21 mayo 2008

Lista de Regalos




Como falta poco para mi cumpleaños, y este blog lo leen algunos de mis queridos amigos, amantes y familiares, voy a aprovechar de publicar las cosas que me gustaría recibir durante ese día:

-De los libros, me gustaría que me regalaran Chesil Beach, Elegancia Prestada (Paula Fox), el de Marcelo Lillo, Medio Sol Amarillo (Chimamanda Ngozi Adichie) y los que crean pueden gustarme.

-También estoy necesitada de libretas, cremas, rouges, brillos y collares.

-De ropa: botas.

-De lujo: una o dos noches en un lujoso hotel (si es en Buenos Aires, mejor).

-Para la casa: de todo.

-De tecnología: una cámara de fotos (la mía la perdí en el zoo de Buenos Aires, entre la heladería y la casa del tigre blanco).

-$$$$$$$$, en especial ahora que me salió viaje a USA.

-Ocio, amor y paz, y que me devuelvan a mi perrito.



Por si acaso, también voy a publicar lo que por ningún motivo quiero recibir:


-Best-sellers y libros de auto-ayuda.

-Ropa que me quede chica.

-Un perro que reemplace a Peludito.

-Alguna visita desagradable.

-Una carta con faltas de ortografía.

-Una depiladora, tintura para las canas o un año de gimnasio.

-Y por supuesto no quiero recibir malas noticias, ni ver malas caras, ni que alguno de mis amigos se olvide de llamarme o pasarme a ver.


5 comentarios:

STEPHEN DEDALUS dijo...

Becky.

De niño, para mi la tuberculosis siempre fue algo aterrador, pq mi mamá la tuvo y siempre nos contaba de lo mucho que sufrió en el sanatorio en su juventud. Además, la palabra misma siempre me parecía fea, quiero decir, tubérculo no es precisamente una palabra elegante. Sólo mucho tiempo después, cuando mis lecturas tal como las tuyas me mostraron que la TBC era una enfermedad romántica y hasta de buen gusto podría decirse, cambió un poco ante mis ojos. Sin embargo aún me cuesta un poco verla como una enfermedad romántica, quizás por la experiencia de mi madre que aún tiene que sufrir sus efectos y por todo el tema ese de la sangre, y las terroríficas cavernas pulmonares.. Curiosamente, un compañero de pega, bastante joven la verdad, también sufrió esta enfermedad, y cuando lo supe, ipso facto, se transformó ante mis ojos en un personaje de novela, un hans castorp destinado desfallecer en un frío balcón en los alpes suizos.

El señor del foulard dijo...

Becky querida: qué gusto leer tu blog. Cada cierto tiempo llego a él y me quedo horas leyendo y releyendo tus historias. Debido a mis constantes viajes, he perdido mi moleskine en donde tenía anotada la fecha de tu cumpleaños. Podrías recordármela? No quiero ese día dejar de saludarte.

Becky dijo...

Señor del Foulard, no sé quién es usted, pero si quiere saludarme para mi cumpleaños debiera hacerlo el día 30 de este mes.

El señor del foulard dijo...

Ahhh, Becky, cómo disfruté "La Bohème". La clásica heroína de Puccini desfalleciente. Gracias por recordarme tu cumpleaños. Espero recibir su invitación y así disfrutar nuevamente de su grata compañía.

Becky dijo...

Ay amigos míos, qué haré con ustedes.
Stephen, aún no conozco a su santa madre, pero por lo usted me ha contado es una mujer excepcional, digna heroína para cualquier novela decimonónica, en especial con su triste pasado de enferma.
S del F, ya creo saber quién es, pero lamento decirle que difícilmente este año voy a poder celebrar mi cumpleaños. Mis sirvientes se amotinaron y me dejaron abandonada en esta gran casa, donde me paso el día ordenando, lavando y cuidando a mis hijos, y no sé si me dé el pellejo para además organizar un cumpleaños. Pero igual me daré el tiempo para recibirlo a usted y a su regalo en algún momento del día, y si me consigo alguien que cuide a mis niños, hasta una botella de vino podríamos compartir en alguno de nuestros bares favoritos.