22 abril 2009

Un punteo


-He estado con mil cosas y no he tenido tiempo para nada.
-No quiero que mi amigo S. deje de escribir.
-Ni que abandone el mini taller.
-Tengo que contarle de la charla que di sobre Edgar Allan Poe. Si hubiera estado ahí, se habría sentido orgulloso de mí. Y feliz del interés que despertó el escritor entre los asistentes. (Parte de lo que hablé aparece en este artículo que publiqué en el Artes y Letras)
-Tengo que ir a ver a mi amiga C. que tuvo a su tercer hijo hombre.
-Y también contarle de mi nuevo trabajo.
-Otro trabajo sin paga, pero importante.
-Y hablarle de lo que estoy escribiendo.
-O mejor no contar nada hasta más adelante.
-Y seguir trabajando como hormiguita.
-En silencio.
-Y seguir escribiendo.
-Libre.
-Prometo volver a la Feria uno de estos días.

17 abril 2009

La historia de una historia de una historia


A raíz de mi último post, me escribió una fiel lectora de La Feria de las Vanidades para felicitarme por mi estado de "mujer feliz". Ella, en cambio, había recién terminado con su novio. Decidimos juntarnos a almorzar en la Animal, y ahí, mientras comíamos nuestro quiche de pimentones, me contó los detalles de su ruptura -que claramente me los guardaré-, que son tan escabrosos y a la vez sabrosos que podrían convertirse fácilmente en un buen guión de cine o al menos en un cuento genial. O patético.
Mi amiga no estaba triste, pero tampoco feliz, y frente a lo que me contaba no fui capaz de opinar mucho ni tampoco ser de gran utilidad. Quizás algún día escriba su historia o la de muchas mujeres que han vivido desilusiones iguales. Quizás no. Quizás ella termine escribiendo sobre mí o sobre cualquier cosa más.
Un amigo mío, al que llamaré Steph suele utilizar en sus cuentos cosas que alguna vez le he contado. El nombre de mi nana, el sobrenombre que le puso mi hija a un queque o cualquier tontera similar, pero lo hace con tal encanto que me hace gozar con sus apropiaciones. Yo creo que al escribir aparecen muchas cosas de nuestro inconsciente, pero también las historias que nos llegan, los nombres que se nos pegan, el ritmo que nos contagia en ese momento, el estado de ánimo, alguna lectura o incluso una canción.
Hace unos años participé de un taller literario y me pasaba que mientras escuchaba algún cuento, se me empezaba a aparecer de inmediato la trama para una historia, nada que ver con la que estaban leyendo, pero que me daba el pie para inventar. El otro día, a la salida de mis clases de yoga, me encontré con una antigua compañera de taller y me contó que desde que había dejado las clases nunca más había vuelto a escribir. Me decía que después del taller solía tomarse un traguito con un compañero nuestro y que de las cosas que él le contaba ella sacaba ideas para futuros cuentos. Yo le dije que las ideas podían estar en cualquier lado, no sólo en el Bar Don Rodrigo o en el Catedral, y era cosa de andar con los oídos abiertos.
Quizás escriba la historia de mi amiga. O quizás se la cuente a Steph para que lo haga él. Quizás algún día mi amiga la lea. Y se ría de su historia, y se la lea a sus hijos, a sus nietos o a su futuro amor.

14 abril 2009


Estoy muy feliz...
porque pasamos un fin de semana espectacular en las playas de la cuarta región
porque mis cachorros son una delicia 
porque mi amado es además mi mejor amigo
y porque se viene el mini-taller
además porque no he parado de escribir
de trabajar, de amar y de dar gracias a Dios
por tener a los amigos que tengo
la linda familia que tengo
y todo lo demás 
Un beso a todos

31 marzo 2009

¿Adivina qué?

































Estoy escribiendo algo sobre Philip Roth...
Y sobre Truman Capote...
y Carson McCullers...
y sobre Flannery O'Connor...
y Patricia Highsmith...
y Carver, Cheever y A.M. Homes...

27 marzo 2009

Javier Marías en la UC

Dicen que es mejor no conocer a los escritores que admiras, porque sus personas pueden decepcionarte. Sin embargo, la curiosidad fue más fuerte y ayer en la tarde partí con mi amiga Valentina a ver a Javier Marías a la UC. La charla estuvo muy entretenida (Marías es un narrador bastante ameno en sus libros y también en la vida real) y ante una sala repleta fue capaz de pasar de las anécdotas más graciosas (como la de su coronación como rey de Redonda) hasta los temas más profundos, como su cercanía con la ironía inglesa y su devoción hacia Shakespeare, Cervantes y los "antiguos" en general. Marías recomendó a los escritores que se inician revisar los clásicos, "para no repetir", y no obsesionarse con lo nuevo y actual, que según él puede ser obviado momentáneamente. Recomendó leer a Juan Benet encarecidamente y no dejar de revisar las grandes obras del siglo XIX y XX. 

Con su cigarro en mano, Marías contestó las preguntas que le hizo el público y las acotaciones de su entrevistador-presentador Gonzalo Garcés que no pudo ocultar la gran admiración que sentía hacia el escritor español. Un momento gracioso de la noche fue cuando una señora, muy seria, le preguntó en tono inteligente, en qué colegio había estado de pequeño, y Marías muy educado y algo sorprendido le contestó: en el colegio Estudio de Madrid. Nadie se rió. Pero fue muy divertido y provinciano. Ésa fue una de las últimas preguntas antes de empezar con la firma de libros y recibir un gran aplauso. Gracias, Javier, no me decepcionaste. Y prometo leer a Juan Benet y no dejar de lado los clásicos ni a Shakespeare, Cervantes y Compañía.

22 marzo 2009

A propósito de oír llover

Hace más de un año que tengo un teléfono celular muy malo. Escucho perfecto, pero al otro lado no me entienden lo que hablo. He ido varias veces a Movistar para que me lo cambien, pero en vez de darme otro aparato prefieren "arreglarlo", aunque sigue sin funcionar. Lo único bueno es que casi no lo uso, entonces la cuenta es baja y hablo justo lo necesario. Nada de ponerme a cotorrear o de llamar a la casa por cualquier cosa. Menos llamar a un amigo o pedir una hora para el doctor. Sólo lo uso cuando me llaman y por lo general me cuelgan al poco rato por lo mal que se escucha mi voz. 

Hace unos días incluso mi voz quedó muda y cuando me llamaban no escuchaban ninguna respuesta mía al otro lado. Durante esos días las únicas llamadas que atendí fueron las de mis niños, que al parecer no les importaba que su madre no tuviera voz. "Mamá, sé que no puedes contestar, pero si puedes me traes la greda. Si no puedes, te quiero igual", me dijo mi hija y luego de esperar unos segundos la respuesta, colgó. Todo esto me recuerda un artículo que hace unos años escribió Javier Marías -El Oficio de oír llover- sobre lo poco que se escucha la gente y sobre las tonteras que se hablan a falta de que alguien las conteste. Y habla en especial del uso del celular, un aparato que él no usa y que a su juicio sólo da pie a una desbocada verborrea. 

Yo, que hace un año casi no lo uso, puedo dar fe del abuso que se hace del celular y de lo mal que se está comunicando la gente que lo utiliza para "conversar de la vida" en vez de juntarse a hablar en persona. Conozco amigas que monitorean las tareas de sus hijos a través del celular, guaguas que lo usan como entretenimiento en vez de salir a jugar, parejas que discuten, que se abuenan, que organizan vacaciones y que hablan de los problemas de sus hijos por el celular. Esas personas cuando se encuentran casi no hablan, ya lo han hablado todo. 

Y esto mismo está pasando con los e-mails, los facebooks, los messenger y demases. Y de a poco uno empieza a recibir mensajes abreviados, llenos de faltas de ortografías y signos de exclamaciones a destajo que surgen de la inmediatez pero no de la razón. Cuántos mensajes a medias, inconexos, sin sentido uno recibe a diario sin que con ello nos logremos comunicar. El tema da para mucho. Yo por lo pronto prefiero mantener mi mal celular y juntarme con mis amigos cuando quiero conversar. Y me mantendré alejada de los blackberrys, los iphones y los teléfonos con e-mail, que no tengo problema en esperar llegar a mi casa para revisar mi correspondencia cibernética, que por lo demás casi es puro spam. 

18 marzo 2009

Sólo un punteo


1.-impactante diagnóstico de anoche
2.-le escribí a Pablo para felicitarlo
3.-no sé cuándo nos veremos
4.-los extraño mucho
5.-he estado escribiendo
6.-no quiero perder el mini taller
7.-necesito de sus opiniones y de su incondicionalidad
8.-los quiero mucho
9.-por lo menos tengo mi tortuga de coco de compañía


10.-estoy adicta a las Apple Chips.
11.-y al té blanco que preparo todos los días en mi gran tetera.
12.-marzo me dejó en la ruina y detesto a los profesores que pusieron tantos libros (y tan caros) en las listas de mis niños.
13.-perdí el bronceado de verano.
14.-pero no he perdido el descanso.
15.-no he parado de escribir.
16.-quizás cierre este blog.
17.-cambié los almuerzos con amigas por cafés con amigas.
18.-compré textos escolares usados.
19.-hice trueque de libros.
20.-he logrado ahorrar.
21.-extraño nuestras sesiones de literatura.
22.-y conversar de libros.
23.-el otro día me junté en el café Ona con una amiga del pasado y no paramos de hablar. Los libros unen.
24.-los quiero mucho.
25.-en especial a ti, J. y a mis cachorros.
26.-tengo pendiente a Cristóbal. El viernes te voy a ver, V.
27.-también los quiero a ustedes.
28.-y a ustedes.
29.-y a usted.

09 marzo 2009


Ah, y quedan pocos cupos para el mini- taller 2009 de Becky Sharp. Así que los interesados, a inscribir sus nombres a:  rebecca.sharp74@gmail.com
Nos vemos.

08 marzo 2009

Sobre lecturas


El otro día me encontré con una amiga que había leído mi artículo sobre Richard Yates, pero no se animaba a leer nada del autor. "Mi matrimonio no está en su mejor momento", me dijo, "así que todo lo que sea Yates lo voy a dejar para después". En un principio me pareció extraño su comentario, pero finalmente le encontré la razón. Hay libros para ciertos momentos y libros que no. Me acuerdo de una época en que mi matrimonio estaba pasando por una especie de letargo y me puse a releer Madame Bovary y la Señora Craddock de Somerset Maugham. Cuánto entendí a esas mujeres en ese momento, que ahora me parece tan lejano. Por suerte pasé ese período y ahora puedo leer historias de matrimonios acabados como los que aparecen en las obras de Yates o Cheever sin que nada me afecte. Y puedo leer Ana Karenina o Madame Bovary sin sentir que era mi vida la que parecía retratada ahí. 
A mi amiga le aconsejé que leyera libros atemporales, con historias que no tienen nada que ver con su vida. Edgar Allan Poe, que ahora he redescubierto en su grandeza, es ideal. Historias angustiosas y terribles, pero finalmente irreales, no pueden identificar a nadie. A menos que alguien sea demasiado perverso. Pero ella me contó que iba a leer sobre un niño con pijama de rayas o algo así. Un bestseller. Allá tú, le contesté mientras sacábamos a nuestros niños de la piscina. Yo, en cambio, seguiré con Carson McCullers y sus historias magníficas, aunque lejanas de mi realidad. 

24 febrero 2009

La Noche - Que Nadie Se Entere

 

Debo reconocer que tengo un lado muy farandulero que se me desarrolla cada año a fines de febrero cuando comienza el festival de Viña y todos los programas afines. Y es que GOZO con el festival de Viña y la transmisión por TV (aunque también me gusta verlo en directo) y me encanta ver la llegada de los artistas (que nunca son muy buenos) y la locura de los periodistas por hacer notas y robarse frases exclusivas. 

El lunes gocé con Camila y me lo bailé todo con La Noche, y anoche quedé afónica de tanto cantar y bailar con Juanes. Debe ser mi espíritu de fan el que renace cada febrero y me hace seguir cualquier programa de farándula y descubrir que son tan malos y poco profesionales. En general, debo afirmar que los periodistas de farándula dejan mucho que desear y no tienen idea ni de música ni de moda ni de nada. 

Pero igual me entretengo escuchando las opiniones sobre los animadores y los vestidos de los asistentes. El otro día un periodista aseguraba que Farkas se había gastado 40 millones en su traje, lo que es imposible, por muy Zegna que sea, porque no cuestan eso. O que su mujer, Tina, se veía elegante con su vestido de plumas, cuando francamente era un bodrio de principio a fin. De la Soledad Onetto he escuchado que la tratan de "dama" y "elegante", en un arranque de siutiquería de los periodistas que confunden el pelo rubio de la animadora con elegancia y su modo fruncido de hablar con inteligencia o corrección. Yo encuentro que lo ha hecho genial, pero de ningún modo la encuentro elegante o distinguida, es más creo que su éxito está en mostrarse natural y cercana a la masa,  evitando pasar por algo que no es.

Y como ando medio opinóloga no puedo dejar de decir unas cuantas apreciaciones:

¿Por qué la Argandoña se viste tan mal? ¿Nadie la asesora? Y esa peluca, tan pasada de moda, ¿qué onda? ¿es para darle seriedad? Un horror. 

¿Qué pasó con Jennifer Warner? Yo encontraba que lo hacía de lo más bien. Y estaba tan feliz de estar en el Buenos Días a Todos y poder sentarse al lado de Camiroaga. ¿Por qué la sacaron? ¿Se peleó con Tonka? Yo no me creo lo del acuerdo económico y me parece increíble que los programas de farándula no hayan reporteado el tema. Realmente son muy flojos. Y los editores, bien pavos de no cubrir la noticia.

Lo otro que me preocupa es el tema de los vestidos que usan las mujeres de la TV. ¿Por qué se disfrazan de viejas? ¿Por qué no usan peinados más naturales? Deberían haber mirado la entrega de los Óscar. Ahí hay mujeres bien vestidas y joyas de verdad. En cambio en este Festival sólo se ven vestidos como de otra época, que no marcan tendencia, y unos peinados como de peluquera de barrio. Fatal. La Soledad Onetto, la "Sole", como le dicen, es un amor, simpática, etc. pero tiene carita de plato, patitas cortas y el potito gordito, entonces, por favor, no le tomen el pelo ni le hagan tanto cachirulo, ni le pongan vestidos colorinches de sirena que la acortan tanto. Sáquenle partido a sus hombros, a su cara, alárguenla, pero lo la achiquen más, que al lado de Felipe parece un gnomo. Ah, y póngale alguna joyita, un collarcito de brillantes o unos aros largos. El negro y los brillantes no fallan. O si no miren a una Kate Winslet.

Y Felipe, me parece genial que no haya innovado y que vista de traje oscuro riguroso. Porque cuando le da por ponerse "juvenil" suele embarrarla. Nada con bluyines anchos o poleras con dibujos colorinches. Se ve mejor sencillo. Además no necesita más.

La verdad es que cuesta encontrar gente bien vestida en este Festival. De los jurados, ni que hablar. Farkas, un payaso con peluca y todo. La Fulop, mal y ese poto falso, terrible. La Salosny, un amor, bajita y ubicada, nada mal, aunque tampoco genial. Bodenhöfer, como artista, bien, en su onda John Malcovich nacional. La Hansen, mal, ¿por qué nadie les dice a los peluqueros de Viña que los rulos no se llevan hace años? Menos esos tirabuzones de niñita bien. Tampoco el pelo rubio.

En fin, creo que ya he opinado bastante. Para hoy espero más show. Y aunque mi amado no soporta este evento musical de segunda categoría (amor, eres demasiado intelectual), mis hijos se han convertido en incondicionales y hoy, hasta las compras de útiles escolares las hicimos al ritmo de La Noche, y su "una, otra, otra vez, a escondidas devorarnos de placer". Un hit.  El último relajo antes de entrar a marzo. 

18 febrero 2009

Casi al término del verano


El lugar donde veraneo tiene una panadería azul que es diabólica y cuyas hallullas me tienen poseída. Y un video club con películas pasadas de moda, pero donde es posible conseguir -con un poco de conversación y astucia- todas las últimas películas (incluso las que no se han estrenado en Chile). Además tiene una playa larga y linda, y una nube gigante que por lo general tapa el sol durante los fines de semana.

Es un balneario tranquilo, sin pachanga ni "teams" de verano, sin colaless ni basura en la arena. A la playa suelo bajar con un libro, porque sino corro el riesgo de escuchar cosas de las que prefiero no enterarme y un arsenal de baldes para que mi hija menor me deje leer en paz. En esa playa terminé de leer Acción de Gracias -al fin- y Tigre Blanco, el fantástico libro del indio Aravind Adiga. Pronto espero terminar con La Maravillosa Vida breve de Óscar Wao, de Junot Díaz, que me tiene encantada. Acá también vi todas las últimas películas: El Lector (muy buena), La Duquesa (muy buena), Women (Pésima), La Duda (buena), Slumdog Millionaire (Excelente) y Todo por un Sueño, la gran película del verano, basada en el libro Vía Revolucionaria de Richard Yates (si quieres leer más sobre el autor, pincha este excelente artículo de Revista de Libros de El Mercurio).

Pero a pesar de haber leído harto (también leí a Poe) y de haber visto muchas pelis, siento que todavía me faltan más cosas por hacer antes de volver de vacaciones. Me falta bañarme más en el mar, tomar un poco más de sol, comer un par de palmeras doradas, leer otro libro, andar más en bicicleta y volver a ganarles a mis hijos en las paletas. Todavía me falta otra caminata de la mano y otro pisco sour, otra conversación ociosa con alguna amiga y otro beso bajo el quitasol fucsia con amarillo, otro beso con sabor a cuchuflí, arena y mar.


20 enero 2009

Comidas de verano


El viernes me comí una ensalada deliciosa en el Toro de Loreto y el sábado una parrillada muy buena en la Uruguaya de Ñuñoa con mis amiga Carmen y su novio Javier. El domingo mientras buscaba un portabicicletas en el Mall Sport, mi hija se golpeó la cabeza y terminó con seis puntos en la frente y un gran dolor. Para pasar la pena la llevé a almorzar al Apleebee de Vitacura, que es su lugar favorito y después a tomar un helado al Fragola de El Golf. En la noche fuimos a ver la niña gigante del Fura dels Baus, que nunca llegó, pero igual nos divertimos con el paseo y nos conformamos con el mini show. 
El lunes fui de nuevo al Toro y me comí otra ensalada y luego un helado de phisalis en el Sebastián. Y hoy después de pasarme toda la tarde tratando de terminar un puzzle de 1000 piezas que ilustra la pieza de Van Gogh fui al Jumbo a comprar comida, y sin quererlo terminé en el Sushihana con un Memo Roll.
 Y, aunque pensaba parar con esta seguidilla de restauranes, mañana me voy a pasar el día a la Quinta Región. Creo que no me perdonaría unos camarones de orilla en el San Marco y un helado en la Avenida Perú para capear el calor. El jueves, sin falta, retomo mi régimen, o sino el sábado en la playa me van a confundir con Bachelín o con Ballena Roll. Salud. Y nos vemos a vuelta de vacaciones.

PD: Ah, y a los que me han preguntado por el minitaller, les aviso que tal como estipulé en marzo, las clases se suspenden durante enero y febrero debido a ausencia de Becky Sharp. El siguiente taller se realizará en marzo, con alumnos nuevos y altas exigencias, así que aprovechen el verano para escribir, pensar y leer. Felices vacaciones a todos... mis amigos.

Y otra carta más...

Estimada señora Sharp:
 Le escribo desde Los Carpatos, para informarle que he encontrado al joven Harker, o lo que queda de él.   La verdad es que su estado de salud es bastante precario, esta delgado y pálido, su memoria, bastante frágil, y con la conciencia levemente  alterada.  A pesar de todo lo anterior, veo que su belleza esta intacta y ha sido atendido con delicadeza y afecto por las campesinas de las posadas locales.  Me he permitido revisar sus pertenencias y entre sus baúles he encontrado – aparte de estacas, notas de viajes, cruces y extraños brebajes -  un reloj de oro con una fotografía,  que supongo es la vuestra,   y una dirección que espero la encuentre a usted como  lectora en esta misiva.   

 

Durante años,  Harker asistió como oyente a mis cursos de medicina, en mi natal Holanda,  antes de que me destituyeran y tildaran de “brujo oscuro y supersticioso”.    Siempre fue un leal alumno y mejor camarada.  Por ello me siento obligado y comprometido en su recuperación -  si esta es posible -  y en que retorne a su hogar.  

 

Me he permitido escribir los cuidados específicos a los que deberá someterse y rogar para que usted  siga cuidadosamente mis instrucciones con el mayor esmero posible. Sólo así, con sacrificio y constancia, recuperaremos a este amigo tan querido y devoto amante.El éxito de esta terapia radica en la periodicidad  que usted pueda mantener. Como profesional abogaría por que fuese al menos “tres veces a la semana”.  Comience por sacarlo de su rutina diaria, escuche sus historias y recuerde que su memoria no esta bien del todo si repite cosas que ya le contó. Propóngale escuchar música,  procure que beba  vino blanco en abundancia, que junto con refrescarlo lo alejarán de los malos recuerdos de los últimos tiempos.  Sería altamente aconsejable que tomara  baños y masajes; tengo dudas respecto a su equilibrio, motivo por el cual

 

no es aconsejable que se bañe sólo, debe usted acompañarlo.   Al dormir es fundamental que no sienta roce alguno de ropa, sólo sábanas delgadas que no irriten su delicada piel y por supuesto estar atentos a cualquier requerimiento  que pueda tener.  Habrá usted de ser comprensiva y abierta a ciertas cosas que en un principio le parecerán extrañas o poco habituales en él, pero  las costumbres de las aldeanas – que cuidaron su cuerpo y sanaron sus heridas -   de estas tierras son algo salvajes.   Soy optimista por naturaleza, por lo que creo que con el fiel cumplimiento de estos cuidados, su amante debiera recuperarse en los próximos seis meses.

 

Lamento no poder viajar con Harker, hubiera sido un placer conocerla y haberle dado mis recomendaciones en persona, más nuevos enemigos me acechan e indispensable es que atienda con premura  mi inevitable duelo contra el mal.

 

Cordialmente suyo,

 

 

Profesor Abraham Van Helsing 

15 enero 2009

Enero a mil

Todavía no sé adónde voy a ir para las vacaciones, sólo sé que quiero un lugar con playa y tranquilidad. Como dicen mis niños y mi amado, "donde vayamos, si estamos juntos, lo pasaremos bien". Y de seguro, así será. Ellos parten con bicicletas y juegos de mesa (les encanta el Metropoli, y es genial ver la avaricia de mi hijo mayor versus el derroche de mi hija del medio), y yo con mi cargamento de libros y sombreros. 

Al paso que voy con mi lectura de Acción de Gracias, creo que tendré que llevar el libro en febrero, porque no he avanzado de la página 300, y también llevo las Grandes Esperanzas que me regaló mi querido amigo V.V. (no sabes cuánto te agradezco tu regalo de pascua, el tuyo pronto te lo entregaré). Por suerte ya terminé de leer todo Richard Yates (los que me conocen saben que soy un tanto obsesiva), porque no es una lectura recomendable para las vacaciones en familia si sólo habla de fracasos, divorcios y frustración. 

Pero de seguro tendré que llevar todo lo que encuentre de Edgar Allan Poe (ahora me dio con Poe, qué le voy a hacer) que me parece un personaje adorable, tan melancólico y borracho, un ènfant terrible como los que me suelo prendar. En fin, con ese cargamento pienso partir luego de vacaciones, aunque estos días en Santiago, con sus tardes de piscina y sus noches calentitas, no me han dado de qué quejar. 

Porque me he pasado entre uno que otro almuerzo con amigos "entrañables" (recomiendo el Huerto que volvió en todo su esplendor) y una que otra tarde de películas (de las que uno sale cantando Chihuahua a todo pulmón), sin contar las tardes de piscina y hot dogs y las noches de vino blanco o pisco sour Catedral, con los que me he reconciliado con la idea de pasar enero en Santiago. Y eso que todavía no he podido ver nada de Santiago a Mil.



07 enero 2009

Días de Piscina

Una de las cosas que más me gusta del verano son las tardes de piscina. Trabajo en la mañana y tipo cuatro me arranco con mis niños a un club cercano y me paso la tarde echada en el pasto, leyendo Acción de Gracias y mirando de reojo que ninguno de mis cachorros se ahogue. Si me da calor, me baño y hago carreras de natación con mi hijo mayor (que todavía gano) y si estoy sociable, me instalo con alguna amiga que esté en las mismas para hablar de las típicas cosas del verano: adónde vamos a veranear, qué hacer con la celulitis o qué leer en las vacaciones. Una delicia. De verdad, es un relajo impagable. Leo, leo y leo, entremedio mando a los niños a comprar helados (para mí, Purafruta o Fruttare), me baño, tomo un poco de sol (con factor 50 para no ponerse "negra", que es tan feo), me estiro, me doy vuelta, me pongo de espaldas y medio dormida sueño que estoy en el paraíso. Qué rico. Los niños se juntan con amigos y lo pasan genial. Yo, a veces, también aprovecho de conversar. Y no son pocos los temas que se pueden abordar al borde de la piscina. Depende de con quién uno se encuentre. A veces me junto con antiguas compañeras de colegio y aprovechamos de ponernos al día; otras veces con mamás de amigos de mis hijos, donde uno parte de cero y hay que entrar a conocerse, y otras veces con amigas de la vida, a las que sólo veo en ocasiones tan especiales como en las tardes de piscina. A veces vuelvo a la casa con mi libro intacto de tanto conversar y otras veces con el libro casi acabado. Lo que sí, siempre vuelvo con mis niños cansados, con sus caritas rosadas, pero felices después de una tarde de piscina. Y yo, cada día un poco más doradita y relajada, con el pelo un poco aclarado y un leve olor a cloro en mi cuerpo. Verano, por favor, no te acabes.

Respuesta de Becky


Querido Jonathan, sus cartas no me han dejado indiferente. Usted sabe cuánto lo amo y lo respeto, y sería capaz de morir si alguna vez llego a causarle pena o dolor. 

Su obsesión con el innombrable es absurda, pues no es él el motivo de mis agobios ni menos usted. Si he de culpar a alguien creo que mis penas sólo se deben a la MALDAD, o debiera llamarla sólo con su inicial, M, que usted sabe ha causado mucho daño en nuestro amor y en nuestro hogar.

Pero confío en que las fuerzas del Bien nos acerquen cada día, y que podamos pasar unas lindas vacaciones juntos. Prometo mantenerme fiel durante el verano y no engañarlo con aspirantes a escritores ni con seguidores de Dickens. Por dos meses prometo ser sólo suya, así que vuelva de donde está que mi cama está vacía hace muchos días. 

Lo espera, lo extraña y lo ama,
Becky Sharp

06 enero 2009

La Última Carta

Querida Becky:

Mi fracaso ha sido absoluto.  Después de mi última carta, pude, mientras mi aliento me lo permitía, alcanzar al despreciable ser que pensé le ocasionaba su extraña afección. A orillas de un extraño pasadizo, con acantilados que terminaban en la arena, me encontré frente su malicienta figura.  Pensé en ahogar mi furia con una certera estaca que pusiera fin a su dolor Becky, mas el innombrable, como leyendo mi mente acertó un golpe fatal a mis intenciones.  Con elegantes vocablos, en una extraña lengua, me cedía su lugar en su mesa, en sus ojos, vi reflejada su imagen Becky, y resignándome ante la dolorosa elocuencia de la verdad, porque pude ver los suyos – los ojos -  como si estuviera usted presente, supe que el causante de sus dolores soy yo; que la estaca en mi mano no pondría término a sus penurias, sólo a mis miedos.  

Lejos de aquel lugar, le escribo por vez última.  Su esfinge  de albúmina casi ha desaparecido de mi antiguo reloj.  Fui yo, quien lleno su corazón de cansancio y este bombeó, mi mal a todo su cuerpo.  Espero sepa perdonarme,

Suyo por última vez,

Jonathan.