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26 junio 2012

séptimo día de invierno

Escribo y deshago mi tesis. No me acomodan las palabras doctas e insisto en escribir algo que cualquiera pueda entender. Y me quedan párrafos entretenidos, vivos, claros, pero que no sé si son los apropiados para una tesis de magister. Por mi ventana veo árboles gigantes y un sol de invierno que calienta hasta las 6. También veo a mi perro acostado sobre los adoquines, gozando con los rayos del sol.

Tengo ganas de comerme un chaufa de camarones. De esos ricos que preparan en el Olán o en el restaurant del centro que mis amigos me tienen prohibido mencionar. Es que no quieren compartir el dato con más gente y que se termine llenando demasiado -como pasó con el boliche de doña Celestina- y que los precios terminen por las nubes. 

A veces pasa con ciertos autores que uno adora que dan ganas de compartirlos con los demás. Para poder comentarlos, gozarlos juntos. Pero hay otros que uno siente tan propios que, egoístamente, no quisiera que nadie más leyera. Reconozco que me pasó con Paula Fox. No era tan conocida en Chile y yo la adoraba (la sigo adorando) y sentía que sus libros me pertenecían tanto que nadie más los iba a apreciar como yo. Igual a veces la recomendaba, quizás sin tanto entusiasmo, pero reconozco que era feliz de que nadie más la conociera. Eso sí, con los años empecé a sentir, de a poco, que debía compartirla con los demás. Y bueno, finalmente terminé escribiendo sobre ella y le di bastante notoriedad.

Quizás en unos meses más les recomiende el restaurante peruano que descubrieron mis amigos, cuando ya no sea importante mantener el secreto. Y quizás también recomiende otros autores que me he dejado sólo para mí. Por el momento hablo de lo quiero compartir. Del Rishtedar, de la marcha, de las Beckitas y de algunos libros. Y dejo las otras cosas para una siguiente ocasión.



10 noviembre 2008

Carta de Diego Lira

Me acaba de llegar esta carta de mi amigo Diego Lira. La publico mientras pienso cuál libro recomendarle. ¿Alguien tiene una sugerencia para este atribulado hombre? Espero sus respuestas.
Acá va la carta:








Querida Becky:

De alguna manera, trato de explicarme ciertos comportamientos tan extraños
que uno comete, incluso, con las personas que más quiere. Como uno puede
“asustar” y “espantar” a quienes creen conocerte mejor, para terminar solo,
preso de una tristeza real, pero evitable.  La novela de   Robert Louis
Stevenson “ Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde”  (1886)  relata la
historia de un abogado londinense, Utterson, que narra la relación del
violento Hyde con el respetable Dr. Jekyll, conexión que pretende,
exitosamente, abarcar la dualidad de la naturaleza humana, buena y mala,
pero que fracasa en dividir la moralidad de ambos personajes ante los mismos
hechos. Finalmente no existe un moralidad distinta entre estos personajes y
la obra nos da cuenta de un único estadio con matices, a veces muy grandes,
de una individualidad errante y forzada, no de la existencia de dos
distintas. 

En muchas novelas, en especial la contemporánea, me llama la atención de
cómo los personajes pueden ser tan erráticos. Como hombres y mujeres, sin
importar la edad de estos, se dirigen a acantilados inexistentes creados por
ellos con el fin de terminar con lo convencional, para los autores,  en sus
vidas; el amor, la familia, el trabajo.   Esclavos de su carácter, unos más
que otros,  se empecinan en destruir todo aquello que les es preciado.  Este
arrojo, mezclado con un lenguaje directo,  en lo personal, me ha seducido
los últimos años de mi vida.    Sin importar la calidad de la novela, esta
sed de terminar una carrera que se sabe corrida me ha provocado hilarantes
momentos y una filiación extraña a  estos nuevos autores.

Si busco con sinceridad,  mi verdadero yo, por lo menos el que me gustaría
ser, se ve  más cerca de la poesía, de las “nouvelles” silenciosas y
etéreas, del amor, de la familia.


Espero que su conocimiento profundo de la literatura me ayude, y pueda
recomendarme un libro donde encontrar cobijo, un momento de calma para
volver a encantarme con   lo simple, sin la estridencia que desesperadamente
invade mi corazón de cuando en vez.

Agradecido de su tiempo y comprensión,


Diego Lira 

08 agosto 2008

Cinco Tenedores para el Ichiban

Por lo menos una vez al mes me junto con mis amigas del colegio a almorzar o comer en algún lugar de Santiago, por lo general en un restaurant de sushi. Hemos ido al Sushihouse y al Miso, al Sushihana y al Sakura (que descartamos por estar demasiado caro), pero anoche quisimos volver al Ichiban, y de verdad, es que no puedo dejar de recomendarles este lugar. La atención, buenísima, y los rolls y los pescados, deliciosos; los pisco sour y la champaña, perfectos, así también el cheesecake de frutilla. 

Pero lo que más nos impresionó fue lo atento y buenmozo del garzón que nos atendió. De verdad, creo que debe ser el mozo más guapo de Santiago, y también uno de los hombres más regios de la ciudad. Y no son muchos los lugares donde uno puede comer rico, conversar tranquila y además recrear la vista (con un hombre ajeno, claro está). Porque, aunque no era totalmente de mi gusto (ustedes saben que me gustan más trigueños), este morenazo de un metro noventa, era imposible de obviar, y más encima atento, con buena memoria y ocurrente. Si hasta sonreía cuando nos escuchaba conversar. Cinco tenedores para el restaurant. Y toda la cuchillería para él. 

19 junio 2008

Chesil Beach

Estaba tan ansiosa por leer Chesil Beach que una vez que mi amiga C. me lo regaló, sentí miedo de que el libro me defraudara. Y la verdad es que no fue así, porque mis expectativas se cumplieron con creces.

Tengo que decirlo: Chesil Beach es un libro magnífico, tan bueno como Sábado y Expiación, aunque a ratos uno crea que es menor. Habla de una pareja de jóvenes recién casados y de sus temores y ansiedades frente a la eventual iniciación sexual en una época donde hablar de sexo era un tema tabú. Todo transcurre en Inglaterra, en 1962, un año antes de la llamada revolución sexual, y McEwan narra con destreza y elegancia este ambiente reprimido y las vidas de estos jóvenes que, provenientes de distintas clases, tienen la ventura o desventura de conocerse y amarse en el sentido más puro de la palabra.

No quiero contar el desenlace, porque recomiendo su lectura, sólo quiero comentarles que no es un libro dulce ni bonito, más bien es triste, desolado y desesperanzador, como a veces suele ser el amor no correspondido, platónico o imposible de consumar. Pero es un libro que vale la pena tener y leer (aunque a algunos les de aversión el nombre de McEwan o los libros amarillos de Anagrama). Muy recomendable.

20 diciembre 2007

Libros para regalar (segunda parte)

Al revisar los catálogos de algunas editoriales, me acordé de otros buenos libros que leí durante el año o que quise leer, y que son excelentes opciones para regalar durante esta navidad.

En Ediciones B, por ejemplo, está El Velo Pintado, de Somerset Maugham, Bogotá 39: Antología del Cuento Latinoamericano, de varios autores y La Secretísima, la colección de cuentos policiales de Alberto Edwards Vives.

Entre las novedades de Random House Mondadori está Pastoral Americana, de Philip Roth, La Casa del Silencio, del nobel Orham Pamuk, De Nuevo, el Amor de la premiada Doris Lessing y No es país para viejos de Cormac McCarthy.

De otras editoriales, vale la pena leer Las Benévolas de Jonathan Littell, Suite Francesa de Irene Nemirovsky y Autobiografía de mi madre de Jamaica Kincaid.

Con estos recomendados, ya tienen hartos libros para el verano.




16 diciembre 2007

Libros para regalar

Ninguna de las listas de libros que he leído durante estos días me ha convencido lo suficiente. La de "Los 10 mejores libros del 2007" del Sunday Book Review me pareció incompleta, aunque por lo menos recomienda Los Detectives Salvajes, recientemente traducida al inglés, y que, sin duda, es la mejor novela de Roberto Bolaño.

De los libros sugeridos por los críticos del suplemento Artes y Letras de El Mercurio rescato Rápido, Antes de Llorar de Claudio Bertoni, Menos que Uno de Joseph Brodsky y Pelando la Cebolla de Günther Grass, aunque, sin duda, faltan varios libros destacados de este año.

De la lista que apareció en el suplemento El Cultural de El Mundo destaco las nuevas ediciones de Bartleby, el escribiente de Herman Melville, Ivanhoe de Walter Scott y El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad. Siempre se agradecen las buenas reediciones de los clásicos.

La selección que realizó la Revista Ñ de Clarín me pareció pobre, sobre todo porque tomó en cuenta sólo los títulos más "agraciados" por el mercado y excluyó los preferidos por la crítica. Así y todo, en el último párrafo no dejó de mencionar tres importantes autoras que se reeditaron este año: Dorothy Parker, Carson McCuller y Flannery O’Connor, que recomiendo absolutamente.

Por último de la lista de libros para regalar sugerida por el suplemento Babelia de El País, rescato la reedición de Cumbres Borrascosas de Emily Brontë y Los Ensayos de Michael de Mointagne, que todavía no leo, pero recomiendo tal como lo hizo Flaubert con George Sand: "Léelo de principio a fin y cuando termines vuelve a leerlo, es una maravilla". Habrá que comprobarlo.