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01 julio 2010

Crítica de Diego Lira

Diego Lira pide tribuna para comentar la muestra de Rodrigo C. Y como hoy ando generosa, le presto mi blog.
Aquí va:



Pinturas sintéticas


En la sala de exhibición de Biblioteca Viva ubicada en el Mall Plaza Sur  comuna de San Bernardo, se exponen las pinturas de Rodrigo Costas.  Artista plástico autodidacta y escritor.  Su primera exposición reúne un conjunto de siete obras que abarcan su obra plástica mayor – esmalte sintético sobre los lienzos – y donde excluyó sus trabajos sobre papel.  Su propuesta es bastante directa y sincera, no deja lugar especulaciones en lo formal. Es un heredero de la cultura pop norteamericana, basado  en el cómic y su máximo héroe artístico,  Roy Lichtenstein.   Más su originalidad y valor transita de manera paralela a lo visualmente evidente.  Los títulos juegan un rol fundamental – opción claramente intencional del autor - al punto de que la lectura de sus obras se alteran transformándose en valores de nuestra cultura nacional,  con códigos  personales camuflados,  todos travestidos de pop.   “Yo soy aquel” y  “Marcela Rodríguez Valdivieso”, son los ejemplos más claros de aquello;  un torero que con su capa sortea la embestida del toro, que termina siendo una cita a la memoria casi infantil, al recuerdo de interpretaciones interminables e histriónicas en blanco y negro donde un mítico Raphael conquistaba a la audiencia.  Y un emblema revolucionario y político en Chile como la mujer metralleta, se transforma en otro ícono popular, en un objeto de consumo masivo, deseable y sexy.  

Diego Lira

25 febrero 2008

Por la boca (y la escritura) muere el pez

Un amigo que está haciendo un libro de arte me pide que revise el prólogo que escribió un conocido historiador de nuestro país, y como imagino que la tarea será fácil, accedo. Pero cuál no será mi sorpresa cuando descubro que ya en las primeras líneas del texto se asoman tremendos errores de ortografía y redacción. Acentos ausentes o mal puestos, las "c" cambiadas por "s", las frases mal hiladas y pésimamente redactadas, en fin, un prólogo tan mal hecho que sólo pude atinar a rehacer lo escrito para dejarlo medianamente decente.
Y no es que me sorprenda que alguien escriba mal (es un pecado bastante común por lo demás) sino el que el autor haya sido un conocido "hombre de cultura", un historiador del arte y profesor universitario, una persona que se llena la boca hablando de arte, cultura y patrimonio, y que definitivamente muestra la hilacha a la hora de escribir.
Porque cultura no es comprar obras de arte ni tener libros de pintores sobre la mesa de centro. Ni hablar de artistas y temas elevados. Cultura es pensar y apreciar, distinguir, gozar, y también es saber leer, escribir y hablar correctamente.
¿Cuántas personas en este país tienen sus casas llenas de obras de arte pero sus bibliotecas vacías de libros?, ¿cuántas personas se impresionan del bajo nivel cultural de nuestro país pero al hablar no salen del garabato y las palabras mal dichas?, ¿cuántas personas se llenan la boca hablando de exposiciones de arte o de libros y no saben redactar un email?
Por desgracia son muchas, ¿o mushas?

15 noviembre 2007

"El Gran Cuadro": Otra Payasada de la Municipalidad de Santiago

Hace años que venimos escuchando el mismo cantito. Que la Municipalidad no tiene plata para la cultura, que no se puede mejorar el Museo de Bellas Artes, que no hay recursos para bibliotecas ni espectáculos artísticos. Y de repente, aparecen actos como éste: "El gran cuadro", un evento financiado por la Municipalidad de Santiago en el que varios artistas se unen para pintar una réplica de un cuadro de Rugendas, y donde se gastan sin problemas más de 450 millones de pesos del presupuesto municipal.

¿Tiene algún sentido este evento? Porque convengamos que esto no es cultura. Cultura es crear, escribir, pintar, mantener, hacer reflexionar. Copiar un pequeño cuadro de Rugendas y convertirlo en un póster de grandes dimensiones es otra cosa. Puede ser algo divertido, un show o algo anecdótico como el chaleco gigante que hace unos años se hizo en la comuna de La Ligua, pero no es cultura.

Cuatrocientos millones de pesos es mucha plata para una municipalidad como Santiago. Con esa plata se puede mejorar el aseo y ornato de la comuna, se pueden mejorar las áreas verdes y juegos, las señales de tránsito, en fin, tantas cosas. Y si incluso sólo se quisiera destinar ese monto al área cultural, ¿no estaría mejor gastado en algo que quedara en el tiempo y no en un "gran cuadro" que al igual que el chaleco gigante más temprano que tarde quedará en algún basurero municipal?

Con esa plata se podría mejorar el Museo Nacional de Bellas Artes, que todavía no está refaccionado y que hace años no compra obras de arte de calidad superior. Se podría invertir en más libros para la Biblioteca de Santiago, en espectáculos artísticos de buen nivel, en concursos de arte para jóvenes y niños, en fin, en obras de arte que quedaran en la comuna y que realmente acercaran la cultura a las personas.

26 agosto 2007

Agosto: Mes de Festivales en Edimburgo


Durante agosto, la ciudad de Edimburgo se llena de festivales. Está el Festival Internacional y el Fringe, ambos dedicados a las artes escénicas, el Festival Cinematográfico y el de Jazz y Blues, además del Festival de Artes y el Festival Internacional del Libro, que coinciden todos los años en la capital escocesa -desde fines de julio a comienzos de septiembre- llenando las calles de Edimburgo de arte, literatura, teatro y música, y también de miles de turistas. La mayoría de los visitantes llegan atraídos por los espectáculos de teatro y danza que ofrece el Festival Internacional y el Fringe (que es más experimental), aunque también son muchos los que arriban por los otros festivales, en especial por el Festival del Libro que, aunque partió como el hermano menor de estas fiestas, ha crecido de manera tan asombrosa que ya se le considera uno de los mayores eventos literarios del mundo.

Este año el Festival Internacional de Edimburgo tiene en su programación al músico Jordi Savall –uno de los grandes compositores e intérpretes del momento, creador de la música del filme Todas las mañanas del mundo-, notables óperas y ballets, piezas de célebres coreógrafos contemporáneos como Trisha Brown y William Forsythe, e importantes estrenos teatrales como Las Bacantes de Eurípides que, tras diecisiete años de ausencia, marca el regreso a las tablas del actor escocés Alan Cumming. Para espectadores más osados, la propuesta del Fringe para este año ofrece más de cien representaciones distintas donde las comedias stand-up de Stewart Lee y Ed Byrne y el estreno teatral de la novela Hotel World de la escritora Ali Smith, son las más esperadas. En cuanto a las bellas artes, el Festival de Artes de Edimburgo exhibe hasta el 2 de septiembre una gran muestra de retratos del fotógrafo norteamericano William Egleston, una completa retrospectiva consagrada a Andy Warhol y dos exposiciones dedicadas a Pablo Picasso: Fired with passion, que exhibe sus trabajos desde el año 1947 al 1961, y Picasso on Paper, que recopila más de 100 dibujos del artista.

Para loa amantes del cine, el 15 de agosto se inauguró la versión 61 del Festival Cinematográfico de Edimburgo, que desde el próximo año se realizará durante el mes de junio para no verse opacado por los otros festivales de la ciudad, y en especial por el Festival Internacional del Libro, que abrió sus puertas el 11 de este mes, y llenó de estrellas literarias la capital de Escocia. Más de 600 autores de 40 países están invitados a esta enorme feria de las letras, desde el laureado Richard Ford hasta los exitosos Alan Bennett e Ian McEwan, pasando por las apariciones “vituales” de Norman Mailer y Alice Munro, y el esperado lanzamiento de la versión ilustrada de La Vida de Pi de Yann Martel. De Norteamérica vienen, además de Richard Ford, Joyce Carol Oates, Edmund White y las ganadoras del premio Orange, Ann Patchett y Valerie Martin. La lista es inmensa, incluye al poeta Nick Laird, al ganador del premio booker Graham Swift, a las célebres Margaret Atwood y Doris Lessing, al joven talento Hari Kunzru, a los latinoamericanos Laura Restrepo y Alan Pauls, y a un sinfín de escritores que hasta el 27 de agosto honrarán la ciudad de Edimburgo, que no por nada fue nombrada el 2004 capital literaria por la Unesco.