29 marzo 2012

Un verano naranja y un otoño limón

Este verano pasó demasiado rápido. Y fue tan intenso y caluroso que parece raro recordarlo ahora que ya empezó el otoño. Muchos días de playa, de compartir con amigos y familia, de comer palmeras a destajo, de conversar hasta la madrugada y de leer libros buenos bajo el quitasol naranja. Días que ya se terminaron y que ahora recuerdo con nostalgia mientras miro el magnolio desde mi ventana y sus hojas cada día más cafés.
Y aunque me gusta el otoño, éste en especial ha comenzado muy triste. La muerte de una mujer preciosa que conocí en el verano ensombrece mis días. La muerte de Daniel Zamudio a manos de neonazis me llena de pena y dolor. Rezo por ellos y lloro por sus muertes, por quienes tanto los quieren y necesitan, por las cosas que no vivirán. Y a la vez me siento tan inútil -no sé en qué puedo ayudar- y a la vez tan privilegiada. Una amiga muere y deja a tres niños sin una madre, y no puedo no pensar en por qué a mí no me pasó nada después de mi derrame de octubre. No era mi hora, me dijo alguien. Tengo muchas cosas pendientes aún, pienso yo.
Pero todos tenemos cosas pendientes. Las tenía la Jose, las tenía la Loreto, las tenía Daniel. Quizás sus muertes nos sirvan para replantearnos prioridades entre tantos temas pendientes. Ser una mejor persona, ser una mejor mamá. Por lo pronto no dejar de decir te quiero cada día de mi vida ni de enseñarles a mis hijos que una muerte como la de Daniel Zamudio no se puede repetir. Que detrás de cada palabra hiriente, de cada gesto de peyorativo, hay un tipo de violencia que nos contamina, nos enferma, nos lleva a discriminar. Que hay que respetar a todo el ser humano -sea cual sea su orientación religiosa, política o sexual- y que la diversidad es algo bueno. Esa es mi prioridad. Después vendrán los viajes, los libros, los paseos (que espero sean muchos este año), vendrá mi tesis, el trabajo, arreglar esta casa y estar con mis amigos. Espero alcanzar a hacerlo todo y estar muchos años por acá. Por el momento partiré siendo una mejor persona y criando a mis hijos para que este mundo sea mejor.


2 comentarios:

.Fémina. dijo...

No soy amiga ni tengo mucho sentido del humor pero debo confesar que tu blog me atrajo y mucho... Un beso...

Anónimo dijo...

Becky querida, siempre me sorprendes. Me imagino cómo lo pasaste con Loreto, la Jose y bueno, lo de Daniel nos afectó a todos. Querida, he andado a mil. No solo escribo la novela, también hemos grabado a "100 Sobrevivientes" del Holocausto, hasta fui a Washington a dar la colección digital. También estoy liderando un club de lectura en el colegio de mis pequeños. Contenta. Y mucho. Becky sigue con el blog. Me encanta.