
No he tenido tiempo para escribir. Ni para el blog, ni para el diario, ni para mí. Porque marzo fue una locura y mi sorpresiva entrada a la universidad también. Y además he estado en mil cosas distintas -desde comprar un vestido para el matrimonio de mi primo hasta estudiar (y tratar de entender) todo lo relacionado con el método literario y sus implicancias. Pero no quisiera dejarlos tan botados (sobre todo desde que sé que tengo nuevos seguidores) y voy a intentar retomar este espacio.
En especial porque sé que lo leen mis amigos R y V, fieles espadines que me han acompañado por varios años en nuestra aventura (y locura) de escribir, y a los que no he podido ver por estos días, y a quienes extraño profundamente (y sé que están ansiosos por escuchar mis aventuras universitarias).
Y también porque sé que me leen varias de mis amigas. No las puedo nombrar a todas, pero ustedes saben quienes son. Sólo quiero decirles que principalmente por sus comentarios sigo escribiendo esta Feria. Porque sé que de este blog sacan ideas de lecturas y también panoramas. Y sé que también las hago reír. O distraerse de sus problemas. Y estoy pensando principalmente en tres queridas amigas cuyos nombres empiezan con C.: la sensible CV, con la que puedo hablar todos los temas del mundo tomándonos una limonada en Luis Pasteur; la bella CG con quien comparto el gusto por los libros, por los quehaceres maternales y por tantos temas más, y la rubísima CF, entrañable amiga de "oficina", con quien suelo compartir un café y tantos secretos como preocupaciones. A todas ellas y a muchas más que me siguen, les dedico mis más sinceros agradecimientos.
El sábado una de mis primas chicas me confesó que también me leía. Y por ella (a quien admiro mucho, tanto por su belleza como por su inteligencia) y por todos esos amigos, primos o cercanos que me leen sin que yo lo sepa, es que también voy a seguir escribiendo. Porque parece que no no los aburro todavía. Y porque me tienen afecto. ¿O les provoco curiosidad? Como sea, la cosa es que me leen, y eso lo agradezco profundamente.
Me he pasado dando puros agradecimientos y no he dicho nada nuevo. Pero prometo retomar mis recomendaciones en un tiempo breve. La verdad es que no he salido mucho por estos días, salvo las idas a la universidad y a una que otra cafetería. Lo que sí hice fue visitar la exposición de Joseph Beuys en el MAVI y la muestra de Gonzalo Rojas en el piso de arriba, que está espectacular (parece que ya les había contado, ¿no?). Y descubrir, con agrado, que la carta de helados del Sebastián está triplicada y que no hay nada mejor que un helado de yogurt con blueberry después de almorzar unos maravillosos ravioles con funghi y camarón en el Rívoli y de visitar la Takk y la Ulises buscando el libro Dublinesca (aunque sin comprarlo). También quiero recomendar a Pepperone Café, una pizzería que se puso en Luis Pasteur y que tiene unas pizzas rústicas exquisitas (y una limonada con albahaca que es una delicia) y la exposición sobre el poeta Juan Luis Martínez, que me recomendó visitar mi amorcito, y a la que todavía no he podido ir. Y los chocolates de Damien Mercier, que son lo máximo, y que fueron, por lejos, los huevitos de chocolate más ricos que les llegaron a mis niños en esta Pascua de Resurrección.
Ahora tengo que seguir que mis deberes, así que los dejo hasta otro día. Estoy releyendo a Lorrie Moore, y sigo fascinada con ella. Y cuando termine tengo un alto de cosas esperando ser leídas. Ahí les sigo contando,
gracias por seguirme
BS
PD: El jueves almuerzo contigo, CG, puede ser en el mismo lugar del otro día, que estaba delicioso.
PD2: A todas las que quieran donarme cuadraditos de lana, bienvenidas sean. De 20x20, please y bien tejiditos, que este año hay que juntar más frazadas que nunca.