22 marzo 2010

Ah, y odio la palabra DANTESCO... creo que todos quienes la han usado como sinónimo de tragedia o catástrofe durante este terremoto no tienen idea ni quién fue Dante.

El 27 de marzo a la 1 de la mañana llegamos de nuestras vacaciones en el sur. Dos horas después un terremoto de más de 8 grados nos sacó de nuestras camas y nos expuso nuevamente ante una de las mayores fuerzas de la naturaleza. Vino el corte de luz, las noticias en la radio, el maremoto en algunas zonas costeras, el dolor de quienes perdieron a sus seres queridos, sus casas, su vida. Y aunque fui una afortunada por no tener que lamentar ninguna desgracia personal, por unos días mi vida también pareció quedarse suspendida en la tragedia. Los días en Chiloé y Valdivia se sentían lejanos y hasta reír me parecía inapropiado frente a tanta desgracia circundante.

Pero de a poco la vida comienza a normalizarse. Los niños entran al colegio y aunque siguen las réplicas hay que ir a comprar cuadernos y camisas celestes. De a poco comienzan a aparecer los amigos y sus distintas versiones de ese fatídico amanecer de marzo. Tratamos de ayudar con comida, ropa, plata, para tantos damnificados. Rezamos, pedimos, agradecemos estar sanos. Llamamos a nuestros conocidos, nos acercamos a nuestras familias. Quisiera decirles a todos lo feliz que me siento de que todos ustedes estén bien. Que mi familia no haya sufrido, que la familia de mi amigo Pablo en Concepción no sufriera daño, que mis amigas estuvieran en lugares seguros, que los que estaban cerca del mar pudieran arrancar. Agradezco que todos ustedes hayan pasado el terremoto sin rasguño, pero ante tamaña tragedia a veces se hace difícil volver a la cotidianidad. Y reconozco que me ha costado volver a salir de noche y retomar mis cafés con las amigas. He tenido un par de almuerzos -eso sí- que me han hecho reír por un rato y también volver a recordar el verano y el cielo con nubes cambiantes de Chiloé. Pero también han sido muchas las invitaciones que he declinado.

Como que por el momento mi cuerpo me pide quietud y mi mente, un respiro. Y aunque pensaba seguir este año con lo de siempre: mis artículos para el diario, mi mini taller de narrativa, mis horas de escritura y mis clases de yoga, algo hizo cambiar mis planes post terremoto y me impulsó a la universidad. Hoy entro al magíster de literatura en la Chile, sin conocer a nadie, tal como a los 17 entré a periodismo en la UC. Y me siento feliz por la decisión que tomé de volver a estudiar. Y me siento entusiasmada por volver a las lecturas, las clases, los ensayos, las tesis. Y volver a ser alumna, ahora que tengo 35 y tres niños grandes en plena vida escolar. Mi amado dice que esperé demasiado tiempo en cumplir mi sueño. Yo creo que este momento no podría ser mejor.

Espero poder seguir con el blog y con el mini taller, y también con los cafés a media mañana. También quiero escribir sobre el espectacular libro que leí de Lorrie Moore y sobre los fogosos efectos de las ostras de Caulín. Pero déjenme tomarme mi tiempo. Que todavía no miro las fotos del verano ni se me olvida el ruido que hizo la tierra al temblar.

19 marzo 2010


Perdonen, mis queridos lectores, por tenerlos tan abandonados, pero este comienzo de año ha sido de locos. Prometo ponerlos al día dentro de esta semana. Y con sabrosas novedades. Nos vemos.
B.S.

07 enero 2010


Tengo que escribir un tema, pero no ando muy motivada. Me pasaría enero paseando por Santiago y almorzando con amigos. Enero en la capital me encanta. Comprar libros, leer en la tarde en la piscina, ver a mis niños corriendo. Aunque me auto obligo a trabajar por las mañanas, y dejar escritos por lo menos dos artículos antes de irme de vacaciones, igual es una delicia estar en época de vacaciones y gozar de los lindos días de verano. Ayer almorcé con mi amiga V. de 2 a 5 (hasta nos apagaron las luces en el Huerto, para que nos fuéramos) y fue una delicia. La comida, tan rica, acompañada por esa limonada con menta que es exquisita y una conversación que extrañaba. Después caminamos hasta la Ulises, porque sigo en busca del libro de la Lorrie Moore. Les habían llegado unos ejemplares para la Pascua, pero los habían vendido. ¿A cuánto?, les pregunté. 25 mil. Por suerte, siempre está la web. Y sin tener que recurrir a España (que me sale más caro el envío), pude encontrar Al Pie de la Escalera a 20 dólares en mi librería argentina favorita. Aproveché de encargar el último de Auster, Invisible, que si Dios quiere llegará en su paquetito de cartón el lunes o martes de la próxima semana. :):):) No puedo más de la felicidad.
Mis niñitas están en sus Summer Activities y llegan en la tarde. Mi casa está preciosa, aunque tras la visita del viejo pascuero su linda fachada fue a medias tapada por una mesa de ping-ping. Pero es verano, y ha sido entretenido tener esa mesa y jugar con mis niños y mi maridito. Y hasta los abuelos han llegado atraídos por la nueva adquisición. Todavía no hemos organizado el itinerario de febrero, y a ratos cambiaría todo por estar echada en Buzios o en una playa tropical. Es que Sunny ama el sol, pese a su mala fama, y ama la arena, el mar y hasta el cochayuyo pegado en los pies. Ya veremos que nos depara el destino. Por mientras, miro el verano sentada al pie de mi escalera, mientras mis niños juegan ping-pong.

30 diciembre 2009

Fin de año

Perdón por tenerlos tan abandonados, pero este fin de año sí que ha sido de locos. El cumpleaños de mi niña y el de mis amigos V y C, más la pascua con mis amigas de colegio, las celebraciones escolares, las visitas de amigos que viven afuera, bautizos varios, asados y los preparativos navideños y cambios post-navideños me han dejado sin tiempo para nada. Ni siquiera tuve tiempo de hacer mi lista de libros para regalar ni de comentar el año que ya terminó. Pero en fin, lo importante es que sobreviví y que estoy lista para enfrentar un nuevo verano y un próximo 2010. Para estas vacaciones tengo pensado leer el último libro de Lorrie Moore (sí es que me llega) y varios chilenos que tengo pendientes, terminar a Amy Hempel y el último de la Siri Hustveqt. Además este año quiero leer Crimen y Castigo y seguir escribiendo (con o sin el mini taller), y seguir viendo a mis amigos en torno a un rico pisco sour catedral. Y quiero seguir haciendo este blog, aunque a veces se me haga cuesta arriba, porque a lugar donde voy me preguntan por él y por Becky Sharp. Y también quiero mejorar mi ping-ping y tomar sol, recorrer el sur de Chile y bañarme en el mar. Nos vemos el 2010. Los quiero a todos. Y que pasen un feliz Año Nuevo (yo el mío lo pasaré bailando). I gotta feeling que este año será muy bueno.

24 noviembre 2009

feliz

Estoy muy feliz porque soy una mujer enamorada
Porque el hombre que tengo a mi lado me ama, a pesar de todas mis caídas
Porque mi hija mayor hizo su Primera Comunión, acompañada de sus seres más queridos
Porque tengo una familia que se quiere
Porque, a pesar de las tristezas, también me he reído mucho

Y estoy feliz por todos los últimos eventos
Por los matrimonios de mis primas
Por todo lo que he bailado en estas últimas semanas
Por tener buenas amigas que no han dejado de preocuparse por mí y por la operación de mi niña
Por mis hermanos, a los que adoro
Por mis sobrinos que son como mis hijos
Por mis hijos y sus pequeños grandes triunfos
Por mis amigos, a los que quiero tanto
y por sus alegrías y sus avances

Y, a pesar de que las cosas muchas veces no salen como una las espera
estoy feliz porque tengo todo lo que necesito
tengo a mis afectos a mi lado
con su incondicionalidad y cariño infinitos
y tengo un trabajo que me gusta
que me permite estar siempre rodeada de libros
y tengo el amor de mi amado y mis niños
y no guardo rencor por nadie

Y estoy feliz por tantas cosas
que podría seguir escribiendo eternamente
Porque soy feliz por el día de sol, por el café compartido frente al colegio, por el sushi del amor,
por el sandwich que me voy a comer en la noche después de la premiación,
por los cuentos de Alice Munro que acabo de terminar, porque mi hija está de vuelta al colegio,
por el árbol gigante que veo desde mi cama y los cuatro gatitos que tuvo mi gata
Pero no quiero seguir lateando
y tengo que empezar un artículo nuevo
sólo quería poner por escrito este momento de alegría
para leerlo cuando que me sienta triste, abatida o infeliz
o si algún día, llego a sentirme menos querida que hoy...

09 noviembre 2009

El viernes cuando nos juntamos a celebrar, no teníamos nada por qué celebrar. No nos veíamos hacía tiempo y nuestro mini taller nos tenía desmotivados. Además la primavera había hecho estragos en algunos -llenándolos de melancolía- mientras otros habían sufrido la enfermedad de algún cercano o simplemente no se habían sentido felices. Yo había estado muy ocupada, preocupada, triste y también confusa. Pero había que sobreponerse a todo y juntarse. Aunque nuestro querido Olán también nos había defraudado con su alza de precios y había que buscar otro local bueno y barato donde comer y conversar. Y la sugerencia de V. no podría haber sido mejor: el Rishtedar, de calle Holanda. Muy buena comida india, a buen precio, y en un lugar más que relajado. Johnny, el mozo, un encanto, y con su acento ecuatoriano nos hizo pedir de todo un poco: camarones, cordero y mi favorito: el murgh mitha massala, pollo con crema de coco y masala, que estaba una delicia con el arroz y el naan como inmejorable compañía. Pero lo mejor fue volver a vernos, compartir nuestras tristezas y frustraciones, reírnos hasta que nos doliera la guata, compartir el vino y el erótico postre con forma de bolas, y por sobre todo unirnos en torno a esa extraña pipa de agua que nos prestó Vikram, el dueño, para que fumáramos tabaco con mango, haciéndonos compartir un par de boquillas con forma de serpiente y logrando que olvidáramos nuestros problemas por un momento y nos acercáramos más.
Y lo más increíble de todo es que, aunque no teníamos nada que celebrar, sin saberlo estábamos celebrando. Celebrábamos el tenernos como amigos incondicionales, y celebrábamos nuestros pequeños logros, nuestras pequeñas historias cotidianas. Y aunque no quisimos hablar del mini taller y de nuestra falta de motivación, sin saberlo también estábamos celebrando el primer éxito de nuestros encuentros literarios y un triunfo más de nuestro querido tallerista RC. Porque al día siguiente, cuando apareció el listado de ganadores del concurso de cuentos de la revista Paula, ahí estaba su cuento, el cuento El Pozo que él había escrito para nuestro mini taller, y su seudónimo que nos parecía un poco ridículo -Duke Portugal- ahora nos sonaba hasta encantador. Y como organizadora del taller no pude menos que llenarme de orgullo y felicidad. A todos nos había gustado su cuento, y ahora el jurado lo premiaba.
Quizás este es el impulso que necesitábamos para seguir escribiendo. Sentir que no estábamos tan perdidos. Y que tenemos excelentes escritores entre nuestras filas. Ahora todos festejamos y celebramos, con el recuerdo de la pipa de agua todavía en mis labios y con la felicidad de tener entre mis amigos a un ganador. Felicidades Rodrigo, que el mini taller esté contigo. Y a seguir escribiendo, tú y el resto, que todavía está pendiente el mini taller de este mes.

07 octubre 2009

De Carpas y Encarpados


Tiene razón mi amigo C.A., he estado hablando mucho de literatura y poco de la vida real. Mucho McEwan, mucho Darwin, mucho Ford, pero poco de los eventos que se han levantado por estos lares en el último tiempo. Me pide que hable de carpas y lanzamientos, y trataré de darle el gusto, dentro de mis humildes posibilidades.

Y como me pide más entretención que profundidad, me saltaré el lanzamiento de las cartas de Gabriela Mistral a Doris Dana. Muy denso, ¿no? Además no fui. Las chicas guapas no van a esos lugares, sólo gays y literateros. Aunque me hubiera gustado escuchar a Fernando Casas despotricando contra Quezada y gritando "Lesbiana era" a toda voz. Para la otra será.

Lo que sí no me perdí fue el lanzamiento de la novela de Simonetti. Aquí no había carpa, aunque sí full producción. El lugar: la sala principal de la galería Ready, ambientada con luces rojas y las esculturas de la Pilar Ovalle repartidas por doquier. Adelante, Pablo junto a sus presentadores: un serio, pero inteligente Héctor Soto a su derecha. Mientras a su izquierda una muy estirada e inexpresiva Claudia di Girólamo esperaba el momento para mostrar su voz. A mi lado un amigo me comentaba, preocupado, por la cara de muerta que lucía la actriz. Ni un músculo se le movía, ni siquiera una mueca le apareció en el rostro frente a los comentarios graciosos de Soto o los sonidos de olas que a ratos se colaban por el lugar. Realmente impresionante. Y yo que la había visto toda ajada unos días antes en una consulta de doctor. Y ahora lucía con la piel tirante, aunque sin movimiento, y siguió tirante cuando se levantó del asiento para "dramatizar" algunos párrafos elegidos de la Barrera del Pudor. El problema es que los párrafos eran muy largos y la actriz insistió en leerlos con esa leeeeentitud que sólo podemos aceptar en una lectura de Macbeth o la Yourcenar, pero no de una novela que antes de leer ya imaginamos es bastante más light. Pero ella insistía con su sonsonete de actriz formada en las tablas y se demoraba minuto y medio para decir "Esssstoy sooooola en Runnnngue" mientras el público miraba atónito y medio aburrido y envidiaba a los muchos que se quedaron fuera de la sala y que ya a esa hora acaparaban el vinito y los pancitos del lugar. Luego vendría una canción. Sí, una canción. Porque este lanzamiento tenía olas y soundtrack. Y el tema elegido fue La Enredadera, interpretado en vivo por el mismísimo Leo Quinteros. Un poco largo, pero divertido al fin. A la salida todo Santiago se saludaba y comentaba. Un linda mezcla de gente de Zapallar y Tunquén. De un lado, las Ninas, Kanas, Cotes; los Bustamantes, Santa Cruces, Mattes y Vial. De Tunquén: las Claudias, los Víctor Carrascos, los gays de negro, la Blanca Lewin. Y entre ellos la Carla Guelfenbein saludando de un lado para otro, como una madre orgullosa, algunos escritores (vi a Mena, Gumucio y Fontaine) y harta mujer guapa. Porque claro, este evento era para gente linda. Gente que quizás no lee, pero gente linda al fin.

Pocos días después la misma gente se volverá a topar en la inauguración de Casa Mater, a la que usted, mi amigo CA, de seguro asistió. Pero a mí no me dio la chala. La verdad de sólo ver las fotos, desistí. No estoy para "apuestas" decorativas de dudosa calidad. Usted sabe, querido Kano, que "la decoración soy yo", y estos diseñadores no me convencen mucho, menos pagar una entrada de 3 lucas por una feria de decoración.

Pero sí fui a Chaco. Qué mal nombre, por favor. Y la carpa, medio rasca para ser pagada por Saieh, ¿o no? Yo por lo menos casi me caigo como cinco veces. Y eso que estaba con la chala sin taco y sin alcohol. Había gente linda, partiendo por mi amiga Veri G que paseaba feliz con su familia. Y la Cata Pulido, cada día más guapa y natural. Contrastaba bastante con las galeristas, tan estiradas y operadas, qué terrible lo que el Botox y la cirugía plástica puede causar. Algunas casi irreconocibles. Aunque sus productos no estaban nada de mal. No lo mejor, pero salvaba. Un lindo Lira, un buen Barrios, algo chori por aquí y por allá. Tampoco nada espectacular que no se haya visto antes. En fin, por lo menos había harta gente, a diferencia de la Ferial del Libro de Vitacura, que me contaron fue un total fracaso.

Y para terminar con los eventos encarpados, no puedo dejar de mencionar al gran cumpleaños de mi amigo RC. Esa sí que es carpa, Solcita Saieh. La mejor terraza de Providencia, con vista al Mapocho, toda encarpada para celebrar los 33 añitos de mi gran amigo y colega escritor. Y qué festín que nos tenía. Puro Santa Ema y empanaditas finas. Qué gente más guapa y regia, ya se quisiera el evento de Simonetti unos gays así, interesantes, bien vestidos, guapos, inteligentes y divertidos. Ya se quisiera Chaco un galerista como el que se paseaba por el lugar, tan guapo y alegre. Y tan inteligente. Ya se quisiera Casa Mater un decorador de ambientes como RC o OS, con sus nociones innatas de diseño y color. Ya se quisiera el evento de Gabriela y Doris una hembra como Becky Sharp, que con su blusita de gasa se paseaba feliz por entre los invitados. Ya se quisiera cualquiera un evento así, con todos los invitados felices y relajados, y con un cumpleañero espléndido, sin botox ni ácidos de por medio, rodeado por sus amigos y su amor, y por toda la gente que lo quiere.

Espero que le haya gustado mi resumen, ahora tengo que salir. En unos días más es Oktoberfest, así que ahí nos vemos otra vez: nuevo evento, nueva carpa, nueva realidad. Los quiero a todos (en especial a los que estuvieron en la carpa de Santa María este sábado entre las 10 y las 3).


28 septiembre 2009

La Barrera del Pudor

Ya apareció la tercera novela de Simonetti. ¿Quién será el primero en comentarla? ¿Algún voluntario para pasar la barrera? Yo, por mi parte, espero terminarla antes de dar mi opinión. Que es muy feo hablar de libros que no se han leído. Y más feo aún es hablar mal de libros que no se han leído.

23 septiembre 2009


Ando con lata de escribir, pero no puedo dejar de comentar: qué bueno que estuvo McEwan ayer. Ahora se nos viene Jonathan Franzen, a esperar...

21 septiembre 2009

Y nos faltó el volantín

Partimos estos días dieciocheros con un buen asado de fierritos. Arreglamos la parrilla y entre todos preparamos nuestros anticuchos de carne, cebolla y choricillo, acompañados por nuestra querida Santa Ema Reserva y nuestra radio con puras cuecas chilenas. Hasta bailamos La Consentida y las niñitas vestidas de huasitas arreglaron la terraza llenándola de banderitas. Más tarde, a las fondas oficiales, por supuesto al Parque O'Higgins. Pensar que no pisaba esas fondas desde el año 95, cuando disfrazada de conejito me paseaba medio entonada con mi amigo Lalo C. Ahora volví con marido y 3 niños, y debo confesar orgullosa que mis hijas heredaran el mismo gusto de su madre por la fiesta, el baile y el bullicio popular. Cómo corrían por la fonda de Zacarías y se empinaban para ver a nuestra presi Bachelet, que inauguraba las celebraciones en la fonda Iorana. Y bailaban y comían felices, y aplaudían a los bailarines de cueca y se sentían orgullosas de que el huaso elegante las haya invitado a bailar.
A la salida vieron a un curado durmiendo en el suelo y a otro que se nos acercó a saludar, para esconderse de los carabineros, pero que igual se lo llevaron detenido. "Esto es Chile, niños", les dije en tono educativo y ellos sonrieron con sus caras sucias y sus cintillos luminosos brillándoles sobre el pelo.
Al día siguiente compramos empanadas. Nada de ránkings, por favor, que las que aparecían en la revista Wikén en el número 1 no eran nada de buenas. Las mejores a mi juicio, las del Ambassador, una maravilla, masa exquisita, pino suave. Me comí 3, y tan feliz como siempre. Y después a dormir. Porque también habíamos comprado chicha. Niños, por mientras, vean Mary Poppins en el televisor.
Y el sábado, andar en bicicleta, que no todo en la vida es tomar, comer y dormir. Un paseo por las ciclovías de Providencia hasta el Parque Bustamante y luego un almuerzo de ¡¡¡fierritos!!! en el Lomit's cerca de Manuel Montt. Y el domingo terminamos con otro asadito, que la carne, el vino, la ensalada chilena y el choripán. Qué buen dieciocho pasamos, y eso que nos faltó tiempo para un segundo pie de cueca y para elevar el clásico volantín.

09 septiembre 2009

La semana pasada fue Richard Ford y ésta, Ian McEwan. Si sigo conociendo escritores, me voy a convertir en una grupie literaria. Lástima que no les he sacado fotos. Podría terminar tapizando las paredes de mi casa con retratos de Becky Sharp y sus escritores favoritos. En todo caso, el seminario sobre el legado intelectual de Darwin, que se realizó entre el lunes y el martes en CasaPiedra, estuvo de lujo. Y me encantó la charla de Helena Cronin y la de Nicholas Humphrey, y por supuesto la de McEwan, a quien fui a saludar al término del evento, abriéndome paso entre Pinker y Dennett -los grandes invitados científicos- para poder escuchar sus impresiones sobre Chile. Y todo gratis. Incluyendo las galletitas y el café. Un lujo por donde se le mire. Y un agrado escuchar ponencias claras, simples e inteligentes (deberían aprender todos los que se rebuscan por hablar en difícil).
En unos días más Ian McEwan vuelve de su viaje darwiniano por el canal del Beagle y será entrevistado por Gonzalo Garcés en la Católica. Creo que sería un desperdicio perderse un invitado así. Yo, por lo menos, ya tengo mis entradas.
PD: Habría que decirle a Rodrigo Jordán, eso sí, que tenga más cuidado cuando presente a alguien, porque "Sábado" no es la última novela de McEwan y decir que el libro trata de un neurocirujano del cerebro, suena tonto, porque todos los neurocirujanos son especialistas del cerebro. Señor Jordán: la última novela de McEwan fue Chesil Beach y tenga cuidado con Wikipedia.

02 septiembre 2009


No tengo mucho tiempo, por eso aprovecho este medio para dar los siguientes avisos:
1.- No habrá mini-taller esta semana. Las razones: Londres, París y Madrid.
2.- Gracias Diego por traerme las entradas para lo de McEwan. Iré de todas maneras. Y perdone por haberlo tratado mal.
3.- ¿Alguien irá a lo de Darwin? Estoy dudosa, como voy a ver a McEwan en la UC, no sé si será mucho verlo el martes también.
4.- No habrá concurso Becky, ganó el No con 10 votos contra 9. Me reí mucho con los votantes, hasta de provincia votaron para esta elección.
5.- ¿Quién me acompaña a lo de McEwan?
6.- ¿ Quién mató a Elisa?
7.- ¿Quién subió los precios en el Olán?
8.- ¿Quiénes son mis enemigos?
9.- ¿Quiénes siguen este blog?
10.- ¿Por qué hay gays que se casan con mujeres?
10.- Escriban (los que saben hacerlo) y guarden sus escritos para nuestro próximo mini- taller dieciochero, con empanadas y fierritos, y la infaltable chicha rosada.
Los quiero.

30 agosto 2009

Alicia en la conferencia de Richard Ford

El otro día vi a mi amiga Alicia en la conferencia que dio Richard Ford en la Casa Central de la UC. Estaba sentada con un hombre muy guapo -atrás, como para pasar inadvertidos- y se reían y conversaban divertidos, y siguieron riéndose mientras esperaban a que Richard Ford les firmara un libro. Ella llevaba Acción de Gracias, el joven guapo un bolsito lleno de papeles. Atrás un amigo de chaleco morado les mostraba sus tres libros: De Mujeres con Hombres, El Día de la Independencia y El Periodista Deportivo. Más allá Carla Guelfenbein mostraba Un trozo en mi corazón a sus amigos Pablo y Rafael.

Yo desde atrás miraba a Alicia, mujer casada, que sin disimulo coqueteaba con este joven guapo y a quien unos segundos después vi conversando con el mismísimo Ford. Y Ford le tomaba las manos y ella le hablaba en inglés, y Ford la miraba con sus ojos celestísimos y ella le agradecía la dedicatoria y los "warm wishes" con coquetería. Y el hombre guapo sólo acompañaba porque no sacó ningún libro del bolsito ni saludó a Ford, y de seguro la va a acompañar a McEwan y a Franzen y a todos los que vengan este año, mientras yo hacía mi fila sola.

Más tarde mientras esperaba mi micro a la salida de la UC Alicia pasó a mi lado y me saludó. "Voy apurada, mi marido me está esperando", me dijo y el joven guapo sonrió. Y mientras la veía alejarse camino a su auto, con su amante de la mano, un marido esperándola en casa y su libro dedicado tan cariñosamente por Richard Ford, sólo atiné a pensar: "Qué rabia, como odio a esta Alicia".

18 agosto 2009

Reflexiones en torno a un premio

El Premio Becky nació el año pasado a petición de un grupo de escritores y aspirantes que deseaban mostrar sus escritos en este blog y recibir la opinión afilada y certera de la bella Becky Sharp. También ansiaban recibir el importante premio: la "once" completa en la casa de Becky y su foto autografiada. Y como no suelo decir que no, acepté el desafío y conseguí un jurado de excelencia para que revisara los cientos de cuentos y escritos que llegaron y eligiera al ganador del Premio Becky 2008.
Este año nuevamente se me ha solicitado entregar el premio Becky, pero el trabajo excesivo y las miles de ocupaciones semanales me hacen dudar de mi propia capacidad de gestión. Pero como no puedo negarme a mis seguidores, decidí ponerlo a votación, para que sean ustedes quienes decidan si debe o no entregarse el premio Becky Sharp en su versión 2009.
Y no deja de sorprenderme la votación, porque está muy reñida y en ella han participado personas de todo el mundo y de todas las nacionalidades. Eso me emociona. Porque independiente de cual sea el resultado (que debido a mi nivel de trabajo prefiriría fuera "no"), no deja de ser bonito que personas tan diversas y con intereses tan distintos se tomen el tiempo de abrir este anónimo y humilde blog, y votar. Votar, como si fuera una elección presidencial, como si fuera una encuesta CEP, como si con ello nos jugáramos el destino del Universo. Realmente bello.
A todos los votantes, quiero agradecer su interés y les aseguro que respetaré el resultado -sea cual fuere- y el concurso sólo se realizará si gana la opción "sí".
Aprovecho la ocasión para pedir perdón por el abandono en que he tenido este blog, pero entre la escritura, mis muchas lecturas, el tema que estoy investigando y los consejos quincenales, no me ha quedado mucho tiempo libre. Pero ya volveré. Sólo espero parar un poco este ritmo que me ha tenido sumergida en el trabajo y con menos vida social.
También aprovecho de saludar a mis amigos escritores, a quienes hace tiempo no veo y con quienes tengo pendiente nuestra comida quincenal (tenemos que buscar un nuevo local porque el Olán se nos puso caro) y a quienes espero ver en lo de Ford. Y a mis amigas seguidoras de Becky, todas mujeres regias, delgadas e inteligentes (ustedes saben quiénes son). Y por supuesto a mis admiradores y amantes secretos, fieles y no tan fieles seguidores de este blog.
Nos vemos pronto.
PD: No me he olvidado del mini taller. Se realizará, nieve o truene, el viernes 29 de agosto. Tenemos tiempo para escribir.
PD2: Vayan al Museo de Bellas Artes, la exposición de los cuadros del convento de las Carmelitas está muy buena.
PD3: No me busquen en el Ona, cambié sus brownies por los que venden en La Chakra, donde además tienen el mejor pan integral del universo (100% orgánico), los productos JUST para el bienestar emocional, los tomates y lechugas de la huerta y las cremas Logona que usa Becky para mantener su cutis bello. Además queda al lado de mi casa y los socios del Yogashala pagamos un 10% menos.

10 agosto 2009

Las lecturas de mis hijos

"La Historia del Osito Bosque" es el cuento favorito de mis hijos, aunque llevan años escuchándolo. Es la historia de un osito goloso y desobediente, que suele meterse en líos por no hacer caso a sus padres o seguir los malos pasos de su amigo Lagartijín. Es una historia simple, que comienza y termina con una pegajosa canción, pero que no ha dejado de entretenerlos en todos estos años porque es una historia divertida, que tiene aventura, acción, e incluso peligro, pero siempre un final feliz.
No traten de googlearla o buscarla en alguna librería, porque no la encontrarán. "La historia del osito bosque" fue inventada hace años por mí (en especial la canción), pero cuyo argumento fue creciendo muchísimo gracias a los aportes de mis hijos y de mi Jorge (que incluso durante un tiempo le dio un carácter medio violento a un par de personajes, para deleite de mis hijos) y hoy en día es una historia inmensa, preciosa y, principalmente, nuestra.
De todos los libros que les leí cuando eran chicos y de todos los que he comprado, creo -sin lugar a dudas- que el osito bosque sigue siendo el personaje literario favorito de mis hijos, más que Winnie, Peter Rabbit y los muchos Jerónimos, Papeluchos y Teos. Y creo que el amor que ellos sienten hoy por la lectura y en especial por las buenas historias se debe mucho a ese osito guatón y porfiado que con sus aventuras logró convertir el tiempo de acostarse en un minuto para las palabras, y en especial, para soñar y regalonear.
Ayer, me enojé con uno de mis hijos porque no ha terminado de leerse un libro para el colegio, a pesar de que le ha gustado mucho. Y a otro de mis niños debo suplicarle que no lea tanto, porque no dosifica y es capaz de quedarse hasta la 1 de la mañana por la ansiedad de terminar un libro. Quizás no debiera meterme tanto en las lecturas de mis niños, pero como buena lectora que soy me es imposible no vigilar sus hábitos, recomendarles libros, incentivar, proponer, conversar, discutir.
A mi hijo mayor, un ávido lector que me recuerda a mí de niña, ya no le leo los libros, pero no hay día que no me cuente cómo van las aventuras que está leyendo, sean de Gerónimo Stilton o de los terribles hermanos Darling, de ASTERIX o de algún libro de Roald Dahl. Ahora él me recomienda libros, me comenta, me instruye, tal como yo le hablo de los libros de Poe, Richard Ford o Paula Fox.

Hace poco le conté de un libro que le había comprado cuando él era chico y al que tuve que cambiarle el final mientras se lo leía porque no me pareció apropiado para su edad. El se rió, pero me encontró la razón. Era un libro de Mark Twain -La Historia de un niño malo y de un niño bueno- en una edición preciosa, con dibujos maravillosos y que me salió bien caro, pero que no era para niños, aunque lo pareciera. Y no es primera vez que me encuentro con libros que en apariencia van dedicados a los niños, pero cuyos temas son para adultos con el criterio más que formado.
Hay uno de princesas olvidadas, bellamente dibujado por Rébecca Dautremer, que ciertamente no es para menores, a pesar de que suelen regalárselo a niñas de menos de 10. Y hay otro aún peor, "Las niñas son raras, pero huelen rico", que está en los principales mesones de las librerías y en las vitrinas, y que por error le compré a mi hija para las vacaciones de invierno, y que es el libro más ofensivo que he tenido en mis manos. Por suerte, mi hijo mayor lo hojeó antes que ella lo leyera y me advirtió de su contenido inescrupuloso y grosero (muy adornado con ilustraciones infantiles e inocentes) y juntos lo botamos a la basura.
Porque así como hay comida que les hace mal a los niños, hay lecturas que no son para ellos, a pesar de que estén ilustradas y coloreadas. Y como padres debemos estar atentos para distinguir y aconsejar.
Cuando mi hija de nueve años me preguntó -días después- por su precioso libro rosado, no dudé en responder que no era un libro para ella, ni para ninguna mujer, porque nos ofendía, nos hacía parecer seres inferiores, mentalmente incapaces y sin valores. Y, para mi sorpresa, ella entendió y fue la más feliz cuando supo que lo habíamos botado al basurero. "Para que ninguna otra niña lo lea", me dijo, "y para que nadie hable mal de las mujeres". Y aunque voy a tener que comprarle otro libro y hacer que me abran el plástico en la librería para revisar bien el contenido, doy gracias porque no alcanzó a leerlo. Y doy gracias por tener un hijo lector, que ya a sus 11 años, sabe distinguir qué libro es para su hermanita y qué libro no.

Jill


JILL
Philip Larkin
Lumen, Buenos Aires, 2008
338 páginas
$10.000

Muchos escritores comienzan su carrera garabateando versos para luego pasar a las novelas. Philip Larkin (1922-1985) hizo el camino inverso: publicó un par de novelas y trató de escribir una tercera, pero ante la imposibilidad de hacerlo decidió seguir con la poesía, convirtiéndose en uno de los más grandes poetas ingleses del siglo XX. Pero no por eso sus novelas deben ser olvidadas, especialmente la primera, Jill, que escribió a los 21 años de edad mientras estudiaba en Oxford, y que a pesar de la juventud del autor, dista bastante de ser una novela de primerizos.
Publicada originalmente en 1946, la novela volvió a ser publicada en 1964 –cuando el autor ya se había hecho un nombre como poeta- con un prólogo en el que Larkin definía su novela como “una historia sin ambiciones” y donde esperaba que el lector todavía disfrutara “de la indulgencia que tradicionalmente se le concede a las obras juveniles". Pero a pesar de las advertencias, Jill es una muy buena novela, y no sólo por ser escrita por un joven estudiante de 20 años.
Es una novela de ambiente, que nos muestra el mundo universitario de Oxford durante la Segunda Guerra Mundial, bajo la mirada de un estudiante pobre y extremadamente tímido que, tras ser becado en el colegio ingresa a un exclusivo college inglés, donde para su desventura debe compartir habitación con un joven rico y vividor, cuyas preocupaciones van por el lado de la juerga y el alcohol más que por el estudio. Y es en el encuentro con este antagonista y su tropa de amigos que John Kemp saca a relucir todos los matices de su personalidad: la envidia, la tristeza, la timidez y también sus ansias por destacar y ser aceptado dentro de este grupo de gorrones. Y es el encuentro con este antagonista unido al tedio de la universidad y las constantes amenazas de bombardeo, lo que lo llevan a inventarse una hermana, Jill, que tiene la misma cara de una niña que visita el college, y con quien termina obsesionándose hasta la fatalidad.
Jill retrata con crueldad y simpleza el mundo universitario de Oxford de 1940 (con sus escenas de trenes, cafeterías, dormitorios y pubs): el mismo que conoció Larkin mientras estudiaba ahí y donde forjó su férrea amistad con el entonces estudiante Kingsley Amis. Y aunque el autor aseguraba años después que “lo que pretendía en 1940, más que exagerar las diferencias sociales, era minimizarlas”, lo cierto es que la novela habla de las diferencias sociales, como también de los diferentes intereses de los jóvenes de esa edad, y de sus distintas maneras de evadirse en esos tiempos grises, fúnebres y adversos.


Reseña aparecida en Revista de Libros el 26 de julio de 2009.