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04 noviembre 2008

De menos a más

No sé si es por mi tozudez o mi tacañería, pero soy incapaz de dejar un libro a medias o de abandonarlo después de leer las primeras páginas. Claro, por lo general trato de llevar a mis manos libros de buena calidad literaria o de algún autor que merece mi respeto, y cuando de frentón me ha tocado leer un libro malo, igual llego hasta el final para ver si la cosa se compone o por último para despotricar contra el autor y el libro con conocimiento de causa.

Hace un mes -más o menos- comencé a leer con entusiasmo la Piedra Lunar de Wilkie Collins por varias razones que no vale la pena mencionar y debo confesar que me costó avanzar en su lectura, no porque el libro no fuera interesante (de hecho es un libro espléndido) sino porque los tiempos del libro son tan distintos de los agitados tiempos actuales que a ratos sentía que el libro estaba en cámara lenta y yo me sentía cada minuto más apremiada por saber quién había robado la famosa piedra lunar. Pero después de leer las primeras 300 páginas, el libro empieza a agarrar vuelo y las últimas 250 son un deleite de descripciones donde el efecto del opio (del protagonista y al parecer también del autor del libro) se deja sentir a lo largo de todo el relato, que combina personajes ingleses con hindúes de dudosa reputación, todo mezclado con una historia de amor, otra de arribismo y una última de misticismo, que hacen impredecible el desenlace último de la novela. Realmente una joya, y el estilo, único, porque mezcla cartas con relatos de los distintos protagonistas, donde cada uno agrega nuevas piezas a este puzzle detectivesco. Genial.

Y así como pasé con la Piedra Lunar de menos a más, mi nueva lectura El Desierto de los Tártaros también ha ido cautivándome de a poco. Escrita por Dino Buzzati en 1940, la historia es de una melancolía suprema, donde cada capítulo le va agregando nuevas tristezas y desesperanzas al protagonista, el teniente Drogo, en medio de espacios atemporales, inciertos y llenos de silencios. Digna de leerse. Y más corta que la Piedra Lunar. A ver si la encuentran en medio de todos los best-sellers y libros de autoayuda que al parecer están inundando la Feria del Libro de Santiago por estos días. 

26 agosto 2008

Un poco de todo

Hoy, mientras investigaba para un nuevo tema, me encontré de golpe con el escritor Wilkie Collins y su libro La Piedra Lunar, que mi amado ya me compró a la hora de almuerzo. La edición es de Montesinos, la misma editorial de Vida y Aventuras de Martín Chuzzlewit, un querido libro de Dickens que me regaló mi amigo Stephen para un cumpleaños y que no tardé en devorarme. Creo que lo mismo me pasará con el libro de Collins, quien por lo demás fue gran amigo de Dickens, así como yo soy gran amiga del amigo que me regaló el libro de Dickens. Una linda casualidad. 

Apenas me lo termine, se lo prestaré, Mr. Dedalus, porque creo será de su gusto, así como el tema que estoy escribiendo y que espero pronto vea la luz. Y a propósito de literatura, aprovecho de recordarles de nuestro próximo mini taller de narrativa, que se realizará el viernes 5 de septiembre en un lugar a convenir, y donde cada participante deberá llevar un texto para leer y compartir. Las inscripciones se pueden realizar en este mismo blog, aunque como en todo buen taller, me reservo el derecho a elegir a mis contertulios. Por algo soy la jefa, ¿o no?