"...prefiero ser Becky Sharp y un monstruo de la perversidad que ser Amelia y un monstruo de la estupidez". William Somerset Maugham
30 junio 2012
29 junio 2012
décimo día de invierno

Sigo muy resfriada y a punta de tynelol. Pero apenas me quedan cuatro cápsulas, que no me van a durar mas que un par de días más. Me acuerdo de mi último día en NY. Faltaban unas horas para irnos al aeropuerto, así que aproveché de pasar por la farmacia a comprar todas esas cosas gringas que no venden acá: tylenol, pasta de dientes rembrandt, las pinzas buenas. Y justo me llega un mensaje de mi marido: que no compre nada, que aproveche de pasear por Central Park. Y me convenció de inmediato, y no compré nada, salvo un frasco de tylenol que me acompañó en mi última caminata por el famoso parque de la ciudad.
Y ahora estoy tan arrepentida. Porque para una (que es fallada y no puede tomar casi nada cuando está enferma), el tylenol es la mejor solución. No interfiere con el anticoagulante que tomo, ni tiene ningún elemento descongestionante (contraindicado para enfermos del corazón), pero a la vez te mejora, te hace sentir bien. Y sólo me quedan cuatro cápsulas. Y un resfrío que puede durar perfectamente cuatro días más.
La Beckita menor también está resfriada. Y juntas, desde la cama, miramos por la ventana el tulipero sin hojas. Y comemos mandarinas. Prendemos y apagamos el matinal del 13. Nos sonamos hasta dejarnos la nariz roja. Nos acompañamos en nuestro resfrío. Y terminamos el frasco de tylenol que traje de NY.
28 junio 2012
noveno día de invierno
Llueve y estoy muy resfriada. No tengo ganas de escribir. Mi gata se hizo pipí en las cortinas recién lavadas. Mis niños también están resfriados y, entre mocos, tratan de estudiar para las pruebas coeficiente 2. Mi coeficiente intelectual baja en cada estornudo y sólo me da para leer. Hoy no quiero preparar comida. Quiero que llegue mi hombre y se encargue de todo por mí.
Pero no pierdo la calma. Como dice la bandera que sacó Inglaterra durante la segunda guerra mundial: keep calm and carry on. También llevo la consigna en el protector de mi celular. Y trato de acordarme de ella mientras me sueno con una mano y con la otra reviso el cuestionario de lenguaje de mi hija mayor.27 junio 2012
octavo día de invierno
Las Beckitas han estado ensayando una obra musical en el colegio. La obra se llama Prinzessin Lilliffe, y ellas actúan bailando y tocando instrumentos, aunque lejos de cualquier rol estelar.
Y están felices. En especial, felices de no haber sido Lilliffe. "Mamá, ¿cómo se te ocurre que yo iba a ser princesa?", me dice una. "Qué atroz ser Lilliffe, me muero del horror", me dice la menor. Mis hijas no sueñan con ser princesas. La verdad, ahora que lo pienso, nunca soñaron con ser algo así. Me acuerdo que cuando eran chicas les gustaba disfrazarse de animales, de futbolistas, incluso de power rangers. Y el disfraz de princesa -ese que yo les había comprado- permanecía colgado -impecable, ordenadito- en el clóset y sólo lo usaron medio obligadas en una y otra ocasión. Y no es que no les guste el protagonismo. Todo lo contrario. Sueñan con ser famosas: una famosa cantante, una; una famosa modelo, la menor. Y viajar por el mundo y ser azafatas o doctoras o profesoras de baile o periodistas. Y quizás casarse, pero siempre, siempre, vivir cerca de su mamá.
Y están felices. En especial, felices de no haber sido Lilliffe. "Mamá, ¿cómo se te ocurre que yo iba a ser princesa?", me dice una. "Qué atroz ser Lilliffe, me muero del horror", me dice la menor. Mis hijas no sueñan con ser princesas. La verdad, ahora que lo pienso, nunca soñaron con ser algo así. Me acuerdo que cuando eran chicas les gustaba disfrazarse de animales, de futbolistas, incluso de power rangers. Y el disfraz de princesa -ese que yo les había comprado- permanecía colgado -impecable, ordenadito- en el clóset y sólo lo usaron medio obligadas en una y otra ocasión. Y no es que no les guste el protagonismo. Todo lo contrario. Sueñan con ser famosas: una famosa cantante, una; una famosa modelo, la menor. Y viajar por el mundo y ser azafatas o doctoras o profesoras de baile o periodistas. Y quizás casarse, pero siempre, siempre, vivir cerca de su mamá.
26 junio 2012
séptimo día de invierno
Escribo y deshago mi tesis. No me acomodan las palabras doctas e insisto en escribir algo que cualquiera pueda entender. Y me quedan párrafos entretenidos, vivos, claros, pero que no sé si son los apropiados para una tesis de magister. Por mi ventana veo árboles gigantes y un sol de invierno que calienta hasta las 6. También veo a mi perro acostado sobre los adoquines, gozando con los rayos del sol.
Tengo ganas de comerme un chaufa de camarones. De esos ricos que preparan en el Olán o en el restaurant del centro que mis amigos me tienen prohibido mencionar. Es que no quieren compartir el dato con más gente y que se termine llenando demasiado -como pasó con el boliche de doña Celestina- y que los precios terminen por las nubes.
A veces pasa con ciertos autores que uno adora que dan ganas de compartirlos con los demás. Para poder comentarlos, gozarlos juntos. Pero hay otros que uno siente tan propios que, egoístamente, no quisiera que nadie más leyera. Reconozco que me pasó con Paula Fox. No era tan conocida en Chile y yo la adoraba (la sigo adorando) y sentía que sus libros me pertenecían tanto que nadie más los iba a apreciar como yo. Igual a veces la recomendaba, quizás sin tanto entusiasmo, pero reconozco que era feliz de que nadie más la conociera. Eso sí, con los años empecé a sentir, de a poco, que debía compartirla con los demás. Y bueno, finalmente terminé escribiendo sobre ella y le di bastante notoriedad.
Quizás en unos meses más les recomiende el restaurante peruano que descubrieron mis amigos, cuando ya no sea importante mantener el secreto. Y quizás también recomiende otros autores que me he dejado sólo para mí. Por el momento hablo de lo quiero compartir. Del Rishtedar, de la marcha, de las Beckitas y de algunos libros. Y dejo las otras cosas para una siguiente ocasión.
25 junio 2012
sexto día de invierno
"Tengo una deuda con Anna Karenina" es un eufemismo para decir que aún no la he leído. Pero este año la leo de todas maneras. Demás está decir que espero con ansias la adaptación que hizo Joe Wright de la novela de Tolstoi. Se espera su estreno para fin de año.
24 junio 2012
quinto día de invierno
Hoy apareció publicado en Revista de Libros de El Mercurio el artículo de Paula Fox que escribí hace un tiempo atrás. Si les interesa, lo pueden leer aquí. Es un artículo largo, y lo era más aún antes de cortarlo, y que da una idea general de esta estupenda escritora estadounidense. Así y todo, podría escribir muchas más páginas sobre ella y sus libros. Y podría releer sus libros una y otra vez, al igual que Jonathan Franzen. En especial Personajes Desesperados, que es una de mis novelas favoritas de todos los tiempos y, a mi juicio, una joyita del siglo XX.
23 junio 2012
cuarto día de invierno
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| Marcha por la igualdad 2012 (foto de Fundación Iguales) |
Cuarto día de invierno. Día de sol y de marcha. Y como ya es una tradición, nos juntamos en la casa de P. a hacer la previa. Mis niños, mi amado, mis amigos: todos juntos dispuestos a marchar por la igualdad de derechos para todos.
Comida compartida, saludos y brindis con fresita. Y a las 2 salimos a caminar. Miles de personas reunidas en la Plaza Italia. Unos cerca del escenario del Movilh, otros cerca de los de Iguales. Nosotros, en el medio, confundidos por esta notoria división, que por suerte se terminó cuando empezó la marcha por la Alameda.
Ahí convergieron todos: los de Mums, los de Iguales, las feministas, los judíos GLBT, los de Movilh y las miles de personas, que sin pertenecer a ninguno de estos movimientos, siente que es justo que todos -sean heterosexuales u homosexuales- tengamos iguales derechos en la sociedad civil. Y daba gusto ver la Alameda llena de gente, de niños, de adolescentes, de familias completas apoyando una causa que pareciera ser de algunos, pero que a fin de cuentas es una causa de todos. Y da felicidad haber sido parte de esta marcha, de esta nueva marcha por la igualdad, y de haberla compartido con mis amigos, con gente a la que quiero tanto y con mis niños, que hoy participan de esta marcha con alegría, pero que espero alcancen a ver en la práctica, funcionando, esta ley de la igualdad.
22 junio 2012
tercer día de invierno
Hoy tuve que hablar de Marta Brunet en una charla para alumnas de cuarto medio y creo que estuvo bastante bien. Me pagaron con una bufanda de seda bien bonita. Al almuerzo me junté con mi amigo R. en el Huerto y me contó que en su colegio se pagaban estas charlas con plata. 70 lucas por charla, aunque si el conferencista era famoso podían llegar a pagarle 200. Mi charla fue bien simple, muy tranquila y conversada y no podría haber cobrado por ella. La bufanda se me ve preciosa y me combina con mi cartera de new york.
***
En la casa del lado hay un cumpleaños infantil. Me imagino que la festejada debe andar por los 12 o 13. Cantan y bailan, y gritan a todo pulmón. Desde mi pieza sólo escucho gritos, me es imposible leer. Debe ser una venganza por el cumpleaños que celebré el viernes pasado en la tarde. El cumpleaños de mi hija también estuvo a todo pulmón.
***
Antes de llegar al Huerto pasé a comprar Fresita para la previa de la marcha por la igualdad. No sé cuántos llegarán a la casa de P. y R., pero espero que sean muchos, para que juntos caminemos por Santa María, por el puente redondo, por la Alameda hasta el final. No se me puede olvidar mi bandera multicolor -que alguien me regaló en la marcha del año pasado- y el pañuelo con los colores del arcoiris que me trajo V. de su viaje a Ecuador.
***
Después de almuerzo, me regalé un libro. Un clásico que nunca leí. Y pasé a dejar a R. a su edificio francés. En el camino me cuenta que alguien de la administración decidió colgar lámparas artesanales en todos los pisos del edificio. Me acordé de los problemas que había en mi antiguo edificio y de las discusiones sobre el buen y mal gusto de este vecino y de aquel. Si viviera en el edificio de R. de seguro estaría en pie de guerra contra esas lámparas nuevas, así que entiendo su malestar. Yo tengo una vecina que me ilumina desde su casa con una lámpara halógena, y que me hace sentir, sentada en el baño, como si estuviera en un interrogatorio de la ex-CNI. Yo, en cambio, ilumino mi calle -desde el tercer piso- con una lámpara que es preciosa, aunque de seguro para la diseñadora de las lámparas artesanales y para mi vecina, debe de ser un horror.
21 junio 2012
segundo día de invierno
Para este segundo día de invierno, recomiendo escuchar esta canción de Ellie Goulding y ponerse a bailar.
20 junio 2012
primer día de invierno
Escribo, corrijo, deshago y leo. Y los días se me pasan escribiendo -o tratando de escribir- una tesis que no avanza. Mientras, sigo con mi vida. Niños con muchos quehaceres, uno que otro texto que escribir, algún libro que reseñar, cosas que arreglar en la casa, y las típicas latas de las que no sé por qué tenemos que encargarnos las mujeres en las casas.
Hace poco estuve de cumpleaños y lo celebré por partes, como ya es una costumbre. Amigas al almuerzo, comida con amigos en la noche, familia el fin de semana y una mini fiesta el sábado para los amigos más bailadores. Y todo resultó muy bien y además de estar muy regalada.
La fiesta, divertidísima. Hace mucho tiempo que no me reía tanto. Mr. Sharp de smoking y humita dorada, y yo de vestido metálico, bien dorado y brillante, como sacada de la próxima película de El Gran Gatsby. Un vestido altamente peligroso, como me dijeron al día siguiente, porque no faltó el que se hizo cortes en las manos por tomarme en andas mientras bailábamos. Ahora entiendo porque Rafaella Carrá usaba patas de lycra para sus bailes. Pero son los riesgos a los que se exponen quienes me rodean. Les puedo dar mi amistad, pero también pueden salir heridos. O incluso ser víctimas de la globoterapia.
Libros me regalaron dos. Uno de Siri Hustvedt y otro de Juan Pablo Roncone, Hermano Ciervo, que es un conjunto de cuentos muy buenos, similares a los que él escribía en el taller literario al que íbamos hace años. También me regalaron ropa, platita y muchas cosas para el cuerpo y la casa. Y todas me encantaron. Yo me regalé Novelas de Flannery O'Connor, una escritora formidable que sorprende bastante con estas dos novelas -las únicas que escribió junto a sus decenas de cuentos- y que nos narran dos historias entre heréticas y religiosas, con protagonistas que son como héroes que luchan contra la fe del mundo, pero que terminan siendo -cada uno en su estilo- más creyentes que cualquiera.
Otro libro que leí -aparte de todo lo que he leído para la tesis- es el último libro de Franzen, Farther Away, que es un conjunto de sus mejores artículos y reseñas de prensa. Y está bien bueno, en especial el ensayo dedicado a Personajes Desesperados y a su autora, la gran Paula Fox. El libro no ha llegado a Chile (me lo traje de Nueva York en mayo), pero vale la pena conseguirlo. Otro que me traje y hojeo de vez en cuando son los poemas completos de Philip Larkin, que son una maravilla y que uno debiera tener en el velador. Ahora creo que voy a leer el libro de Siri Hustvedt y luego voy a lanzarme con un par de clásicos: El Gran Gatsby y Anna Karenina, para ponerme a tono con las dos películas que llegan a fin de año.
Quizás debiera leer menos, como aconseja Philip Larkin, y hacer otras cosas, pero no son muchas más las cosas que me gustan hacer. Quizás debiera escribir más (¿y volver al mini taller?). Todo puede ser. Por lo pronto, sigo leyendo y sigo amando. Y sigo en marcha por la igualdad de los derechos de todos.
Por eso, a los que me quieren y también a los que no (y que igual sapean este blog) los invito a marchar este sábado 23 de junio en Santiago, por un país más justo y con iguales derechos para todos. Es importante y es necesario. La cita es a las 14:00 en Plaza Italia. Los espero a todos.
Y nos estamos viendo en otro post.
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29 marzo 2012
Un verano naranja y un otoño limón
Este verano pasó demasiado rápido. Y fue tan intenso y caluroso que parece raro recordarlo ahora que ya empezó el otoño. Muchos días de playa, de compartir con amigos y familia, de comer palmeras a destajo, de conversar hasta la madrugada y de leer libros buenos bajo el quitasol naranja. Días que ya se terminaron y que ahora recuerdo con nostalgia mientras miro el magnolio desde mi ventana y sus hojas cada día más cafés.
Y aunque me gusta el otoño, éste en especial ha comenzado muy triste. La muerte de una mujer preciosa que conocí en el verano ensombrece mis días. La muerte de Daniel Zamudio a manos de neonazis me llena de pena y dolor. Rezo por ellos y lloro por sus muertes, por quienes tanto los quieren y necesitan, por las cosas que no vivirán. Y a la vez me siento tan inútil -no sé en qué puedo ayudar- y a la vez tan privilegiada. Una amiga muere y deja a tres niños sin una madre, y no puedo no pensar en por qué a mí no me pasó nada después de mi derrame de octubre. No era mi hora, me dijo alguien. Tengo muchas cosas pendientes aún, pienso yo.
Pero todos tenemos cosas pendientes. Las tenía la Jose, las tenía la Loreto, las tenía Daniel. Quizás sus muertes nos sirvan para replantearnos prioridades entre tantos temas pendientes. Ser una mejor persona, ser una mejor mamá. Por lo pronto no dejar de decir te quiero cada día de mi vida ni de enseñarles a mis hijos que una muerte como la de Daniel Zamudio no se puede repetir. Que detrás de cada palabra hiriente, de cada gesto de peyorativo, hay un tipo de violencia que nos contamina, nos enferma, nos lleva a discriminar. Que hay que respetar a todo el ser humano -sea cual sea su orientación religiosa, política o sexual- y que la diversidad es algo bueno. Esa es mi prioridad. Después vendrán los viajes, los libros, los paseos (que espero sean muchos este año), vendrá mi tesis, el trabajo, arreglar esta casa y estar con mis amigos. Espero alcanzar a hacerlo todo y estar muchos años por acá. Por el momento partiré siendo una mejor persona y criando a mis hijos para que este mundo sea mejor.
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30 diciembre 2011
News from Becky
No prometo que el próximo año escribiré más en este blog, porque no puedo prometer cosas que no sé si cumpliré. Pero sí seguiré escribiendo -aquí, allá o donde sea- y leyendo y recomendando libros.
El año pasado fue muy intenso y, aunque debiera contar lo que me pasó en noviembre, la verdad es que me da una soberana lata, y sólo hablaré del tema para agradecer las cientos de muestras de cariño que recibí durante mi larga estadía en la clínica y que sigo recibiendo hasta el día de hoy, y que me ayudaron muchísimo para salir adelante y dejar en el pasado ese maldito derrame intracraneal.
A los pocos días de volver a la casa, me puse a leer en el Ipad el último libro de Paula Fox -News from de the world- que compré vía Amazon. Y con sorpresa descubrí que mi gran escritora también sufrió un derrame subdural (igual que el mío) mientras se encontraba de viaje en Israel. A raíz de ese accidente vascular, ella debió aprender a caminar y leer de nuevo (aunque no se demoró tanto a pesar de sus 70 y tantos años) y me di cuenta de lo afortunada que fui al no quedar con ninguna secuela. Pero también me di cuenta de lo afortunada que soy al tener tantos y tan buenos amigos. Amigos que me llamaban o me iban a ver (aunque no se podía entrar a la UCI) y que acompañaban a mi familia, tantos primos y tíos que aparecieron a dejar flores, chocolates, estampitas y sus cariños y que me hicieron sentir parte de una familia grande y maravillosa, mis hermanos y mis papás que se quedaron junto a mi cama durante esos 17 días de hospitalización, mis hijos y sus amigos que me mandaban tarjetas y saludos, mi marido que nunca se despegó de mi lado y tantos amigos y amigas que se encargaron de mis hijos, de que estudiaran, de que llevaran regalos a los cumpleaños y, principalmente, de que no se sintieran tristes.
Aunque la vuelta a la "normalidad" no ha sido fácil, he recibido el apoyo de tanta gente que no podría desmoronarme. Y han sido tantos los brindis y celebraciones desde que salí de la clínica hasta esta navidad, que he quedado exhausta aunque llena del cariño de mis amigas y amigos del colegio, del magíster, de la universidad, de la vida y las letras.
Para este 2012 espero no sorprenderlos de nuevo con ninguna enfermedad. Y espero terminar y entregar mi tesis, defenderla con éxito, leer muchos libros y seguir viendo a todos mis amigos. Que mi familia siga unida y feliz, que pueda seguir trabajando en lo que me gusta y que mi amor me acompañe siempre. ¡Feliz año nuevo a todos! Ya me tengo que ir a celebrar con los míos a la playita.
Los quiero.
Aunque la vuelta a la "normalidad" no ha sido fácil, he recibido el apoyo de tanta gente que no podría desmoronarme. Y han sido tantos los brindis y celebraciones desde que salí de la clínica hasta esta navidad, que he quedado exhausta aunque llena del cariño de mis amigas y amigos del colegio, del magíster, de la universidad, de la vida y las letras.
Para este 2012 espero no sorprenderlos de nuevo con ninguna enfermedad. Y espero terminar y entregar mi tesis, defenderla con éxito, leer muchos libros y seguir viendo a todos mis amigos. Que mi familia siga unida y feliz, que pueda seguir trabajando en lo que me gusta y que mi amor me acompañe siempre. ¡Feliz año nuevo a todos! Ya me tengo que ir a celebrar con los míos a la playita.
Los quiero.
08 octubre 2011
September rain
Anoche llovió un ratito. Y hoy apareció la piscina llena de pequeñas hojas. Así es la primavera, les dije a mis niñitas mientras se vestían para ir al colegio. Pero, ¿podemos ir sin pantys?. Por supuesto, les contesté. Era lo único que les preocupaba frente a esta lluvia primaveral: que no hubiera un retroceso en el camino hacia el anhelado verano.
Porque antes de esta lluvia ya había comenzado el calorcito en Santiago. Los vestidos más cortos y las chalitas ya habían salido del clóset a la calle, y los panoramas al aire libre comenzaban a multiplicarse. Y como no hay nada que les guste más a los niños que el verano, en mi casa todos andaban felices con la llegada del calor.
Y, aunque hoy volví a la bota, el espíritu se mantiene primaveral: con escote, sonrisa, pelo suelto y una que otra novela (que no sea Marta Brunet). Porque debo reconocer que he dedicado todas mis horas de lectura a mi famosa tesis: a los libros de teoría que la sustentan (o intentan sostenerla) y a la obra de esa maravillosa escritora que elegí. Pero mis ojos también quieren descansar un rato de ese tema, y anhelan novelas, poemas, tramas simples o intrincadas -por un rato que sea-, antes de volver a mis lecturas de y para Brunet.
Por eso durante estos días he andado leyendo otras cosas. Novelas que compré en Buenos Aires -durante mi última visita de septiembre- y de las que ya les hablaré más adelante.
17 agosto 2011
Podría escribirles, por ejemplo, del matrimonio de V y C, que estuvo tan bueno, y que nos dio tanta alegría, pero es tan personal, que no puedo compartirlo con los lectores anónimos que cada cierto tiempo merodean por este blog.
Y podría hablarles de la novela de R que espero pronto sea publicada, pero sería inoportuno hacerlo por este medio. Podría hablarles del conflicto estudiantil que se vive en Chile por estos días, que nos tiene en paro hace ya tres meses -porque los posgrados en la Universidad de Chile también están en paro- y que, por supuesto, apoyo totalmente, a pesar de que seguro me harán demorar en mi tesis. Pero todo sea para terminar con la mediocre educación que se imparte en este país, y de una vez por todas desenmascarar a las tantas universidades chantas que sólo buscan ganar plata y no enseñar. Pero no quiero hablar de eso tampoco, para eso lo hablo con mis compañeros en un café.
Pero puedo contarles otras cosas. Por ejemplo, que todavía no termino de leer el Segundo Sexo, pero que me parece una obra fundamental. Y que hice que mi amigo O leyera a Marta Brunet , y que le encantara, lo que me hace sentir cada día más feliz con el tema de mi tesis. Y que compré entradas para Justin Bieber, porque mis hijas lo adoran, y no puedo negarles esa pasión si yo a esa edad amaba a Corey Haim (QEPD) y a un jovencísimo Matt Dillon, y sólo quería conocer a alguien que fuera como ellos. Y que nació mi sobrino Ismael, que es precioso.
Y que mi casa es más famosa que yo, y que incluso aparece en un libro que fue lanzado ayer en el Teatro Municipal de Las Condes, y presentado por la Cecilia Bolocco y Andrés Benítez (ver foto tomada desde Iphone), y que me da mucho pudor que aparezca en ese libro, pero que también me da cierto orgullo, porque el libro es espectacular y de muy buena calidad, y mi casa aparece muy linda en las fotos.
Y les puedo contar que mi gata se ha pasado todo agosto metida en mi pieza, y que mis hijas la tratan como a una hermana chica. Y que lo he pasado muy bien estos últimos días: que he comido con mis amigas de colegio (en köök, muy rico), almorzado con mi amiga C por nuestros locales de Vitacura (a los que no voy a hacer publicidad) y compartido con mis amigos de la vida. Como anoche, cuando me acompañaron al lanzamiento del libro de casas recicladas, y me hicieron reír tanto, después en el Normandie, que lograron hacerme olvidar -por mucho rato- del frío de agosto y de las penas de la vida.
¿Satisfechos?
20 julio 2011
Debo reconocer que me gusta el invierno.Mirar los árboles sin hojas desde mi ventana y agarrar un poco del calorcito con el sol que entra a montones por la ventana de mi pieza. Qué mejor, si estoy tapada con mi chal chilote -la mejor compra que he hecho en años- y tengo un buen libro entre mis manos.
Ahora estoy con el Segundo Sexo y estoy feliz. Son de esos libros de los que uno ha leído partes, extractos, frases famosas ("la mujer se hace, no se nace"), pero que pocas veces se lee completo. Y aquí estoy, fascinada en la página 130 y con toda la intención de llegar a las 700. Sé que lo voy a hacer. Y sé que me va a encantar. Ya les contaré.
Enviado desde mi iPhone
08 julio 2011
autumm things
Debería estar escribiendo sobre Marta Brunet, más bien sobre "La lucha por el sexo (y el poder) en el cuento Aguas Abajo de Marta Brunet" -que es el título que le puse a mi ensayo- pero mi cabeza vuela por otros lados. Me meto a facebook, sapeo twitter, leo blogs y la prensa, y también páginas de tiendas de ropa, de libros, de lo que sea, todo con tal de no meterme con el tema del sexo/género y con el trabajo que sabe Dios cuándo tendré que entregar ahora que hasta el posgrado está en paro.
Pienso en mi amigo R., con quien casualmente me encontré ayer en Providencia, mientras buscaba un regalo de cumpleaños. Pienso en su novela, que es tan buena, y me gustaría ver publicada. Y pienso en mi amigo V., que está a un paso del matrimonio. Y en mis niños que acaban de salir de vacaciones y están ávidos de panoramas y esas cosas, mientras yo aún no sé qué va a pasar con mis trabajos para la universidad ni he escrito mi proyecto de tesis.
Pienso en mi amor, que está tan cansado, y que me gustaría tanto ver más tranquilo, más feliz. Y escribo esto sabiendo que él no lo va a leer -muy raramente lee este blog- pero lo escribo igual, porque quiero que quede escrito. Así como también quiero que quede escrito que los quiero mucho, queridos amigos del mini taller, y que aunque esté colapsada de trabajos atrasados, siempre tengo tiempo para ustedes, y para nuestras tertulias, y para nuestra amistad (Pd: los espero el 18 en mi casa).
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04 julio 2011
Iguales después de la marcha...
Si les interesa contribuir de alguna forma, les envío el link de la fundación Iguales, en la que pueden anotarse para apoyar o participar activamente. Hay distintas opciones, desde decir "sí, apoyo" hasta comprometerse a trabajar más en concreto. Ahí ven ustedes, todo sirve.
Solo tienen que meterse acá para tener más información. Ojalá se interesen. No dejemos que el ambiente y la buena onda que se generó en la marcha decaiga.29 junio 2011
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