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08 julio 2011

autumm things


Debería estar escribiendo sobre Marta Brunet, más bien sobre "La lucha por el sexo (y el poder) en el cuento Aguas Abajo de Marta Brunet" -que es el título que le puse a mi ensayo- pero mi cabeza vuela por otros lados. Me meto a facebook, sapeo twitter, leo blogs y la prensa, y también páginas de tiendas de ropa, de libros, de lo que sea, todo con tal de no meterme con el tema del sexo/género y con el trabajo que sabe Dios cuándo tendré que entregar ahora que hasta el posgrado está en paro.
Pienso en mi amigo R., con quien casualmente me encontré ayer en Providencia, mientras buscaba un regalo de cumpleaños. Pienso en su novela, que es tan buena, y me gustaría ver publicada. Y pienso en mi amigo V., que está a un paso del matrimonio. Y en mis niños que acaban de salir de vacaciones y están ávidos de panoramas y esas cosas, mientras yo aún no sé qué va a pasar con mis trabajos para la universidad ni he escrito mi proyecto de tesis. 
Pienso en mi amor, que está tan cansado, y que me gustaría tanto ver más tranquilo, más feliz. Y escribo esto sabiendo que él no lo va a leer -muy raramente lee este blog- pero lo escribo igual, porque quiero que quede escrito. Así como también quiero que quede escrito que los quiero mucho, queridos amigos del mini taller, y que aunque esté colapsada de trabajos atrasados, siempre tengo tiempo para ustedes, y para nuestras tertulias, y para nuestra amistad (Pd: los espero el 18 en mi casa).

25 noviembre 2010

premio nuevo, taller de nuevo


Sé, queridos lectores, que los he tenido más botados que alpargata vieja. El estudio me consumió. La familia me consumió. Las lecturas me consumieron. Mi casa me consumió. He estado en tantas cosas -y tan distintas- que no he tenido tiempo para este blog. Pero siento necesario volver a él, sólo para escribir que anoche, 24 de noviembre, mi amigo Víctor fue premiado en el concurso de cuentos de la revista Paula. Y más encima con un cuento creado para nuestro ya mítico mini taller. Un cuento genial, muy neovictoriano, del que me siento muy orgullosa y que me hace repensar la idea de abrir de nuevo el taller de Becky Sharp. Creo que el próximo año debe volver a ser un año creativo. Y como ya son dos los talleristas que han sido premiados en el Paula (en el 2009 y el 2010) con cuentos presentados al mini taller, siento que este pequeño semillero literario no debiera cerrarse. Le vamos a dar una vuelta. De tuerca, por supuesto. Y avisamos para las postulaciones. Por el momento sólo me queda felicitar a Víctor y saludar a todos sus amigos, que ayer con tanto cariño lo apoyaron en la ceremonia de premiación. En especial la bella Becky, que aunque tarde, alcanzó a llegar al cóctel y a la posterior comida de celebración.

22 marzo 2010

El 27 de marzo a la 1 de la mañana llegamos de nuestras vacaciones en el sur. Dos horas después un terremoto de más de 8 grados nos sacó de nuestras camas y nos expuso nuevamente ante una de las mayores fuerzas de la naturaleza. Vino el corte de luz, las noticias en la radio, el maremoto en algunas zonas costeras, el dolor de quienes perdieron a sus seres queridos, sus casas, su vida. Y aunque fui una afortunada por no tener que lamentar ninguna desgracia personal, por unos días mi vida también pareció quedarse suspendida en la tragedia. Los días en Chiloé y Valdivia se sentían lejanos y hasta reír me parecía inapropiado frente a tanta desgracia circundante.

Pero de a poco la vida comienza a normalizarse. Los niños entran al colegio y aunque siguen las réplicas hay que ir a comprar cuadernos y camisas celestes. De a poco comienzan a aparecer los amigos y sus distintas versiones de ese fatídico amanecer de marzo. Tratamos de ayudar con comida, ropa, plata, para tantos damnificados. Rezamos, pedimos, agradecemos estar sanos. Llamamos a nuestros conocidos, nos acercamos a nuestras familias. Quisiera decirles a todos lo feliz que me siento de que todos ustedes estén bien. Que mi familia no haya sufrido, que la familia de mi amigo Pablo en Concepción no sufriera daño, que mis amigas estuvieran en lugares seguros, que los que estaban cerca del mar pudieran arrancar. Agradezco que todos ustedes hayan pasado el terremoto sin rasguño, pero ante tamaña tragedia a veces se hace difícil volver a la cotidianidad. Y reconozco que me ha costado volver a salir de noche y retomar mis cafés con las amigas. He tenido un par de almuerzos -eso sí- que me han hecho reír por un rato y también volver a recordar el verano y el cielo con nubes cambiantes de Chiloé. Pero también han sido muchas las invitaciones que he declinado.

Como que por el momento mi cuerpo me pide quietud y mi mente, un respiro. Y aunque pensaba seguir este año con lo de siempre: mis artículos para el diario, mi mini taller de narrativa, mis horas de escritura y mis clases de yoga, algo hizo cambiar mis planes post terremoto y me impulsó a la universidad. Hoy entro al magíster de literatura en la Chile, sin conocer a nadie, tal como a los 17 entré a periodismo en la UC. Y me siento feliz por la decisión que tomé de volver a estudiar. Y me siento entusiasmada por volver a las lecturas, las clases, los ensayos, las tesis. Y volver a ser alumna, ahora que tengo 35 y tres niños grandes en plena vida escolar. Mi amado dice que esperé demasiado tiempo en cumplir mi sueño. Yo creo que este momento no podría ser mejor.

Espero poder seguir con el blog y con el mini taller, y también con los cafés a media mañana. También quiero escribir sobre el espectacular libro que leí de Lorrie Moore y sobre los fogosos efectos de las ostras de Caulín. Pero déjenme tomarme mi tiempo. Que todavía no miro las fotos del verano ni se me olvida el ruido que hizo la tierra al temblar.

09 noviembre 2009

El viernes cuando nos juntamos a celebrar, no teníamos nada por qué celebrar. No nos veíamos hacía tiempo y nuestro mini taller nos tenía desmotivados. Además la primavera había hecho estragos en algunos -llenándolos de melancolía- mientras otros habían sufrido la enfermedad de algún cercano o simplemente no se habían sentido felices. Yo había estado muy ocupada, preocupada, triste y también confusa. Pero había que sobreponerse a todo y juntarse. Aunque nuestro querido Olán también nos había defraudado con su alza de precios y había que buscar otro local bueno y barato donde comer y conversar. Y la sugerencia de V. no podría haber sido mejor: el Rishtedar, de calle Holanda. Muy buena comida india, a buen precio, y en un lugar más que relajado. Johnny, el mozo, un encanto, y con su acento ecuatoriano nos hizo pedir de todo un poco: camarones, cordero y mi favorito: el murgh mitha massala, pollo con crema de coco y masala, que estaba una delicia con el arroz y el naan como inmejorable compañía. Pero lo mejor fue volver a vernos, compartir nuestras tristezas y frustraciones, reírnos hasta que nos doliera la guata, compartir el vino y el erótico postre con forma de bolas, y por sobre todo unirnos en torno a esa extraña pipa de agua que nos prestó Vikram, el dueño, para que fumáramos tabaco con mango, haciéndonos compartir un par de boquillas con forma de serpiente y logrando que olvidáramos nuestros problemas por un momento y nos acercáramos más.
Y lo más increíble de todo es que, aunque no teníamos nada que celebrar, sin saberlo estábamos celebrando. Celebrábamos el tenernos como amigos incondicionales, y celebrábamos nuestros pequeños logros, nuestras pequeñas historias cotidianas. Y aunque no quisimos hablar del mini taller y de nuestra falta de motivación, sin saberlo también estábamos celebrando el primer éxito de nuestros encuentros literarios y un triunfo más de nuestro querido tallerista RC. Porque al día siguiente, cuando apareció el listado de ganadores del concurso de cuentos de la revista Paula, ahí estaba su cuento, el cuento El Pozo que él había escrito para nuestro mini taller, y su seudónimo que nos parecía un poco ridículo -Duke Portugal- ahora nos sonaba hasta encantador. Y como organizadora del taller no pude menos que llenarme de orgullo y felicidad. A todos nos había gustado su cuento, y ahora el jurado lo premiaba.
Quizás este es el impulso que necesitábamos para seguir escribiendo. Sentir que no estábamos tan perdidos. Y que tenemos excelentes escritores entre nuestras filas. Ahora todos festejamos y celebramos, con el recuerdo de la pipa de agua todavía en mis labios y con la felicidad de tener entre mis amigos a un ganador. Felicidades Rodrigo, que el mini taller esté contigo. Y a seguir escribiendo, tú y el resto, que todavía está pendiente el mini taller de este mes.

02 septiembre 2009


No tengo mucho tiempo, por eso aprovecho este medio para dar los siguientes avisos:
1.- No habrá mini-taller esta semana. Las razones: Londres, París y Madrid.
2.- Gracias Diego por traerme las entradas para lo de McEwan. Iré de todas maneras. Y perdone por haberlo tratado mal.
3.- ¿Alguien irá a lo de Darwin? Estoy dudosa, como voy a ver a McEwan en la UC, no sé si será mucho verlo el martes también.
4.- No habrá concurso Becky, ganó el No con 10 votos contra 9. Me reí mucho con los votantes, hasta de provincia votaron para esta elección.
5.- ¿Quién me acompaña a lo de McEwan?
6.- ¿ Quién mató a Elisa?
7.- ¿Quién subió los precios en el Olán?
8.- ¿Quiénes son mis enemigos?
9.- ¿Quiénes siguen este blog?
10.- ¿Por qué hay gays que se casan con mujeres?
10.- Escriban (los que saben hacerlo) y guarden sus escritos para nuestro próximo mini- taller dieciochero, con empanadas y fierritos, y la infaltable chicha rosada.
Los quiero.

17 junio 2009

Aviso


Viernes. 6 de la tarde. Mini taller en la las terrazas de Providencia. (Si llueve, se hará en el interior). Los espero. Lleven sus copias.

Ah, y feliz Bloomday a todos los seguidores de Joyce. Espero que tengan un lindo día (y contesten el quiz de The Guardian).

Y a los demás, que tengan una linda semana. Que no se enfermen. Ni pasen frío.



08 diciembre 2008

Los mil y un ajetreos de Becky (parte II)

El fin de año ha estado muy ajetreado. Comidas de curso, paseos familiares, encuentros con amigos y miles de compromisos varios me están dejando extenuada. Literalmente extenuada. Sigo con mi dolor de talones post Disney (parece que me exigí demasiado), pero además me he sentido más debilucha que de costumbre por lo que me indicaron un alto de exámenes de sangre. Y el resultado fue anemia. O sea, quienes pensaban que mi look pálido y enfermizo era mera pose intelectual estaban equivocados. Tengo anemia, mucha anemia, y por eso ando cansada, pálida, débil y como dice mi amado "lindamente enferma". Pero a pesar de mi debilidad me he dado ánimo y no he dejado de cumplir con mis innumerables compromisos.

Realicé el mini taller de noviembre (aunque no en mi casa, lo que no sé si me quita autoridad) y fue muy provechoso, porque todos los participantes llegaron con muy buenas obras inéditas. Después partimos donde nuestra amiga Celestina a celebrar con pisco sours catedrales y comida picantita y nos reímos de lo lindo en esta especie de cofradía literaria que espero no se disuelva nunca.

Y también participé de una linda obra social con un grupo de papás y niños del colegio de mi hijo, donde durante una mañana completa nos dedicamos a mejorar las dependencias de un hogar de menores en riesgo social, cada uno aportando con lo que pudiera, y donde planté pasto y ordené el sector de la piscina para que quedara precioso, mientras otros arreglaban las cercas de los animales, preparaban hot dogs, compartían con los niños, barrían y limpiaban este lindo lugar, al que por años ayudábamos con mercadería, pero que no conocíamos en persona.

Además fui a todos los paseos de curso y acarreé niñitas propias y ajenas como loca, preparé ensaladas y conversé con todo el mundo, amigas y no tanto, para ser una madre sociable. Llevé a eventos deportivos y cumpleaños, fui a premiaciones y convivencias, invité a mi casa a todos los amigos que mis hijos quisieron convidar y me preocupé de prepararles un rico almuerzo y té para cada ocasión.

Y también invité a mis amigos a la casa. Como este viernes que convidé a mis cinco queridos amigos a un asado prenavideño, con pebre y muchas ensaladas, choripán y lomo, y donde pasamos una noche muy entretenida al calor de las brasas (es una metáfora, porque la parrilla es eléctrica) y bajo las estrellas, y donde casualmente nos tocó celebrar el nuevo triunfo literario de uno de ellos, del pequeño Random, que de seguro va a dar que hablar.

Y el sábado, agotada después de haber trasnochado el jueves y el viernes, pasaron a la casa unos queridos amigos de toda la vida que venían llegando de Buenos Aires con mis esperados encargos de libros. Y entre sushi, vinito y vodka, conversaciones divinas y terrenales, no nos dimos cuenta que ya eran más de las tres de la mañana cuando se fueron rumbo a La Dehesa. Y aunque mis talones apenas podían avanzar hasta el segundo piso, me encantó haberlos recibido en mi casa esa noche. Así como me gustó recibir durante todo este año a mis amigos, a mis colegas y a todos los amigos de mis hijos. 

Ahora espero poder leer pronto los libros que trajo mi amiga V. y que sólo pude encontrar en una librería de viejos en Buenos Aires. Y poder terminar el tema que me tiene tan entusiasmada por estos días, y empezar a comprar los regalos de Pascua para mi familia. Por lo menos ya armamos el arbolito y decoramos la casa hasta dejarla convertida en un bazar. 

Sólo espero que mis talones resistan durante diciembre y que mi anemia no me deje tirada en medio de la calle. Y que mi amado no se canse de hacerme masajes todas las noches ni se aburra de verme tan pálida y debilucha. Nos vemos en unos días más. Ánimo, y espero no haberlos agotado.





17 noviembre 2008

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Todas las explicaciones del post anterior son para justificarme por no haber realizado el mini taller de noviembre. Pero, a pesar de mis mil y un quehaceres, me debo a mis compañeros y he decidido fijar nuestra próxima cita para el martes 25 de noviembre en lugar y hora a definir. Los espero a todos con nuevos trabajos. ¡A escribir!

26 agosto 2008

Un poco de todo

Hoy, mientras investigaba para un nuevo tema, me encontré de golpe con el escritor Wilkie Collins y su libro La Piedra Lunar, que mi amado ya me compró a la hora de almuerzo. La edición es de Montesinos, la misma editorial de Vida y Aventuras de Martín Chuzzlewit, un querido libro de Dickens que me regaló mi amigo Stephen para un cumpleaños y que no tardé en devorarme. Creo que lo mismo me pasará con el libro de Collins, quien por lo demás fue gran amigo de Dickens, así como yo soy gran amiga del amigo que me regaló el libro de Dickens. Una linda casualidad. 

Apenas me lo termine, se lo prestaré, Mr. Dedalus, porque creo será de su gusto, así como el tema que estoy escribiendo y que espero pronto vea la luz. Y a propósito de literatura, aprovecho de recordarles de nuestro próximo mini taller de narrativa, que se realizará el viernes 5 de septiembre en un lugar a convenir, y donde cada participante deberá llevar un texto para leer y compartir. Las inscripciones se pueden realizar en este mismo blog, aunque como en todo buen taller, me reservo el derecho a elegir a mis contertulios. Por algo soy la jefa, ¿o no?