21 septiembre 2009

Y nos faltó el volantín

Partimos estos días dieciocheros con un buen asado de fierritos. Arreglamos la parrilla y entre todos preparamos nuestros anticuchos de carne, cebolla y choricillo, acompañados por nuestra querida Santa Ema Reserva y nuestra radio con puras cuecas chilenas. Hasta bailamos La Consentida y las niñitas vestidas de huasitas arreglaron la terraza llenándola de banderitas. Más tarde, a las fondas oficiales, por supuesto al Parque O'Higgins. Pensar que no pisaba esas fondas desde el año 95, cuando disfrazada de conejito me paseaba medio entonada con mi amigo Lalo C. Ahora volví con marido y 3 niños, y debo confesar orgullosa que mis hijas heredaran el mismo gusto de su madre por la fiesta, el baile y el bullicio popular. Cómo corrían por la fonda de Zacarías y se empinaban para ver a nuestra presi Bachelet, que inauguraba las celebraciones en la fonda Iorana. Y bailaban y comían felices, y aplaudían a los bailarines de cueca y se sentían orgullosas de que el huaso elegante las haya invitado a bailar.
A la salida vieron a un curado durmiendo en el suelo y a otro que se nos acercó a saludar, para esconderse de los carabineros, pero que igual se lo llevaron detenido. "Esto es Chile, niños", les dije en tono educativo y ellos sonrieron con sus caras sucias y sus cintillos luminosos brillándoles sobre el pelo.
Al día siguiente compramos empanadas. Nada de ránkings, por favor, que las que aparecían en la revista Wikén en el número 1 no eran nada de buenas. Las mejores a mi juicio, las del Ambassador, una maravilla, masa exquisita, pino suave. Me comí 3, y tan feliz como siempre. Y después a dormir. Porque también habíamos comprado chicha. Niños, por mientras, vean Mary Poppins en el televisor.
Y el sábado, andar en bicicleta, que no todo en la vida es tomar, comer y dormir. Un paseo por las ciclovías de Providencia hasta el Parque Bustamante y luego un almuerzo de ¡¡¡fierritos!!! en el Lomit's cerca de Manuel Montt. Y el domingo terminamos con otro asadito, que la carne, el vino, la ensalada chilena y el choripán. Qué buen dieciocho pasamos, y eso que nos faltó tiempo para un segundo pie de cueca y para elevar el clásico volantín.

2 comentarios:

JJ dijo...

Querida Becky, qué delicia leer sus aventuras 18cheras. Supongo que mañana nos veremos con Ro, Pablo e Ian y el resto de nuestros compinches en Casa Central.

CA dijo...

Becky querida, me alegro tanto que los beckitos conozcan nuestro verdadero Chile: empolvado, curado y pillín. Por cierto, debería instarlos a presentar a Simón al concurso de "el quiltro del Bicentenario", creo que sería una nueva oportunidad para acercarlos a nuestra tierra.

Sin duda, sentí envidia con su relato: tanto fierrito!! tanta cueca!!

Salud por usted y por su marido, que una vez nos deleitó con su mano asadera!

CA.