexuales y transformistas, sino de todos quienes creemos que este país debe asegurar los mismos derechos civiles para todos sus habitantes -sean estos de la ideología, religión o género que sean-, con leyes que nos protejan a todos por igual. Sin segregación ni discriminación, Chile puede ser un país mejor, y un mejor lugar para que nuestros niños vivan en él. Eso es lo que -por lo menos- yo espero.

Menos Carver y más Bombal




-¿Qué escritores chilenos le gustan?

-¿Chilenos? -piensa unos momentos-. Leo en  general más escritores extranjeros que chilenos, Roth, Auster, Chandler, Carver, Hemingway, Scott Fitzgerald.


Entrevista a Luciano Cruz Coke, ministro de cultura de Chile. (Revista El Sábado, 25 de junio de 2011).



No es novedad que el ministro de cultura no lea autores chilenos. De hecho, en marzo de este año ya había manifestado, en el suplemento Artes y Letras, su afición por escritores como William Faulkner, Scott Fitzgerald, Paul Auster y Richard Yates, "más algunas novelas de Phillip Roth". "Además Hemingway y los cuentos de Herman Melville", dijo en esa oportunidad. "La novela negra de Raymond Chandler me fascina, así como la narrativa inglesa de Ishiguro y McEwan". 

Y, debo decir que varios de esos autores son también los que leo yo. Pero no por eso puedo dejar de comentar que hay algo que me molesta profundamente en sus palabras, o más bien en su canon literario, y es la falta de autores nacionales. Nadie está obligado a leer autores chilenos, pero ¿no es un poco extraño que nuestro ministro de cultura no lea autores chilenos? ¿No hay ninguno que le agrade, de los vivos o los muertos o es simplemente que no los conoce?

Porque, aunque los libreros nos vivan recomendando libros extranjeros, y las novelas de Anagrama (la llamada mafia amarilla) se nos aparezcan hasta en la sopa (y se ven tan lindas en nuestros libreros, como me dijo una vez un amigo), hay algo, parece, que el ministro de cultura no ha notado: hay más autores que los norteamericanos, más editoriales que Anagrama y muy buenos autores nacionales.

No lea a Ampuero, no vale la pena (lo digo a punta de prejuicio porque nunca he ni siquiera ojeado sus novelas), pero lea a Couve, que tiene una visión estética que le encantaría a un espíritu sensible como el suyo. O lea a Marta Brunet y a María Luisa Bombal, que son excelentes. O a Lemebel, que es tan potente. O a Bertoni y sus poemas geniales. Y para qué decir a Bolaño -ah no, verdad que no le gustó Bolaño-, pero puede leer a Zambra, ¡y son novelas cortas! Quizás en un fin de semana puede leerse las tres  de un tirón. Y le van a gustar. Y no son tan caras como las de autores gringos que publica Anagrama. Y son habladas en chileno. Sin traducciones llenas de palabras como joder y gilipollas. Va a gozar, ministro, como he gozado yo. Y deje las novelas norteamericanas por un rato, para que se conecte con la escritura chilena y con los escritores que postulan año tras a año a los concursos y fondos que su ministerio suele entregar. No se arrepentirá.

17 junio 2011

Por fin volvió mi computador. Y con él las miles de obligaciones pendientes. Tengo que entregar mi proyecto de tesis y el trabajo final para el ramo de género. Y volver a escribir. Y responder los e-mails de manera correcta, no desde un Iphone o un Ipad que cambia palabras, omite acentos y me obliga a escribir de manera corta e impersonal. 

También trataré de ponerme al día con el blog, porque sé de amigos que lo han extrañado. Sin ir más lejos el otro día en el Starbucks me encontré con una antigua compañera de periodismo que era fiel seguidora de Becky (K: todavía estoy esperando que me mandes algo de lo que escribes, parte de la novela o un cuento, a lo menos) y a quien agradezco sus elogiosas palabras.

Y también está O. que dice leerme en sus ratos de ocio, y a quien no quiero decepcionar con este blog tan fome, menos después de la exquisita comida árabe con la que me recibió anoche en su maravilloso fab lane apartment de south park.

Y por supuesto está nuestro mini taller de junio, que no había podido organizar sin mi libreta de contactos, pero que espero no vuelva a posponerse.

Así que junio va a ser el mes para ponerse al día. En especial para escribir sobre todo lo que he leído. Porque sin el computador pude avanzar bastante en mis lecturas para la tesis y ya tengo revisada toda la narrativa de Marta Brunet. Qué descubrimiento ha sido leerla a esta etapa de mi vida. Y también a las muchas teóricas del feminismo, que me han dado las claves para captar la subversiva apuesta de esta escritora chilena. 

Pero no todo ha sido estudio en estos días. También estuve de cumpleaños y fui tan pero tan celebrada que hasta mi característica melancolía desapareció por unos momentos. Mis amigas de colegio me invitaron a comer y me dieron un regalo que me cayó como anillo al dedo. Y con mis amigos de la vida celebramos bailando y riéndonos de lo lindo, y aprovecho de agradecerles sus lindos regalos -desde ropa hasta un cuadro, pasando por un sin número de productos de belleza- todos ideales para enfrentar estos 37 años con dignidad y optimismo. 

Y aunque no he leído casi nada fuera de lo "estrictamente profesional", debo reconocer que no pude dejar de comprar la última novela de Zambra, que como todos ustedes saben, es mi escritor chileno favorito y, aunque traté de dosificarla para que me durara unos días, me fue imposible y la devoré en unas horas. Su lectura me sacó por varios días de la Brunet y los años 50, y me llevó a Maipú -al pasaje Aladino, que aparece en el mapa de arriba- y a los últimos treinta años de la historia de Chile. Y también me llevó a la nostalgia y a los recuerdos. Y a las ganas de escribir de nuevo, y de terminar esa historia que aún sigue inconclusa.



28 abril 2011

Mensaje desde un cyber café



Ya se viene el mini taller de mayo. A escribir, se ha dicho. Yo sigo sin computador, así que de seguro llegaré con manuscritos. Pero lo importante es llegar. Y escribir. Los espero. 

03 abril 2011

next


 
Desde hace un par de semanas que estoy sin computador. Un accidente "casero" lo mandó directamente a la UTI, desde donde espero salga con vida. Por mientras escribo en la linda Moleskine que me regalo R hace unos meses atrás. Y leo mis mails en el celular, y me veo obligada a contestar correos con palabras sin acentos y de la manera más corta posible, porque no hay nada que deteste más que escribir en un celular. Bueno, la verdad es que hay cosas que detesto más, pero que en este minuto no viene al caso nombrar.
Y me quedo sin computador justo ahora que empiezo a preparar mi tesis de grado. Justo cuando debo empezar a leer, escribir, archivar y catalogar. Y temo que mi Moleskine no dé abasto. Y que mi cabeza tampoco lo dé.
Los días se me han pasado entre miles de trámites y latas. El comienzo de año no es fácil. Por un lado organizar el año escolar de los hijos, por otro lado mi propio año escolar. Por suerte ya elegí tema de tesis, y tomé el último ramo de este magíster -que sin querer queriendo me llevó a los estudios de género- y postulé a becas y ahora quizás postule a un fondo, porque con mi 7 en teoría literaria se me abrieron muchas puertas, aunque sé que no es algo fácil de conseguir, como tampoco sé si esas puertas que se me abrieron no se van a cerrar.
Y he estado leyendo, leyendo mucho. A chilenos como Couve y Brunet. Y a Patti Smith con su libro Éramos unos niños, que me entretuvo mucho, y a Sue Kauffman, que es genial, y a otros que ya no recuerdo, porque el verano se me hace tan lejano que sus lecturas ya he olvidado. Y he dormido. Y he evitado ver gente que no quiero ver. Y como no tengo computador apenas contesto mensajes, salvo con monosílabos. Y sólo me he permitido ver a las personas que realmente quiero ver. Como a mis amigos de la vida, mis amigas del colegio, algún amigo de la universidad actual o de la anterior, a los amigotes nuevos y a mi familia. Pero al resto, "next", como me dijo el otro día mi amiga Antonia en el Olán: "En esta etapa de la vida, lo que no te aporta, hay que dejarlo pasar. Next". Y no es malo su consejo. Así que a la mina competitiva que te mira con cara de poto porque te fue mejor que a ella: next. Y next el pariente latero, la amiga enrollada, la vieja con cara larga, el comentario juevón. Next. Next. Next. Next. Por lo menos por un tiempo.

17 febrero 2011

Yaddo


Foto: Alfredo Cáceres


Por si me extrañaban, acá les dejo un artículo que escribí hace un tiempo y que apareció el domingo 13 en Revista de Libros. Es sobre Yaddo, la legendaria colonia de escritores de Estados Unidos por la que pasó Cheever, Capote y la Highsmith, entre muchos otros.