26 marzo 2008

A Becky le roban su perro

Becky está devastada. A los problemas que ha debido enfrentar por su cambio de casa, su enfermedad y la pérdida de su iguana, ahora se suma un nuevo dolor: le han robado a su perro. Sus niños no paran de llorar y ella pega carteles, lo llama, lo busca y reza a San Francisco de Asís para que lo haga aparecer. Pero nada, su querido perrito faldero, su West Highland blanco, precioso, cariñoso y un poco tontón, no está por ningún lado.
El principal sospechoso del robo es un joven de jockey que deambulaba en un triciclo frente a la casa de Becky como a las 5 y media de la tarde. Pero ni de él ni del perrito hay huellas.
Su única esperanza es que la persona que lo robó la llame al teléfono que aparece en la correa del perro. Por mientras sólo le queda esperar, y tratar de convencer a sus hijos que no todas las personas son malas en este mundo.

21 marzo 2008

Semana Santa

Por primera vez en años me quedé en Santiago para Semana Santa. Y es raro no estar en la playa para estas fechas, no comerme mi pescadito con vista al mar, no planear con mi hermana la escondida de los huevitos de pascua, no bajar a la playa en busca de los últimos rayos de sol del verano.
Pero mi doctor y su "reposo relativo" me hicieron quedarme en Santiago, que por lo demás está bastante agradable, y planear un fin de semana "reposado" junto a mi familia. En la mañana ordenamos la casa con calma y partimos a andar en bicicleta por las ciclovías de Pocuro, Bilbao y Manuel Montt, y fuimos testigos de un tremendo despliegue policial, con balacera incluida. Al parecer unos ladrones, que habían robado en un departamento en Lota, en su huida chocaron contra otro auto y se fugaron por entre las casas. Patrullas de policía y carabineros con pistolas hicieron una verdadera redada en la cuadra, mientras nosotros mirábamos desde la vereda del frente, petrificados. Finalmente encontraron a uno de los ladrones, y nosotros seguimos nuestro paseo.
Almorzamos en Providencia y volvimos a la casa, agotados. En la tarde los niños se bañaron en la piscina y yo leí y dormí. Mientras les preparaba la comida, me acordé que aún no he comprado los huevos de pascua para el domingo. No sé cómo voy a hacerlo para comprarlos mañana en el Jumbo sin que se den cuenta. Esto de andar con los niños colgando como llaveros, también tiene sus inconvenientes.
Ahora que ya se han dormido pienso en la redada de la mañana, y me acuerdo de mi iguana. Nosotros también la buscamos por toda la cuadra. Pero su piel camuflada se mimetizaba con las plantas del jardín, mientras que el ladrón con su polera amarilla y sus bermudas grises, destacaba entre los árboles. "No sabía que los ladrones se vestían como humanos", me dijo mi hija del medio, cuando bajábamos por Manuel Montt. "Yo pensaba que usaban ropa negra y la cara tapada". Yo sólo le contesté que "hay ladrones de todo tipo, incluso de cuello y corbata", y ella me miró sin entenderme y siguió pedaleando a mi lado.

PS: Acabo de leer en el diario que el prófugo era el famoso ladrón Carlos "Joya", el mismo que había robado el Banco Bice en el 2004. Ver la noticia aquí.

Una Casa

Lo malo de vivir en una casa:

-es que los niños se ensucian más y gastan más ropa

-los perros se embarran y se escapan a la calle, y hay que salir a buscarlos todo el tiempo

-mi querida iguana Philip prefirió el jardín a su acuario, y no hemos podido encontrarla

-hay que barrer más, e incluir la vereda

-hay que sacar la basura
y esperar por largos minutos el agua caliente
Lo bueno es que:

-ya no tengo que llevar a los niños a la plaza

-ni me siento culpable de dejarlos en la casa

-puedo dormir con la ventana abierta sin sentir los ruidos del vecino

-invitar a mis amigos y poner la música fuerte

-puedo hacer asados y bañarme en la piscina con un bikini viejo

-y lo mejor de todo es que si se me cierra la puerta y me quedo afuera, puedo saltar la reja (o pasar a algún amigo atlético, como hice anoche) para que me abra la puerta por dentro.

15 marzo 2008

Gracias


Ahora que ya estoy de vuelta en casa, y un poco más repuesta, quisiera aprovechar de agradecer todas las muestras de cariño que recibí durante estos ingratos días en la clínica.


Primero quiero darles las gracias a mis amigas de colegio, que con sus llamados y visitas me hicieron sentir acompañada y tranquila.


También agradezco a mi familia, a mis papás y mis hermanos, que estuvieron a mi lado en todo momento. A mis amigas de la universidad (la londinense, la parisina y la chilena), que aparecen en los momentos más curiosos y que nunca han dejado de divertirme con sus historias.


A mis ex-compañeros de taller, mis grandes amigos, siempre preocupados por mí (y por mi herencia). A mis niños, que me extrañaron tanto que casi me sacan el ganglio de tanto abrazarme.


También quiero agradecer los emails de apoyo y los tragos que me mandaron por Facebook. Y por último agradecer a mi J, que estuvo a mi lado en todo momento, sin descuidar a mis niños y su trabajo.


Gracias a todos, los quiero mucho.


12 marzo 2008

¡Becky Hospitalizada!

El lunes en la tarde Becky se empezó a sentir mal. Escalofríos, dolores musculares y un ganglio inflamado en su cuello le hicieron pensar lo peor. Como durante el verano se había gastado sus últimos ahorros en el casino, decidió llamar a uno de sus amantes más generosos para pedir ayuda financiera, y éste -sin dudarlo un minuto- la llevó en su auto a la mejor clínica de la ciudad.

Un equipo de doctores la revisó por completo y dictaminó que Becky tenía una infección causada por un cálculo en la glándula salival, y antes de alcanzar a entender el diagnóstico ya estaba internada en la UCI, conectada a una botella de antibiótico y con los brazos todos pinchados por la enorme cantidad de exámenes que le fueron a tomar.

A su pieza llegaron varios doctores -ninguno muy guapo, para su desgracia- y enfermeras sospechosamente atentas: todos preocupados por su salud. Al día siguiente la cambiaron a una pieza "intermedia", con teléfono y TV cable, y aprovechó de llamar a sus amigas para que la vinieran a visitar. Estaba enferma y decaída, el pelo sucio y la cara sin colores, pero esta vida de hotel -con desayuno, almuerzo, té y comida- la tenía fascinada y no quería desperdiciar la oportunidad de que la vieran en tan exclusivo lugar.

Su salud de a poco fue mejorando y la fiebre terminó por bajar. Pero deberá estar hasta el jueves o viernes en la clínica, para terminar el tratamiento de antibióticos, y luego deberá volver en dos semanas más a sacarse el cálculo y una glándula de la boca, nuevamente auspiciada por su generoso (y apuesto) mantenedor.

04 marzo 2008

Sólo niñerías

Voy a buscar a mi hija al colegio y no alcanzo a preguntarle por su primer día de clases cuando comienza a bombardearme con sus preocupaciones. "Mamá, ¿a qué academia me meto, gimnasia artística o atletismo?". "La que más le guste", le digo yo. "Es que no sé, porque las dos me gustan mucho". "Tienes que ver cuál es la que te gusta más", insisto yo. "¿En cuál dan más medallas en los campeonatos?". "Amor", le respondo, "eso no es lo importante. No haces un deporte para ganar más medallas sino para aprender y pasarlo bien". "Ahhh", me dice y se queda en silencio.

Más tarde en el auto mi hijo mayor me pregunta por una casa antigua que están demoliendo en el barrio. "Mamá, si te pagaran mucho, muchísimo, pero mucho por nuestra casa, ¿la venderías?". "No", le respondo sin titubear. "Ah, qué bueno porque me encanta". Pasa un rato y me vuelve a preguntar: "pero si te pagaran como 800 millones, ¿la venderías?". "Ahí sí", le digo yo, "porque con esa plata podríamos comprarnos una casa nueva en Santiago y una casa en la playa, y además nos quedaría mucha plata para viajar". "Pero no, mamá", me responde de inmediato, "no puedes vender la casa. Si quieres una casa en la playa, manda un cuento a un concurso y te la compras con el premio ".


Antes de acostarse mi hija vuelve a preguntar por la academia de gimnasia. "Mamá", me dice con su voz ronquita, "¿estás segura de que a las gimnastas les dan medallas como a los atletas?". "Claro", le digo, "no te acuerdas de las olimpíadas". "Ah, cierto", me dice, "¿y a ti te gustaría que yo ganara una olimpíada?". "Por supuesto, estaría muy orgullosa". "Ah, viste que a ti también te gustan las medallas".


Voy a apagar la luz de la pieza de mi hijo y lo encuentro leyendo. "Ya, es hora de dormir. Es muy tarde y la mamá está muy cansada", le digo. "Mamá, ¿a veces te cansas de ser mamá?", me pregunta cerrando su libro sobre las iguanas. "Muy pocas veces", le respondo y me siento a su lado. "¿Pero nunca has pensado, en el peor de tus días, 'qué ganas de no tener hijos' ". "Nunca, mi amor, te prometo que nunca". "Ni siquiera cuando peleamos o desobedecemos". "Nunca", le vuelvo a decir y pienso en esas tardes de lluvia encerrada en el departamento con mis tres niños enfermos, en las noches sin dormir, en las varias pataletas públicas que tuve que sortear, en las peleas constantes que debo escuchar día a día, y le doy un beso y se lo vuelvo a decir: "Nunca, ni en el peor de mis días me he arrepentido de tenerlos junto a mí". Y me pasa el libro para que lo guarde, me da un beso y apaga la luz.


Buenas noches.



28 febrero 2008

Sexo en Valparaíso

Me pide una amiga que le recomiende un hotel en Valparaíso para pasar una noche romántica con su amado. Le explico que todo depende de lo que busca y de cuánto quiere gastar. Un hotel no tan caro es el Brighton: un hotelito simpático donde hace años pasé una noche de sexo romántico e intelectual con un amante que me llenó de besos en la noche y que a la mañana siguiente compartió conmigo un desayuno de hallullas y mermelada en la linda terraza del hotel. Me acuerdo que la cama era blanda y cómoda y que desde la ventana se podía tener una vista inmensa del puerto a tus pies. Además para llegar a la pieza del tercer piso había que subir un montón de escalones que le daban un aire clandestino a la cita y para una seudo-literaria como yo la pieza abuhardillada también fue un plus. Pero no lo recomiendo para personas altas (yo apenas cabía en el lugar) ni tampoco para aquellas a las que les gusta tomar su desayuno en la cama, porque no tiene room service (principal razón por la que no he vuelto a ir).

Otro lugar recomendable es el hotel Somerscales. Menos sencillo que el anterior, también es un hotel de pocas piezas, pero tiene mejor servicio y tarifas más altas. El desayuno es exquisito, con kuchen, pancitos, jugo y leche y las piezas están decoradas en un sobrio estilo inglés, a mi gusto un poco fome, pero que me hizo sentir como una especie de Jane Austen porteña -medio romántica, medio alocada-, que a mi amante le encantó. Demás está decir que el sexo en ese lugar fue a la altura de las circunstancias y como buena victoriana a la mañana siguiente salí a pasear, muy peinadita, del brazo de mi amado.
La tercera vez que tuve sexo en Valparaíso fue en la casa de un familiar, pero esa experiencia no se la recomiendo a nadie. La casa y la vista, preciosas, pero el decorado del lugar me causó tal horror que casi caí en depresión. Por suerte andaba con un amante muy comprensivo que me sacó de esa verdadera "mansión del terror" y me llevó a conocer los bares del puerto. Cuando regresamos a la casa (tipo seis de la mañana) a duras penas subimos al segundo piso, donde nos esperaba una silla de paja tipo "Reina por un día" y la cama matrimonial: un lecho tan duro e intrínsecamente frígido que por varios días estuve con dolor de espalda, pero que igual nos sirvió para tener sexo (no el mejor, por cierto) y que me hizo sentir por un rato como mujerzuela de burdel (con lo bueno y lo malo que eso conlleva) y para odiar de por vida las camas tipo futón.

Pero sin duda mi mejor experiencia fue en el Hotel Casa Higueras, donde espero que me lleven otra vez. Un hotel muy lindo y cómodo, y también bastante más caro. Y como el lujo es afrodisíaco, ahí el sexo fue plato principal. Antes y después de la piscina, en el jacuzzi de la pieza, en los sillones y sobre las sábanas de mil hilos. Sexo en todas partes. La comida del hotel es maravillosa, así que ni siquiera hay que salir del lugar a la hora de la comida. Y el desayuno, exquisito (preparan lo que uno quiera comer), perfecto para reponer energías para otra tanda. Maravilloso y recomendable para sibaritas como yo.

25 febrero 2008

Por la boca (y la escritura) muere el pez

Un amigo que está haciendo un libro de arte me pide que revise el prólogo que escribió un conocido historiador de nuestro país, y como imagino que la tarea será fácil, accedo. Pero cuál no será mi sorpresa cuando descubro que ya en las primeras líneas del texto se asoman tremendos errores de ortografía y redacción. Acentos ausentes o mal puestos, las "c" cambiadas por "s", las frases mal hiladas y pésimamente redactadas, en fin, un prólogo tan mal hecho que sólo pude atinar a rehacer lo escrito para dejarlo medianamente decente.
Y no es que me sorprenda que alguien escriba mal (es un pecado bastante común por lo demás) sino el que el autor haya sido un conocido "hombre de cultura", un historiador del arte y profesor universitario, una persona que se llena la boca hablando de arte, cultura y patrimonio, y que definitivamente muestra la hilacha a la hora de escribir.
Porque cultura no es comprar obras de arte ni tener libros de pintores sobre la mesa de centro. Ni hablar de artistas y temas elevados. Cultura es pensar y apreciar, distinguir, gozar, y también es saber leer, escribir y hablar correctamente.
¿Cuántas personas en este país tienen sus casas llenas de obras de arte pero sus bibliotecas vacías de libros?, ¿cuántas personas se impresionan del bajo nivel cultural de nuestro país pero al hablar no salen del garabato y las palabras mal dichas?, ¿cuántas personas se llenan la boca hablando de exposiciones de arte o de libros y no saben redactar un email?
Por desgracia son muchas, ¿o mushas?

07 febrero 2008

Cormac McCarthy a la Tercera

Por fin este verano le pude hincar el diente a Cormac McCarthy. Hace años había comprado El Guardián del Vergel (1965), pero empezaba a leerlo y lo abandonaba al poco rato. Un día, sin pensarlo mucho, lo presté, pese a que no regalo ni presto libros y también pese a saber que era un libro difícil de conseguir y que probablemente nunca más volvería a mis manos. Pero soy irreflexiva, ¿no? y, a veces, irreflexivamente generosa. Además tenía en mi librero Meridiano de Sangre (1981), que también había tratado de leer un par de veces, y cuya lectura no podía pasar de la página 30 y que seguía mirándome desde mi velador.

Pero este verano llegó a mis manos La Carretera, su último libro, el que ganó el premio Pulitzer 2007, y me aventuré por tercera vez con McCarthy. La aventura fue espectacular, porque si bien el libro es desolador y a ratos triste y solitario como un paisaje desértico, también es una novela con diálogos preciosos entre un padre y un hijo que sobreviven a un fin de mundo, donde las reflexiones del padre no debieran dejar indiferentes a nadie, y donde la carretera es el eje que los protagonistas siguen en esta lucha por vivir, y que también es una lucha por morir. Hay una frase en las primeras páginas del libro que no pude obviar: “¿En qué difiere el nunca será de lo que nunca fue?”. Como para tenerlo en cuenta, ¿no?

El Periodista Deportivo

Cuando leí De Mujeres Con Hombres me enamoré de Richard Ford y de su estilo para narrar. Ahora leo El Periodista Deportivo y sigo adorándolo –como a Cheever, Yates, Paula Fox, y tantos más- por su capacidad para narrar cosas triviales de una manera especial y poder sorprendernos con lo cotidiano, lo común y hasta aburrido de la vida de las personas.

El Periodista Deportivo habla de un tipo cualquiera, un hombre que tocó la fama como escritor, pero que decidió abandonar la literatura de un día para otro y aceptar un trabajo como periodista en un suplemento de deportes. Un trabajo aburrido pero que le da seguridad en su inestable vida, y que no le disgusta en lo absoluto.

Además es el trabajo que lo protege para no seguir escribiendo ficción, para no dedicarse, de una vez por todas, a la literatura. Porque Frank Bascombe prefiere un trabajo seguro que lanzarse a la aventura de escribir, donde su mayor miedo es no saber de qué escribir y el temido fracaso. Y ¿cómo podría juzgarlo si todos somos un poco como Bascombe?

Becky Incomunicada


Por segunda vez en la vida, Becky perdió su teléfono celular en el agua. La primera vez ocurrió hace unos cuatro años en la playa de Las Cujas, cuando un pequeño tsunami le arrebató de su lado su querido teléfono Nokia, unas hawainas y las palas y baldes de sus hijos mientras ella conversaba con unas amigas arriba de una roca.
La segunda vez ocurrió hace unos días en una piscina de mar entre los roqueríos, cuando sin saber por qué su mano derecha soltó el aparato al agua, perdiendo para siempre su precioso Sony blanco, además de las divertidas fotos y la extensa agenda telefónica que el celular guardaba en su memoria.
Con esto Becky perdía parte importante de su esencia y su querida vida social. En el agua quedaban todos los teléfonos de sus amigos, los celulares de sus conocidos y de su familia, sus queridos mensajes de texto, las fotos sacadas de improviso, en fin, cualquier contacto con la civilización, y ahora, en pleno febrero se dio cuenta de que no tenía cómo llamar a alguien. Sin agenda ni memoria, Becky pensó en mandar un email pidiendo los teléfonos de sus conocidos, pero después de tres días sin teléfono descubrió la delicia de estar incomunicada y se resignó a mantenerse aislada hasta su regreso a Santiago en marzo.
En todo caso, quiere avisar a quienes la han llamado que no tendrá teléfono hasta un buen tiempo más. Así que guarden las invitaciones para marzo, que por el momento Becky está pasando sus vacaciones “fuera de servicio”, entre la playa y la piscina, pero que se encuentra en perfecto estado y salud, muy bronceada, descansada y leída.

01 febrero 2008

Becky en vacaciones

Becky me manda avisar a sus amigos y lectores que por algunos días estará lejos de la Feria. No estará de viaje ni en algún lago del sur (que es lo que ella hubiera deseado). Sus paupérrimos ahorros apenas le alcanzaron para instalarse de allegada en la casa de unos familiares en la playa, donde espera descansar junto a su familia. Los espera a su vuelta.

26 enero 2008

Cría niñas... y te llenarás de piojos

Durante todo el año pasado las hijas de Becky fueron al colegio con el pelo entrenzado para evitar la irrupción de piojos y liendres. Pero llegado el verano se soltaron las trenzas y, por desgracia, aparecieron los molestosos bichos capilares. Horrorizada Becky compró todo tipo de productos para eliminar la pediculosis (así se les llama a los piojos) y el famoso "peine metálico" que atrapa piojos y huevos de piojos, además de bastante pelo, pero con nada ha podido eliminar esta plaga de las cabezas de sus hijas.

En las noches les lava el pelo con Launol o No-Lais y les pasa el odiado peine y todavía siguen apareciendo nuevos piojos entre los dientes de la peineta. Para colmo, como también le picaba la cabeza, decidió pasarse ella misma el peine por su largo pelo castaño, y claro, también aparecieron su par de piojos y sus decenas de liendres.

-"Soy una piojenta"- lloró esa tarde sobre su almohada. Pero nadie la consoló. Su largo y adorado pelo castaño y los preciosos pelos rubio-ceniza de sus hijas eran el paraíso de los piojos, y la única solución para eliminarlos sería mantener los lavados diarios con esos champús para piojentos y conservar el "peine metálico" como amigo secreto.

Porque por nada del mundo se va a cortar su pelo de sirena ni tampoco va a cometer semejante aberración con las pequeñas Beckitas (Becky se horroriza con esos cortes de pelo estilo garçon), ni tampoco se va a amarrar el pelo con elásticos o pinches. Lo suyo seguirá siendo el estilo largo, suelto y ondulado (ondulais, como le dicen ahora los jóvenes) y el de sus hijas muy largo y liso (lo más pelolais). Y si tomamos en cuenta que en inglés piojo se dice lais, podremos decir con propiedad que Becky y sus hijas este verano serán las más lais de la playa, y también las féminas con los pelos más rigurosamente lavados.

20 enero 2008

Todos los caminos llevan a un libro

Ahora que terminé Howards End debo buscar otro libro para leer. Por lo general elijo libros por alguna razón especial más que por recomendaciones de terceros. Por ejemplo, a Howards End llegué por Sobre la belleza de Zadie Smith, y a Zadie la sigo desde sus primeros libros.

A veces busco los libros que recomiendan mis autores favoritos. Otras veces por un tema que me interesa en ese momento preciso. Me acuerdo que hace algunos años mientras buscaba libros sobre el licor de absinthe, encontré un libro de Maria Edgeworth llamado El Absentista y lo compré pensando que se refería al tema. Y aunque resultó que no tenía ninguna relación con esa bebida, el libro me gustó mucho y en otro viaje a Buenos Aires compré otro libro de esa misma colección -La Señora Craddock- que me llevó a conocer a Somerset Maugham y de ahí a casi todos sus libros.

A veces busco clásicos que no he leído y así ponerme al día. Otras veces me lanzo por meses con los libros de Anagrama y me leo los Auster, McEwan, Kureishi e Ishiguro de un tirón. Si un dickensiano me regala Vida y obra de Martin Chuzzlewit me lo leo con deleite y obligación, porque confío en el criterio del experto. Y si alguien me dice que parezco Becky Sharp, desempolvo mi vieja edición de la Feria de las Vanidades y leo las mil páginas para comprobar si es verdad.

Hay ocasiones en las que cedo ante las críticas literarias de La Tercera o de Revista de Libros. Y también soy obediente a las recomendaciones de un buen librero (si no fuera por Sergio Parra me habría demorado en conocer a Richard Yates o a Paula Fox). También presto oído a lo que leen mis jóvenes amigos lectores y los ratones de biblioteca. Y también me paseo por los libros según los temas que me apasionen en ese momento, que puede ser India o China, viajes, amor, vida en los suburbios o novelas victorianas de una vieja colección.

Ahora tengo varias opciones en mente: leerme otro libro de Bolaño o encargar el segundo libro de la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie que al parecer es mejor que La Flor Púrpura, que me gustó tanto. O leerme algo de Julian Barnes ahora que viene a Chile o ponerme al día con Mellado que según me han dicho es muy bueno. O intentar con La Carretera de Cormac McCarthy o terminar de una vez En busca del tiempo perdido o La Guerra y la Paz.

19 enero 2008

Las lágrimas de Becky


Becky quería una casa de estilo francés. Quería paredes blancas y altas, escalones de piedra, cornisas, molduras y ventanales con barandas de fierro. Y cuando encontró la casa "perfecta" -grande, literaria y romántica, que es lo que ella buscaba- no descansó hasta comprarla y mudarse a la que sería su nuevo hogar.

Pero ahí empezaron sus problemas. La casa era grande, pero no tenía lugares para guardar, y Becky con sus cientos de cajas de libros y ropa no sabía dónde guardar sus cosas.

Como buena casa antigua el baño no tenía cajones, ni los dormitorios, clósets o armarios, y Becky pensó en un momento que su vida llegaba a su fin. Con lágrimas en los ojos regaló cosas, guardó otras en lugares insólitos de la casa, ordenó, armó repisas y pidió ayuda a los dioses para encontrar una solución.

Abatida y desconsolada, Becky no entendía cómo ella y sus tres hijos no "cabían" en esta casa que antes había albergado a una familia con seis niños. Para despejarse y resfrescarse decidió tomar un baño, y ahí llegó el momento más terrible del día cuando horrorizada descubrió que la tina no tenía ducha y que el agua le salía helada.

¡Su casa antique no tenía las comodidades de la vida moderna a las que Becky estaba acostumbrada! Esa noche se durmió entre sollozos, y se culpó por ser tan mimada y obstinada. Pero al día siguiente como Scarlett O'Hara se puso en la tarea de convertir su bella casa en un hogar cómodo para ella y su familia.

Y temprano partió a comprar duchas para los baños y consiguió que el agua caliente saliera por las viejas tuberías. Luego arreglará la cocina, los clósets, los baños, y aunque se demore un año, sin duda, algún día logrará su casa "perfecta": grande, literaria, romántica y, por sobre todo, cómoda.

10 enero 2008

Estrictamente Personal

Pensé en cerrar este blog. Los comentarios de mala leche y las intromisiones anónimas no me cayeron en gracia. Pero como no soy de las que se dan por vencida (eso lo saben quienes me conocen) sigo escribiendo en esta "Feria de vanidades".

Por estos días he tenido botada mi lectura de Howards End, aunque espero terminar las 40 páginas que me quedan este fin de semana. Además ya embalé todos mis libros y revistas, y Forster es la única lectura que conservo en mi velador. También embalé mi ropa de invierno, mis decenas de carteras y las cosas del escritorio. Qué simple sería la vida si uno tuviera sólo la ropa justa y necesaria para cada temporada.

Pero como no soy simple, acumulo y acumulo. Bluyines de todas las tallas (por si engordo, por si me embarazo, por si adelgazo, por si me encojo), zapatos para todo tipo de ocasiones, vestidos, camisas de dormir sexys, pijamas de franela que sólo he usado en una que otra estadía en el sur, en fin, tanta ropa que debería ser demandada por inmoral. Para la tranquilidad de mi conciencia, cada 2 o 3 meses regalo lo que no uso, aunque creo que debería regalar más.

También he estado ocupada entre doctores y dentistas. A mi hija menor la acaban de operar de la vista, una intervención bastante complicada, pero que afortunadamente salió bien. Entré con ella al pabellón y tuve que hacerme la fuerte para no llorar. Pero mientras esperaba afuera no pude esconder las lágrimas. Lloré por ella, porque temía que algo le pasara, y también lloré por mí, por todas las operaciones que tuve cuando niña, por esa fobia que todavía conservo a los quirófanos y por haberle heredado a mi hija más chica un futuro con más intervenciones, doctores y tristezas.

Por suerte también le heredé mi fortaleza y optimismo, y hoy, a sólo un día de operada ya se ríe de nuevo, salta, juega y hasta dice que ve mejor. Yo también estoy contenta de nuevo: se viene mi nueva casa, ya he guardado casi todos los cachureos y mi niñita salió victoriosa de su operación. Con estas alegrías, ¿quién podría amargarse por un par de comentarios mal intencionados?

07 enero 2008

Fui la Ganadora del Concurso "Un Año en un Post"

Un día de diciembre me llegó un mail de Letralia en el que daban a conocer el concurso "Un año en un post". En las bases ahí aparecidas -que luego supe, estaban resumidas- no figuraba el requisito de la residencia en España, por lo que decidí participar.

Como tenía un blog recién estrenado, encontré que la idea de un concurso podía darle dinamismo a mi página, además de tentarme la idea de ganar un viaje a Nueva York.

Y resultó que escribí de un tirón mi resumen del año 2007 -un resumen personal, que es como a mí me gusta escribir- y lo publiqué para que lo votaran. Cada día sumé nuevos votos hasta llegar a 215, un número altísimo si se tiene en cuenta que mi blog es muy reciente y no soy de muchos amigos.

Ahora venía la segunda parte, y era la decisión del jurado, quien por mayoría eligió mi post como ganador. Pero claro, estaba el problema de la residencia, que no se ajustaba a las bases, y por lo tanto, luego de 24 horas la organización del concurso decidió invalidarme como ganadora.

A todos los que votaron por mí y me felicitaron, y también a todos los que criticaron mi triunfo por no cumplir con las bases, por escribir algo personal o simplemente porque querían que otro ganara, les quiero decir que aunque no gané el viaje a Nueva York, sí fui la ganadora del concurso "Un Año en un Post":
  • porque recibí 215 votos sin ser bloguera ni pertenecer a alguna comunidad de blogueros.
  • porque le gané a los casi 300 post que participaron.
  • porque mi humilde y reciente blog "La Feria de las Vanidades" pasó de tener 100 visitas a más de 3.000, haciéndose conocido en varios países del mundo.
  • y finalmente, porque el jurado de la Escuela de Escritores eligió por mayoría de votos mi post como ganador, por su estilo, uso del lenguaje, belleza, etc. y para alguien que escribe o intenta escribir, ése es el mejor premio que uno puede recibir.

Ver post ganador aquí

PD: Aquí copio el email que me llegó sobre el concurso. Asumo mi error por no haber leído las bases completas, pero niego rotundamente haber sido mal intencionada o haber faltado a la verdad.


Concurso 1 año en 1 post
31 de diciembre de 2007

Os proponemos que cada uno de vosotros publiquéis
en vuestros blogs un post de menos de 365
palabras sobre lo que os ha parecido más
destacable este año que acaba, dándole ese toque
literario que convierte los hechos reales en ficción.

El reto será conseguir atrapar a Atrápalo.com, a
los lectores y a la Escuela de Escritores.

¿Qué tengo que hacer? Publicar un post en tu blog
que resuma en 365 palabras los hechos de 2007 que consideres más importantes.

¿Cómo escribo? El jurado valorará el buen uso del
lenguaje, la originalidad, la capacidad de
síntesis y tu habilidad literaria para convertir
en ficción hechos reales sucedidos durante el año
que acaba, escribir una crónica del año, resaltar
noticias acontecidas, una experiencia personal o
cualquier escrito que resuma para ti 1 año en 1 post.

¿Sólo puedo concursar con 1 post? Sí, sólo será
válido un post por blog. Si tienes más de un blog
de diferentes temáticas, puedes participar con un post en cada blog.

¡Requisito! Incluir un botón al final del post
para que tus lectores y amigos puedan votar por tu post.

Es muy fácil, sólo tienes que copiar este código
y pegarlo al final del post con el que
participas. Tus lectores podrán votarte y tú sabrás cuántos votos tienes.



Promocion Navidad

Fin de año
Ver otros participantes



Así es como verás el botón en tu blog:

(Click aquí:
http://atrapalopuntoblog.com/wp-content/uploads/2007/11/boton_1ano_1post.gif).

¿Qué no puedo hacer? El sistema de votaciones
permitirá la participación de todos en la
preselección de los mejores posts, pero ¡ojo! se
penalizará el uso fraudulento de ésta y
Atrapalo.com se reserva el derecho a descalificar
a aquellos participantes en los que detecte alguna anomalía.

¿Cuál es el premio? ¡Hay dos!

Atrápalo entregará el Hallazgo de un viaje a
Nueva York de 7 días, 5 noches para dos personas.

La Escuela de Escritores regalará un curso
valorado en 240 € para el próximo trimestre, a elegir por el ganador.

¿Quién elige a los finalistas? Todos los
internautas podrán votar por sus posts preferidos
a través de un botón de votación incrustado al final del post.

¿Quién elige al ganador? El claustro de
profesores de la Escuela de Escritores
seleccionará entre los 20 finalistas al ganador del concurso: 1 año en 1 post.

¿Dónde aparecen los participantes? En este mismo
blog, en la categoría 1 año en 1 post se irán
publicando los posts participantes para que
lleguen nuevos lectores a tu blog y que conozcas a la competencia.

¡Hasta el 31 de diciembre!

Bases completas del concurso:
http://www.atrapalo.com/adimages/microsites/anopost/bases%20legales_1_a%F1o_1_post.pdf

Letralia, Tierra de Letras • http://www.letralia.com
Anuncios de concursos literarios y artísticos en general
Vea estos concursos también en
http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm
Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com

02 enero 2008

De: Becky / Para: Su Amante


Katie Melua- Just like Heaven

Si Becky gana el viaje a Nueva York...

¿con quién debería ir?
  1. Con su amante (y así terminar con la clandestinidad).
  2. Con Ámbar (la mulata del Fabiano Rossi que le enseñó a bailar en la barra y otras cosas más).
  3. Con su enemiga secreta (y aprovechar el viaje para limar asperezas).
  4. Con algún familiar.
  5. Con su perrito faldero.
  6. Con alguna amiga ricachona (para que le pague las comidas).
  7. Con algún amigo pobretón.
  8. Con nadie (y que aproveche el viaje para meditar).