"...prefiero ser Becky Sharp y un monstruo de la perversidad que ser Amelia y un monstruo de la estupidez". William Somerset Maugham
30 junio 2008
28 junio 2008
Plaza Perú se queda sin sol

Aunque según mi vecina soy una "aparecida" en el barrio El Golf, lo cierto es que vivo en este sector hace más de 12 años. Doce años en los que me ha tocado ver cómo han botado casas y construido enormes edificios de lujo, cómo han transformado y eliminado plazas, cómo han adoquinado calles y también cómo, de a poco, la Municipalidad se ha encargado de dejar sin sol y con mucha sombra a los habitantes de este sector.
Porque como el barrio El Golf es el más caro de Santiago, quienes compran terrenos aquí buscan sacarles el mayor partido a su inversión y para eso construyen los edificios más altos del mercado, edificios que no dejan ver el paisaje y que se roban día tras día la tan necesaria luz solar.
Hoy al mediodía llevé a mis niños a la Plaza Perú -una plaza que hace unos años fue completamente remodelada cuando se hicieron los estacionamientos subterráneos- y casi me muero de frío cuando por años esa plaza ha sido el epicentro del calor y del sol. Claro, ahora frente a ella construyeron un enorme edificio -el Territoria 3000- que no deja pasar la luz solar y que dejó convertida a la Plaza Perú en un lugar frío, húmedo y oscuro, donde ya no se juntan los viejos a conversar ni los niños a jugar, y donde hoy al mediodía sólo estaban mis hijos y yo, además de un par de adolescentes medio carreteados.
Por años mis niños visitaron esta plaza entre abril y octubre porque el resto de los meses era muy calurosa, y en verano íbamos a la plaza grande que está frente a la Iglesia El Golf, que con sus largos árboles nos ayudaba a capear el calor. Ahora tienen dos plazas sombrías, ideales para los días calurosos, pero que durante el año son imposibles de resistir. Y la culpa de todo la tiene la Municipalidad de Las Condes, que cree que poniendo más juegos de plástico los niños van a ser más felices, cuando lo que todos buscan es un lugar agradable para estar, un lugar calentito para andar en bicicleta o patinar, un lugar para dejar al viejo abuelo tomando sol y a la guagua mirar desde su coche; un lugar que no era perfecto ni bonito, pero que servía para pasar una agradable mañana de plaza, y que ya nunca más volverá. Good Bye, Plaza Perú, que la sombra te acompañe. Y por favor, alcalde De la Maza, cuide más a sus vecinos y no los siga dejando sin áreas verdes ni sol, que por algo pagamos las contribuciones más altas del mercado.
Porque como el barrio El Golf es el más caro de Santiago, quienes compran terrenos aquí buscan sacarles el mayor partido a su inversión y para eso construyen los edificios más altos del mercado, edificios que no dejan ver el paisaje y que se roban día tras día la tan necesaria luz solar.
Hoy al mediodía llevé a mis niños a la Plaza Perú -una plaza que hace unos años fue completamente remodelada cuando se hicieron los estacionamientos subterráneos- y casi me muero de frío cuando por años esa plaza ha sido el epicentro del calor y del sol. Claro, ahora frente a ella construyeron un enorme edificio -el Territoria 3000- que no deja pasar la luz solar y que dejó convertida a la Plaza Perú en un lugar frío, húmedo y oscuro, donde ya no se juntan los viejos a conversar ni los niños a jugar, y donde hoy al mediodía sólo estaban mis hijos y yo, además de un par de adolescentes medio carreteados.
Por años mis niños visitaron esta plaza entre abril y octubre porque el resto de los meses era muy calurosa, y en verano íbamos a la plaza grande que está frente a la Iglesia El Golf, que con sus largos árboles nos ayudaba a capear el calor. Ahora tienen dos plazas sombrías, ideales para los días calurosos, pero que durante el año son imposibles de resistir. Y la culpa de todo la tiene la Municipalidad de Las Condes, que cree que poniendo más juegos de plástico los niños van a ser más felices, cuando lo que todos buscan es un lugar agradable para estar, un lugar calentito para andar en bicicleta o patinar, un lugar para dejar al viejo abuelo tomando sol y a la guagua mirar desde su coche; un lugar que no era perfecto ni bonito, pero que servía para pasar una agradable mañana de plaza, y que ya nunca más volverá. Good Bye, Plaza Perú, que la sombra te acompañe. Y por favor, alcalde De la Maza, cuide más a sus vecinos y no los siga dejando sin áreas verdes ni sol, que por algo pagamos las contribuciones más altas del mercado.
25 junio 2008
Sobre las citas a ciegas

Pero cuando él me contaba esto y sus descripciones, me puse a pensar qué hubiera pasado si esa misma lista de preguntas me la hubieran hecho a mí, o peor ¿qué hubiera pasado si mi amado se hubiera descrito, antes de conocerlo, en un papel? De seguro, no nos habríamos querido conocer. Gustos Literarios: Anne Rice; Música: Hard Rock. Bastante incompatible con mi gusto por la música brasilera y Flaubert.
¿O si me hubiera dicho Isabel Allende, Coehlo o Herman Hesse? Ufff. Podría haberme perdido de conocer a un hombre encantador, y él a una mujer encantadora, aunque dada a la melancolía y a las novelas decimonónicas. Si hubiera visto una lista antes de enamorarme, no me habría enamorado del fracasado, del alcohólico, del mujeriego, del provocador. Ni del cumbianchero, del fanático de los libros de vampiros, o el pobretón. Quizás hubiera elegido al que leía a Henry James y a Proust, y podría haber sido una lata o un embaucador. O un tipo solitario, mudo o de carácter irritable.
Por eso, ojo, amigo mío, con lo que ponga en su lista y no se deprima si le llega una lectora de Vanidades y de Marcela Serrano, que escucha boleros y canta en el coro de un club. El amor llega de cualquier forma, y a veces lo menos pensado resulta ser lo mejor. Sólo relájese, sea usted mismo y páselo bien. Después me cuenta.
¿O si me hubiera dicho Isabel Allende, Coehlo o Herman Hesse? Ufff. Podría haberme perdido de conocer a un hombre encantador, y él a una mujer encantadora, aunque dada a la melancolía y a las novelas decimonónicas. Si hubiera visto una lista antes de enamorarme, no me habría enamorado del fracasado, del alcohólico, del mujeriego, del provocador. Ni del cumbianchero, del fanático de los libros de vampiros, o el pobretón. Quizás hubiera elegido al que leía a Henry James y a Proust, y podría haber sido una lata o un embaucador. O un tipo solitario, mudo o de carácter irritable.
Por eso, ojo, amigo mío, con lo que ponga en su lista y no se deprima si le llega una lectora de Vanidades y de Marcela Serrano, que escucha boleros y canta en el coro de un club. El amor llega de cualquier forma, y a veces lo menos pensado resulta ser lo mejor. Sólo relájese, sea usted mismo y páselo bien. Después me cuenta.
19 junio 2008
Chesil Beach

Tengo que decirlo: Chesil Beach es un libro magnífico, tan bueno como Sábado y Expiación, aunque a ratos uno crea que es menor. Habla de una pareja de jóvenes recién casados y de sus temores y ansiedades frente a la eventual iniciación sexual en una época donde hablar de sexo era un tema tabú. Todo transcurre en Inglaterra, en 1962, un año antes de la llamada revolución sexual, y McEwan narra con destreza y elegancia este ambiente reprimido y las vidas de estos jóvenes que, provenientes de distintas clases, tienen la ventura o desventura de conocerse y amarse en el sentido más puro de la palabra.
No quiero contar el desenlace, porque recomiendo su lectura, sólo quiero comentarles que no es un libro dulce ni bonito, más bien es triste, desolado y desesperanzador, como a veces suele ser el amor no correspondido, platónico o imposible de consumar. Pero es un libro que vale la pena tener y leer (aunque a algunos les de aversión el nombre de McEwan o los libros amarillos de Anagrama). Muy recomendable.
17 junio 2008
Becky en el Palacio Cousiño

Un simpático guía nos llevó escaleras arriba y abajo, y nos mostró las piezas de los niños (tenían seis hijos), los dormitorios principales, el gran comedor y la sala de música, de baile y de té. A mi hijo mayor lo que más lo impresionó fueron los sillones "indiscretos" con tres asientos para que los novios no estuvieran nunca a solas y a una de mis hijas le encantó la escalera de mármol multicolor. A mí me gustó un mural que está a la subida de la escalera y que por un lado muestra un paisaje parisino y al frente un paisaje de Santiago (según el guía, las dos ciudades favoritas de la familia) y aunque no sé si habrá sido verdad, por un rato envidié esa vida de eternos lujos y viajes, y ese gusto por evitar a toda costa el invierno y sólo vivir entre la primavera y verano de Santiago y París.
15 junio 2008
11 junio 2008
Más regalos para Becky

Aunque ya pasó mi cumpleaños, sigo recibiendo más regalos. El lunes en el almuerzo de cumpleaños de mi amiga Maida (que fue en el muy recomendable restaurant Mestizo), me llegaron espumas de baño, cremas y hasta un precioso paraguas de las que no habían podido ir a mi celebración, y ayer en la tarde cobré mi "vale por una sesión de reflexología" que me había obsequiado mi amigo R., y que debo confesar fue un verdadero regalo para mi cuerpo, alma y pies.
Debo reconocer que soy bastante escéptica a la medicina alternativa y especialmente a los inescrupulosos que la promueven sin saber nada. Pero esta vez traté de no pensar mucho y me dejé transportar por los masajes que Noelle repartió por mis pies, y luego por mis brazos y por mi cabeza. Y el resultado fue maravilloso: mi cuerpo se oxigenó (o por lo menos así lo sentí), y mi energía se repartió por todos lados, liberándome de malas ondas, malas caras y malos ratos.
Al final, después de dos horas en la camilla, Noelle me hizo Reiki, y aunque no lloré como le sucede a algunos (soy demasiado contenida para eso), sí sentí un gran relajo y placer. Mi amigo R. que durante toda la sesión se quedó a mi lado -como escribiente florentino- corrigiendo pruebas y pruebas, dio fe de mi cara extasiada y sonrosada, y de mi aura de paz y tranquilidad. En fin, una experiencia medio mística, pero absolutamente recomendable, porque hoy amanecí renovada y feliz, relajada, liviana, hippie y sin dolor de oídos (y eso que después de la sesión fuimos a celebrar la no-muerte de mi amado a nuestro querido Olán y me acosté de madrugada).
Debo reconocer que soy bastante escéptica a la medicina alternativa y especialmente a los inescrupulosos que la promueven sin saber nada. Pero esta vez traté de no pensar mucho y me dejé transportar por los masajes que Noelle repartió por mis pies, y luego por mis brazos y por mi cabeza. Y el resultado fue maravilloso: mi cuerpo se oxigenó (o por lo menos así lo sentí), y mi energía se repartió por todos lados, liberándome de malas ondas, malas caras y malos ratos.
Al final, después de dos horas en la camilla, Noelle me hizo Reiki, y aunque no lloré como le sucede a algunos (soy demasiado contenida para eso), sí sentí un gran relajo y placer. Mi amigo R. que durante toda la sesión se quedó a mi lado -como escribiente florentino- corrigiendo pruebas y pruebas, dio fe de mi cara extasiada y sonrosada, y de mi aura de paz y tranquilidad. En fin, una experiencia medio mística, pero absolutamente recomendable, porque hoy amanecí renovada y feliz, relajada, liviana, hippie y sin dolor de oídos (y eso que después de la sesión fuimos a celebrar la no-muerte de mi amado a nuestro querido Olán y me acosté de madrugada).
Un mirada a la muerte

Y aunque no le pasó nada (sólo sufrió unos pequeños cortes en los brazos), su accidente me hace pensar en lo frágil que es la vida, el amor y la felicidad. Y en cómo un accidente tonto, involuntario, desgraciado puede arruinar la vida de toda una familia por siempre, sin vuelta atrás. Hace años un joven se pasó un signo PARE y causó la muerte de mi prima y de mi tía a la salida del Club de Polo. El joven estudiaba en mi colegio y aunque no lo odié en ese instante ni tampoco ahora, hasta el día de hoy siento un gran desprecio por su persona y por su familia, que nunca se sintió responsable por lo ocurrido.
Porque la vida, aunque no lo queramos creer, es injusta y azarosa. Algunos se salvan de un accidente inmenso, otros se mueren por un descuido o una estupidez. Y por mucho que nos protejamos, nos pongamos el cinturón de seguridad, manejemos con precaución, respetemos las leyes del tránsito, finalmente estamos a merced del destino, o de Dios, y sólo él decide hasta cuándo estaremos en este mundo. Sólo espero que a mi amor y a mis niños, a mis amigos y a mi familia, me los deje por muchos siglos más en esta tierra. Y que me permita mirar la muerte desde lejos, como en este cuadro de Caspar David Friedrich, y que, aunque a veces me acerque al abismo, me proteja de caer en él. Amén.
04 junio 2008
Josefine y Yo

"¿Qué significa eso? ¿Cultura para todos? Sé que lo dice con buena intención, pero no deja de ser una idea quijotesca digna del siglo XIX. De cada mil personas hay quizás dos o tres que escuchan un concierto por voluntad propia. Siempre ha sido así, y por mí puede seguir siéndolo. La cultura es un hecho minoritario. Las llamadas personas normales prefieren el jaleo y la diversión. Un poco de televisión, de vez en cuando una película de terror, una discoteca ensordecedora o, naturalmente, un partido de fútbol, que es lo que más les gusta. ¿Acaso le parece mal?"
(De Josefine y yo, el excelente libro de Hans Magnus Enzensberger, que me regaló mi adorable "proveedor" de literatura para el día de la madre).
02 junio 2008
Lista para invernar

Me encanta mi cumpleaños porque, como es a fines de mayo, gracias a los regalos quedo aperada para todo el invierno. Mis amigas con sus productos de belleza -para cara, cuerpo y pelo-, collares, bufandas y anillos me dejaron convertida en princesa invernal, cual protagonista de un cuadro de Jean Beraud, mientras mi amado con sus botas "made in Italy" me regaló una buena dosis de estilo y abrigo, tan necesarios en esta fría época del año.
En cuanto a lecturas, me obsequiaron con un esperado Chesil Beach, un clásico Frannie y Zooey y un libro gordo de la Agota Kristof, que junto a la sesión de reflexiología que me regaló mi querido amigo Random, a la cámara rosada que me entregó un antiguo amante, el precioso chaleco que me dio mi hermana y el inmenso chal que me regaló mi mamá, me dejaron lista para pasar un invierno relajada, abrigada y feliz. Gracias a todos por sus regalos, y por hacerme pasar un lindo día y una noche genial.
(Parece que, después de todo, no fue tan malo cumplir 34 años, ni tan mala la idea de publicar una lista de regalos en este blog).
01 junio 2008
Entre errores ortográficos y falsificaciones

Yo misma he cometido por descuido errores terribles (todavía me pena un "tranzar" en vez de transar) y he olvidado acentos y comas. Pero lo que sí me molesta y considero imperdonable es cuando un libro tiene faltas de ortografía o mala redacción, porque detrás de cada libro o impreso hay tiempo, edición, cuidado y revisión.
"Lo mismo que tú sientes cuando lees un libro con faltas de ortografía, me pasa a mí cuando voy a una exposición de pintura y distingo un cuadro falso", me recrimina mi querídisimo amigo J. mientras recorremos la muestra dedicada al pintor Camilo Mori en la Corporación Cultural de Las Condes. "Mira ese cuadro, Becky, ¿tú crees que lo puede haber hecho el maestro Mori?", me pregunta frente a un cuadro paliducho y desdibujado. Y aunque no soy una entendida debo reconocer que el cuadro me parece de una calidad inferior a los otros de la exposición.
J. me sigue mostrando la diferencia entre un cuadro de Mori y uno que parece ser de él, y me habla del daño que se hace cuando un cuadro falso (en este caso eran tres) aparece en una exposición. Para el visitante común el cuadro falso será visto como un cuadro de mala calidad, pero para el entendido sólo hablará de una mala curatoría y una neglicencia imperdonable.
A mí los errores ortográficos y gramaticales sólo me dicen tres cosas: descuido, desidia y falta de respeto a los lectores. A él, una muestra de pintura que incluye copias y falsificaciones sólo le dice ignorancia, daño y maldad. Y así como yo rechazo y dejo de lado esos pobres libros con errores, a él esas exposiciones viciadas no le merecen ni cariño ni compasión, por muy buenos que sean algunos de los cuadros y por mucho que adore al pintor.
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