06 enero 2009

La Última Carta

Querida Becky:

Mi fracaso ha sido absoluto.  Después de mi última carta, pude, mientras mi aliento me lo permitía, alcanzar al despreciable ser que pensé le ocasionaba su extraña afección. A orillas de un extraño pasadizo, con acantilados que terminaban en la arena, me encontré frente su malicienta figura.  Pensé en ahogar mi furia con una certera estaca que pusiera fin a su dolor Becky, mas el innombrable, como leyendo mi mente acertó un golpe fatal a mis intenciones.  Con elegantes vocablos, en una extraña lengua, me cedía su lugar en su mesa, en sus ojos, vi reflejada su imagen Becky, y resignándome ante la dolorosa elocuencia de la verdad, porque pude ver los suyos – los ojos -  como si estuviera usted presente, supe que el causante de sus dolores soy yo; que la estaca en mi mano no pondría término a sus penurias, sólo a mis miedos.  

Lejos de aquel lugar, le escribo por vez última.  Su esfinge  de albúmina casi ha desaparecido de mi antiguo reloj.  Fui yo, quien lleno su corazón de cansancio y este bombeó, mi mal a todo su cuerpo.  Espero sepa perdonarme,

Suyo por última vez,

Jonathan. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

El amor es trágico. Soy blanco como un fantasma. Tengo fuerza sobrehumana. Un peinado meticulasamente desordenado. Tengo un VolvoC30. No puedo tocar a mi amada por miedo a comermela, literal y metafóricamente. Jonathan, mi apoyo y simpatía.