11 agosto 2008

El Ardor de la Sangre


El domingo me terminé de leer El Ardor de la Sangre -el otro libro que se recuperó de Irène Némirovsky además de La Suite Francesa- y aunque lo encontré un poco folletinesco y la frase "el ardor de la sangre" me hartó por lo reiterativa, debo reconocer que me entretuve bastante y que está muy bien escrito. La trama -ufff, es apasionada- mezcla historias de familia, de amantes y de engaños, y cómo un asesinato saca a la luz los pecados de una hija y también los de sus cercanos en una villa francesa durante el año 1931. Para muestra, un parrafón que se manda el protagonista, Silvestre, de puro despechado:

"Es muy propio de ti, muy propio de una mujer virtuosa decirle a su marido que lo ocurrido hace veinte años sólo fue un momento de locura. ¡Ya! ¿Un momento de locura? Pues yo digo que sólo viviste entonces y que después has hecho como que vivías, has imitado los gestos de la vida; pero el verdadero sabor, el que sólo se prueba una vez, ese sabor a fruta de los labios jóvenes, que tú conoces, lo conociste gracias a mí, sólo a mí". Casi teleserie, ¿no? Igual se van a entretener.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimada Becky:

De donde saca tanto libro para leer?

Becky dijo...

Mmm, ¿sabe? Igual tengo mis proveedores.

Anónimo dijo...

Queridísima Becky,
Que bueno el párrafo, no deja de ser verdad...cuantas personas se encuentran viviendo de esa manera, por miedo, pudor o sólo flojera.
Quitándole lo del amante, podríamos aplicarlo a diario o no?
Gracias por sus reflexiones, comentarios y críticas, soy una lectora fiel a su blog.
Cariños
C.

Becky dijo...

No saben cuánto me gusta recibir sus comentarios y reflexiones. Me alientan a seguir escribiendo y a mantener este especial blog. Gracias, y espero que mantengan su fidelidad por mucho tiempo.
B.

ty dijo...

Folletinesco? Jajaja, voy a buscar la palabra en el DRAE a ver si está. Jejeje!
Pues nada, habrá que leer el librito. Otro título más que añado a mi lista ya considerable de los libros interesantes por leer.
Un saludo,
Sara.

Anónimo dijo...

Para un excelente sentimentalismo (no de teleserie nocturna) recomiendo a dickens.

Anónimo dijo...

croc croc croc