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31 mayo 2010

30 de mayo

No podrían haber estado mejor celebrados mis 36 años de vida. Mi HOMBRE, así con mayúsculas - porque es realmente un hombrazo-, sin decirme nada organizó un cumpleaños con un grupo íntimo de amigos y la verdad es que estuvo inolvidable. No voy a contar mucho -para mantenerlo entre nosotros- pero sólo quiero decir que el baile estuvo excelente y los esquemas no tenían nada que envidiar a los que vemos los lunes en la noche en Fiebre por el Baile. Mis piernas literalmente volaron por los aires (el domingo, eso sí, amanecí con un medio moretón) y mis amigas y amigos no destiñieron cantando a todo pulmón y bailando hasta el cansancio.

Punto aparte fueron los regalos. Tan bien que me conocen todos. Un lindo pañuelo invernal, muchos tés de mis sabores favoritos (en especial el de Cranberries), té para la tina, una maravillosa moleskine "para no perder las fotocopias importantes" acompañada de una bella tarjeta que ilustra mis piernas, una linda cartera, y de Painted Veil en su idioma original. Maravillosos todos. Y el domingo celebración familiar. Más regalos y regaloneos. Y siempre mi hombre al lado (salvo en uno que otro baile), preocupado de que estuviera feliz.

La verdad que ni las primeras canas que me aparecieron lograron turbarme la mirada, porque todo estuvo espléndido. Y mis compañeros de baile no podrían haber sido mejores. Los quiero mucho.

30 abril 2010

Un gran regalo

El viernes llegué tarde a almorzar. Me había pasado la mañana entre trámites lateros, textos aburridos y repartiendo niños propios y ajenos cuando llegué a mi casa, pasadas las tres, a comerme mis tallarines con salsa en compañía de mis hijos. Pero antes de sentarme, un sobre gordo llamó mi atención. Ahí, sobre la cómoda de la entrada me esperaba un paquetito de Correos de Chile con mi nombre, y ante la mirada atónita de mis niños me dispuse a abrirlo de inmediato. No había encargado libros al extranjero (porque me estoy esperando para mi viaje a Baires) ni tampoco era mi cumpleaños, así que realmente no tenía idea de qué podía haber dentro de este sobre de cartón ni menos quién me lo había mandado. Y cuál no fue mi sorpresa al descubrir un par de libros antiguos y una tímida tarjetita de mi amigo C.A., gran gestor bibliotecario y promotor de la lectura en nuestro país. Y los libros que me enviaba no podían haber sido más para mí: una versión en inglés de Mrs Craddock de 1957 y gran hallazgo gran, The Introduction to modern English and American Literature, los dos de mi bien amado William Somerset Maugham, y que vienen a engrosar mi sección de libros del autor que, creo, debe ser de las más completas del país.
Y C.A. no sabe cuánto agradezco su regalo (ya lo llamaré para agradecérselo oralmente) porque Mrs. Craddock es uno de mis libros favoritos y Bertha mi antiheroína regalona (junto a Emma Bovary y Becky Sharp, por supuesto), y ansiaba leerlo en inglés (por sugerencia de Diego Lira y porque quizás por ahí vaya mi tesis de magíster). Y el otro, era un libro que desconocía, de 1943, y que, al parecer, no ha sido editado en español, y es una recopilación hecha por WSM de sus autores favoritos, donde -era que no- hay varios favoritos míos como Eudora Welty, Auden, Dorothy Parker, Virgina Woolf, Forster, Katherine Mansfield y WB Yates. Qué gran regalo, C.A., no sabe cuán feliz me puso. O quizás lo sabía y por eso pensó en mí cuando se encontró con estos volúmenes.
Como sea, este post va dirigido a usted, por ser tan buen amigo, detallista, dedicado y fiel. Y espero poder agradecerle este regalo personalmente lo antes posible. Eso sí al encuentro me acompañará mi marido -un hombre fuerte y muy celoso- que no vio con buenos ojos que un hombre apuesto y soltero como usted me mandara regalitos por correo (y en especial que uno de los libros fuera protagonizado por una mujer infiel), aunque quedó más tranquilo luego de que le expliqué que este era "un regalo literario". Un regalo literario maravilloso, que dejó la vara muy alta a quienes quieran sorprenderme para mi cumpleaños, y que ansío poder leer pronto, si es que los libros de teoría literaria me dejan un respiro. Muchas gracias, C., lo quiero mucho (desde antes del regalo) y espero con ansias verlo luego.
PD: De Mrs Craddock es la famosa frase que encabeza este blog. Ahora la tengo en inglés: "Better ten thousand times, in her opinion, was it to be Becky Sharp and a monster of wickedness than Amelia and a monster of stupidity".

11 junio 2009

triste/feliz


El día anterior a mi cumpleaños amanecí medio triste. Pero al rato me llegó vía correo una encomienda que había encargado a Buenos Aires: El invierno más crudo, de Paula Fox, con parte de sus memorias juveniles y volví a sonreír.

Medio feliz salí de mi casa, pero sin darme cuenta choqué el auto con el portón y volví a ponerme triste. Además de malhumorada. Mientras intentaba arreglar el portón (que se había descarrilado) apareció mi abuela por la calle. Me traía unos chocolates, unas malvas y unas gomitas. Justo lo que necesitaba. Entonces volví a sentirme feliz.

Con mis regalos en el auto, me dirigí a hacer unos trámites, y de nuevo me entristecí. Y me quedé triste por varios días.

Aunque a ratos volví a ser feliz, como cuando me junté con mis amigas del colegio a celebrar mi cumpleaños en el Sushihana y me llenaron de regalos maravillosos y cuentos sabrosos. O cuando mi hijita ganó el primer lugar en el campeonato de atletismo y yo sentí que todo el sacrificio (la levantada a las 6 de la mañana, cargar con los chales para el frío en el estadio y preparar café para no congelarme) había valido la pena. O cuando mi hombre, sabiendo cuánto me gusta leer, me trajo de regalo el último libro de la Siri Hustvedt -Elegía para un americano- y En el café de la juventud perdida, de Patrick Modiano. O cuando mis amigos me celebraron en el Olán con nuestros clásicos pisco sours catedrales. O cuando descubrí que un admirador secreto había creado un blog en mi honor -un blog bastante subido de tono, y por eso no puedo compartirlo- que me ha hecho muy feliz.

Pero a ratos vuelvo a estar triste. Y sin darme cuenta se me ensombrece la cara. Por el polerón que perdió mi hijo en el colegio, por el saludo que no recibí, por la amiga que no se acordó de llamarme, por el otoño y sus tristes hojas, por la maldad de la gente, por distanciarme de las personas que quiero, por perder el tiempo, y por no tener tiempo. Por todo. Y también por nada.

Sé de varios amigos que están igual. Como maníaco depresivos. Para algunos funcionan los ansiolíticos o los levantadores de ánimo. Yo nunca los he tomado ni tampoco he ido al siquiatra. Así que vivo mi tristeza a fondo, con llantos inesperados y penas profundas. Y luego exploto de alegría inmensa cuando estoy con mis hijos y mi amado, o me como un chocolate en el clóset o me avisan de un artículo que me van a publicar.


11 junio 2008

Más regalos para Becky


Aunque ya pasó mi cumpleaños, sigo recibiendo más regalos. El lunes en el almuerzo de cumpleaños de mi amiga Maida (que fue en el muy recomendable restaurant Mestizo), me llegaron espumas de baño, cremas y hasta un precioso paraguas de las que no habían podido ir a mi celebración, y ayer en la tarde cobré mi "vale por una sesión de reflexología" que me había obsequiado mi amigo R., y que debo confesar fue un verdadero regalo para mi cuerpo, alma y pies.

Debo reconocer que soy bastante escéptica a la medicina alternativa y especialmente a los inescrupulosos que la promueven sin saber nada. Pero esta vez traté de no pensar mucho y me dejé transportar por los masajes que Noelle repartió por mis pies, y luego por mis brazos y por mi cabeza. Y el resultado fue maravilloso: mi cuerpo se oxigenó (o por lo menos así lo sentí), y mi energía se repartió por todos lados, liberándome de malas ondas, malas caras y malos ratos.

Al final, después de dos horas en la camilla, Noelle me hizo Reiki, y aunque no lloré como le sucede a algunos (soy demasiado contenida para eso), sí sentí un gran relajo y placer. Mi amigo R. que durante toda la sesión se quedó a mi lado -como escribiente florentino- corrigiendo pruebas y pruebas, dio fe de mi cara extasiada y sonrosada, y de mi aura de paz y tranquilidad. En fin, una experiencia medio mística, pero absolutamente recomendable, porque hoy amanecí renovada y feliz, relajada, liviana, hippie y sin dolor de oídos (y eso que después de la sesión fuimos a celebrar la no-muerte de mi amado a nuestro querido Olán y me acosté de madrugada).

02 junio 2008

Lista para invernar


Me encanta mi cumpleaños porque, como es a fines de mayo, gracias a los regalos quedo aperada para todo el invierno. Mis amigas con sus productos de belleza -para cara, cuerpo y pelo-, collares, bufandas y anillos me dejaron convertida en princesa invernal, cual protagonista de un cuadro de Jean Beraud, mientras mi amado con sus botas "made in Italy" me regaló una buena dosis de estilo y abrigo, tan necesarios en esta fría época del año.


En cuanto a lecturas, me obsequiaron con un esperado Chesil Beach, un clásico Frannie y Zooey y un libro gordo de la Agota Kristof, que junto a la sesión de reflexiología que me regaló mi querido amigo Random, a la cámara rosada que me entregó un antiguo amante, el precioso chaleco que me dio mi hermana y el inmenso chal que me regaló mi mamá, me dejaron lista para pasar un invierno relajada, abrigada y feliz. Gracias a todos por sus regalos, y por hacerme pasar un lindo día y una noche genial.


(Parece que, después de todo, no fue tan malo cumplir 34 años, ni tan mala la idea de publicar una lista de regalos en este blog).

20 diciembre 2007

Libros para regalar (segunda parte)

Al revisar los catálogos de algunas editoriales, me acordé de otros buenos libros que leí durante el año o que quise leer, y que son excelentes opciones para regalar durante esta navidad.

En Ediciones B, por ejemplo, está El Velo Pintado, de Somerset Maugham, Bogotá 39: Antología del Cuento Latinoamericano, de varios autores y La Secretísima, la colección de cuentos policiales de Alberto Edwards Vives.

Entre las novedades de Random House Mondadori está Pastoral Americana, de Philip Roth, La Casa del Silencio, del nobel Orham Pamuk, De Nuevo, el Amor de la premiada Doris Lessing y No es país para viejos de Cormac McCarthy.

De otras editoriales, vale la pena leer Las Benévolas de Jonathan Littell, Suite Francesa de Irene Nemirovsky y Autobiografía de mi madre de Jamaica Kincaid.

Con estos recomendados, ya tienen hartos libros para el verano.




16 diciembre 2007

Libros para regalar

Ninguna de las listas de libros que he leído durante estos días me ha convencido lo suficiente. La de "Los 10 mejores libros del 2007" del Sunday Book Review me pareció incompleta, aunque por lo menos recomienda Los Detectives Salvajes, recientemente traducida al inglés, y que, sin duda, es la mejor novela de Roberto Bolaño.

De los libros sugeridos por los críticos del suplemento Artes y Letras de El Mercurio rescato Rápido, Antes de Llorar de Claudio Bertoni, Menos que Uno de Joseph Brodsky y Pelando la Cebolla de Günther Grass, aunque, sin duda, faltan varios libros destacados de este año.

De la lista que apareció en el suplemento El Cultural de El Mundo destaco las nuevas ediciones de Bartleby, el escribiente de Herman Melville, Ivanhoe de Walter Scott y El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad. Siempre se agradecen las buenas reediciones de los clásicos.

La selección que realizó la Revista Ñ de Clarín me pareció pobre, sobre todo porque tomó en cuenta sólo los títulos más "agraciados" por el mercado y excluyó los preferidos por la crítica. Así y todo, en el último párrafo no dejó de mencionar tres importantes autoras que se reeditaron este año: Dorothy Parker, Carson McCuller y Flannery O’Connor, que recomiendo absolutamente.

Por último de la lista de libros para regalar sugerida por el suplemento Babelia de El País, rescato la reedición de Cumbres Borrascosas de Emily Brontë y Los Ensayos de Michael de Mointagne, que todavía no leo, pero recomiendo tal como lo hizo Flaubert con George Sand: "Léelo de principio a fin y cuando termines vuelve a leerlo, es una maravilla". Habrá que comprobarlo.