
"...prefiero ser Becky Sharp y un monstruo de la perversidad que ser Amelia y un monstruo de la estupidez". William Somerset Maugham
29 julio 2008
Las Sorpresas de Facebook

27 julio 2008
Feliz Cumpleaños, Amor

26 julio 2008
El Fumador y Otros Relatos

21 julio 2008
Franny y Zooey
Me gustó Franny y Zooey, aunque aún no tengo claro por qué. La parte dedicada a ella es simple y las descripciones que hace Salinger son puras y acertadas, en tanto que la parte dedicada a Zooey es más intrincada, pero llena de diálogos originales. El libro es entretenido y especial –más un cuento largo que una novela- y los tres personajes presentados, la madre, la hija y el hijo, están tan bien dibujados que se hacen inverosímilmente reales, y hasta adorables. En especial Zooey, la niña menor de la familia Glass, que vive una profunda crisis existencial de la que no quiere salir, y que es un tremendo personaje literario, “una fuente de inspiración”, como me escribió mi amigo Víctor en la dedicatoria del libro, y que se hace inolvidable de principio a fin. Una linda novela que toca de lado el tema de la familia y de la tolerancia, y que nos hace ver cómo cada pequeño mundo tiene sus propias claves y cómo cada familia tiene sus propias palabras, secretos y complicidades.18 julio 2008
Del Planetario a la Junta Nacional
Con algo de pena leí el otro día que un poeta, aburrido de la falta comentarios, había decidido cerrar su blog. Y el blog realmente era interesante. El mío, en tanto, no tiene nada de especial, pero así y todo recibe varias intervenciones (aunque algunas me sean del todo sorprendentes o incomprensibles). Por suerte, porque si no recibiera comentarios creo que también lo cerraría o de frentón lo cambiaría por un diario con portada rosa y papel en tonos pastel. 16 julio 2008
Wall-e
Debo confesar que siento una gran debilidad por el amor y por las historias románticas. Y cierto es que esta debilidad me ha traído grandes satisfacciones, pero también bastantes sufrimientos y decepciones en la vida (de los cuales no es necesario hablar). Esta debilidad es la que me hace adorar por sobre todo novelas románticas como Orgullo y Prejuicio o Expiación, así como las historias de desamor de la Señora Craddock o Madame Bovary. Y en formato cine, es finalmente el amor lo que busco cuando vuelvo a ver Moulin Rouge o La Edad de la Inocencia, Emma o El Paciente Inglés. Es por mi obsesión romántica que leo y escribo sintiéndome heroína literaria. Y es por ese gusto, heredado de no sé quién, que escribo cartas, poemas, diarios y libretas, sin motivo y sin afán. Entonces, si mis amigas con niños en edad escolar me preguntan cuál película infantil recomiendo para estas vacaciones de invierno, no dudo en contestar Wall-e, a pesar de que Kun Fu Panda es genial. Porque Wall-e es divertida, pedagógica, ecológica y anti-obesidad (razones de sobra para ser recomendable), pero además porque es muy romántica, y nos muestra que el amor disparejo puede resultar. Y como soy una romántica empedernida hasta el amor entre dos robots me hace emocionar, en especial cuando Eva lo trae de vuelta a la vida y lo obliga a recordarla. Y cuando él la besa y baila con ella por el espacio estelar.
10 julio 2008
Mi deuda con Crimen y Castigo
Hace años tengo una deuda pendiente con Crimen y Castigo y creo que ya llegó la hora de saldarla. Porque, aunque no soy supersticiosa, creo que Dostoievski ya me ha dado demasiadas oportunidades de leer su libro, y por años me he negado -sin razones de peso- de cumplir su afán.La primera oportunidad me la dio hace como once años, cuando en un ramo de Estética me dieron a leer al gran maestro ruso y elegí Los Hermanos Karamásov, por sobre Crimen y Castigo, aunque compré ambos libros y dejé relegado al segundo para un momento que nunca llegó.
Y por años dejé guardado el libro en mi gran librero, y preferí leer a cientos de otros autores en vez de leerlo a él. Hasta que un día de octubre del año 2006 quedé entre los diez ganadores del concurso "Santiago en 100 palabras", y terminé obteniendo el segundo lugar con mi cuento "Normandie". Y no saben quién ganó el primer premio: el cuento "Dostoievski" que imaginaba a Fédor paseando por nuestra ciudad. Ese día me prometí leer, por fin, Crimen y Castigo, un libro que hace años tenía guardado en mi librero y más encima que había sido escrito por un autor que tanto me había deleitado con sus Hermanos Karamásov.
Pero por supuesto olvidé mi promesa y sucumbí ante Maugham, Thackeray, Zadie Smith, McEwan y tantos otros más. Eso fue hasta ayer, cuando mientras esperaba que me abrieran mi glándula por segunda vez (y al parecer última), entra el anestesista a hacerme las preguntas de rigor, y cuál no será mi sorpresa cuando descubro que junto a mi inmenso expediente médico, el doctor llevaba en su mano un ejemplar de Crimen y Castigo. Así de natural, como quien lleva un Ipod o un celular, él llevaba al quirófano su enorme edición de Crimen y Castigo. Y mientras me clavaba una aguja en mi brazo delgado, no dejé de preguntarme si no era un mensaje que me mandaban del más allá.
Si era así, ¿qué me estaban tratando de decir? Que hice algo mal y por eso enfermé mi glándula submaxilar. O tal vez que debería volver a concursar en un certamen literario y esta vez obtener el primer lugar. O simplemente, como me dijo mi amigo Víctor desde Grecia, que la literatura sólo era un asunto de vanidad y que hasta los libros eran usados para atraer miradas y llamar la atención. Quizás simplemente fue un llamado de Dostoiveski, que me daba una última oportunidad. Y como no quiero contradecirlo, apenas termine Franny y Zooey, buscaré entre las decenas de cajas mi ejemplar de Crimen y Castigo, aunque prometo no pasearme con él bajo el brazo (menos en tribunales, cárceles o salas de operación).
07 julio 2008
Nada con "Sex and the city"
De partida fui sola, porque sentía que la película no merecía compañía, y no me equivoqué. Y para evitar hacer filas o tener que mamarme a gente engrupida con la serie, fui a la matiné y me senté en un rincón, rodeada de mujeres acompañadas por amigas que competían por ser las más parecidas a Carrie Bradshaw. "Todo el rato, quiero verla todo el rato", escuché decir a una joven a mi lado, y todavía no entiendo por qué.
Yo vi la serie y me entretuve. Nunca la encontré inteligente ni aguda, pero me refrescaba ver a estas amigas bien vestidas y obsesionadas con el amor. Pero la película se va al extremo, y todavía no entiendo como un crítico de cine como Rodrigo Guendelman (en realidad no creo que sea crítico de cine, pero igual), bueno como él pueda decir que "Sex and the city" tiene un guión inteligente y original, cuando de lo único que hablan sus protagonistas es de hombres, zapatos y departamentos y las frases de la periodista Carrie Bradshaw son destacadas como acertivas y geniales cuando sólo dicen cosas obvias, básicas y banales.
En fin, creo que películas como éstas sólo impresionan a los fashion victims o a los que creen que detrás de una marca se encuentra el estilo, la fama o el poder. A mí personalmente no me impresionan las carteras Louis Vuitton (de hecho tengo varias y no me gusta usarlas porque las encuentro ostentosas) ni tampoco me impresionan los zapatos de taco altísimo o los vestidos de Christian Lacroix. Creo que finalmente la gente que se llena de marcas, de anteojos con grandes logos brillantes, carteras con monogramas a la vista y camisetas con el nombre del diseñador, sólo buscan ocultar inseguridades materiales o vacíos sentimentales. Y por eso no es mucho lo que yo pueda tener en común con las chicas de "Sex and the city", salvo el gusto por los cosmopolitan y por pasear en la ciudad.
PS: Igual quienes vayan a verla, se van a entretener.
04 julio 2008
Lo que se hereda...
Cristales Brillantinos
Cristales brillantinos no dejen de brillar
que al sol y la luna de envidia hacen llorar
con las estrellas los comparan, pues,
cuando enciendo una lámpara, tu brillo no se compara
Cristales brillantinos tan fuerte su poder
que al más triste y penoso de todos
pueden hacerlo el joven más alegre y bondadoso
¿te imaginas su poder porque al pensarlo te deja estupefacto?
Cristales brillantinos como faros son
guían a los que van al cielo y
sirven como faro a los enormes barcos
cristales brillantinos, ¿qué más pueden?
30 junio 2008
28 junio 2008
Plaza Perú se queda sin sol

Porque como el barrio El Golf es el más caro de Santiago, quienes compran terrenos aquí buscan sacarles el mayor partido a su inversión y para eso construyen los edificios más altos del mercado, edificios que no dejan ver el paisaje y que se roban día tras día la tan necesaria luz solar.
Hoy al mediodía llevé a mis niños a la Plaza Perú -una plaza que hace unos años fue completamente remodelada cuando se hicieron los estacionamientos subterráneos- y casi me muero de frío cuando por años esa plaza ha sido el epicentro del calor y del sol. Claro, ahora frente a ella construyeron un enorme edificio -el Territoria 3000- que no deja pasar la luz solar y que dejó convertida a la Plaza Perú en un lugar frío, húmedo y oscuro, donde ya no se juntan los viejos a conversar ni los niños a jugar, y donde hoy al mediodía sólo estaban mis hijos y yo, además de un par de adolescentes medio carreteados.
Por años mis niños visitaron esta plaza entre abril y octubre porque el resto de los meses era muy calurosa, y en verano íbamos a la plaza grande que está frente a la Iglesia El Golf, que con sus largos árboles nos ayudaba a capear el calor. Ahora tienen dos plazas sombrías, ideales para los días calurosos, pero que durante el año son imposibles de resistir. Y la culpa de todo la tiene la Municipalidad de Las Condes, que cree que poniendo más juegos de plástico los niños van a ser más felices, cuando lo que todos buscan es un lugar agradable para estar, un lugar calentito para andar en bicicleta o patinar, un lugar para dejar al viejo abuelo tomando sol y a la guagua mirar desde su coche; un lugar que no era perfecto ni bonito, pero que servía para pasar una agradable mañana de plaza, y que ya nunca más volverá. Good Bye, Plaza Perú, que la sombra te acompañe. Y por favor, alcalde De la Maza, cuide más a sus vecinos y no los siga dejando sin áreas verdes ni sol, que por algo pagamos las contribuciones más altas del mercado.
25 junio 2008
Sobre las citas a ciegas
Una amiga se ofrece de celestina y le pide a su amigo que se describa en el papel. Gustos, preferencias, lecturas, todo lo que le interesaba debía incluirlo en el listado, así como las cosas que detestaba. Con ese listado ella se ofrecía a buscarle una cita entre sus amigas solteras. Y claro, mi amigo -encantado- aceptó y se describió.¿O si me hubiera dicho Isabel Allende, Coehlo o Herman Hesse? Ufff. Podría haberme perdido de conocer a un hombre encantador, y él a una mujer encantadora, aunque dada a la melancolía y a las novelas decimonónicas. Si hubiera visto una lista antes de enamorarme, no me habría enamorado del fracasado, del alcohólico, del mujeriego, del provocador. Ni del cumbianchero, del fanático de los libros de vampiros, o el pobretón. Quizás hubiera elegido al que leía a Henry James y a Proust, y podría haber sido una lata o un embaucador. O un tipo solitario, mudo o de carácter irritable.
Por eso, ojo, amigo mío, con lo que ponga en su lista y no se deprima si le llega una lectora de Vanidades y de Marcela Serrano, que escucha boleros y canta en el coro de un club. El amor llega de cualquier forma, y a veces lo menos pensado resulta ser lo mejor. Sólo relájese, sea usted mismo y páselo bien. Después me cuenta.
19 junio 2008
Chesil Beach
Estaba tan ansiosa por leer Chesil Beach que una vez que mi amiga C. me lo regaló, sentí miedo de que el libro me defraudara. Y la verdad es que no fue así, porque mis expectativas se cumplieron con creces.Tengo que decirlo: Chesil Beach es un libro magnífico, tan bueno como Sábado y Expiación, aunque a ratos uno crea que es menor. Habla de una pareja de jóvenes recién casados y de sus temores y ansiedades frente a la eventual iniciación sexual en una época donde hablar de sexo era un tema tabú. Todo transcurre en Inglaterra, en 1962, un año antes de la llamada revolución sexual, y McEwan narra con destreza y elegancia este ambiente reprimido y las vidas de estos jóvenes que, provenientes de distintas clases, tienen la ventura o desventura de conocerse y amarse en el sentido más puro de la palabra.
No quiero contar el desenlace, porque recomiendo su lectura, sólo quiero comentarles que no es un libro dulce ni bonito, más bien es triste, desolado y desesperanzador, como a veces suele ser el amor no correspondido, platónico o imposible de consumar. Pero es un libro que vale la pena tener y leer (aunque a algunos les de aversión el nombre de McEwan o los libros amarillos de Anagrama). Muy recomendable.
17 junio 2008
Becky en el Palacio Cousiño
El domingo Becky llevó a sus niños al Palacio Cousiño, la gran casa que tenía don Luis Cousiño y su señora Isidora Goyenechea en la calle Dieciocho, y que desde la década del 40 pertenece a la Municipalidad de Santiago. La casa es enorme y está decorada según los gustos afrancesados de sus dueños -ricos empresarios mineros- con mucho mármol, jarrones chinos, oro y enormes pinturas de Monvoisin que dejaron boquiabiertos a mis hijos y a mí sumergida en un estado de ensoñación.Un simpático guía nos llevó escaleras arriba y abajo, y nos mostró las piezas de los niños (tenían seis hijos), los dormitorios principales, el gran comedor y la sala de música, de baile y de té. A mi hijo mayor lo que más lo impresionó fueron los sillones "indiscretos" con tres asientos para que los novios no estuvieran nunca a solas y a una de mis hijas le encantó la escalera de mármol multicolor. A mí me gustó un mural que está a la subida de la escalera y que por un lado muestra un paisaje parisino y al frente un paisaje de Santiago (según el guía, las dos ciudades favoritas de la familia) y aunque no sé si habrá sido verdad, por un rato envidié esa vida de eternos lujos y viajes, y ese gusto por evitar a toda costa el invierno y sólo vivir entre la primavera y verano de Santiago y París.
15 junio 2008
11 junio 2008
Más regalos para Becky

Debo reconocer que soy bastante escéptica a la medicina alternativa y especialmente a los inescrupulosos que la promueven sin saber nada. Pero esta vez traté de no pensar mucho y me dejé transportar por los masajes que Noelle repartió por mis pies, y luego por mis brazos y por mi cabeza. Y el resultado fue maravilloso: mi cuerpo se oxigenó (o por lo menos así lo sentí), y mi energía se repartió por todos lados, liberándome de malas ondas, malas caras y malos ratos.
Al final, después de dos horas en la camilla, Noelle me hizo Reiki, y aunque no lloré como le sucede a algunos (soy demasiado contenida para eso), sí sentí un gran relajo y placer. Mi amigo R. que durante toda la sesión se quedó a mi lado -como escribiente florentino- corrigiendo pruebas y pruebas, dio fe de mi cara extasiada y sonrosada, y de mi aura de paz y tranquilidad. En fin, una experiencia medio mística, pero absolutamente recomendable, porque hoy amanecí renovada y feliz, relajada, liviana, hippie y sin dolor de oídos (y eso que después de la sesión fuimos a celebrar la no-muerte de mi amado a nuestro querido Olán y me acosté de madrugada).
Un mirada a la muerte
El lunes casi muere el gran amor de mi vida. Venía en la carretera desde Viña a Santiago cuando un camión que iba adelante le arrojó una pesadísima herramienta de fierro que entró como proyectil en el auto, y que por milagro, impactó en el asiento de atrás y no en su persona. Horas antes él había pasado a rezarle a la Virgen de Lo Vásquez -como hace siempre cuando va a Viña- y que creo, estoy segura, fue quien lo protegió.Y aunque no le pasó nada (sólo sufrió unos pequeños cortes en los brazos), su accidente me hace pensar en lo frágil que es la vida, el amor y la felicidad. Y en cómo un accidente tonto, involuntario, desgraciado puede arruinar la vida de toda una familia por siempre, sin vuelta atrás. Hace años un joven se pasó un signo PARE y causó la muerte de mi prima y de mi tía a la salida del Club de Polo. El joven estudiaba en mi colegio y aunque no lo odié en ese instante ni tampoco ahora, hasta el día de hoy siento un gran desprecio por su persona y por su familia, que nunca se sintió responsable por lo ocurrido.
Porque la vida, aunque no lo queramos creer, es injusta y azarosa. Algunos se salvan de un accidente inmenso, otros se mueren por un descuido o una estupidez. Y por mucho que nos protejamos, nos pongamos el cinturón de seguridad, manejemos con precaución, respetemos las leyes del tránsito, finalmente estamos a merced del destino, o de Dios, y sólo él decide hasta cuándo estaremos en este mundo. Sólo espero que a mi amor y a mis niños, a mis amigos y a mi familia, me los deje por muchos siglos más en esta tierra. Y que me permita mirar la muerte desde lejos, como en este cuadro de Caspar David Friedrich, y que, aunque a veces me acerque al abismo, me proteja de caer en él. Amén.
04 junio 2008
Josefine y Yo

"¿Qué significa eso? ¿Cultura para todos? Sé que lo dice con buena intención, pero no deja de ser una idea quijotesca digna del siglo XIX. De cada mil personas hay quizás dos o tres que escuchan un concierto por voluntad propia. Siempre ha sido así, y por mí puede seguir siéndolo. La cultura es un hecho minoritario. Las llamadas personas normales prefieren el jaleo y la diversión. Un poco de televisión, de vez en cuando una película de terror, una discoteca ensordecedora o, naturalmente, un partido de fútbol, que es lo que más les gusta. ¿Acaso le parece mal?"
(De Josefine y yo, el excelente libro de Hans Magnus Enzensberger, que me regaló mi adorable "proveedor" de literatura para el día de la madre).
02 junio 2008
Lista para invernar

Me encanta mi cumpleaños porque, como es a fines de mayo, gracias a los regalos quedo aperada para todo el invierno. Mis amigas con sus productos de belleza -para cara, cuerpo y pelo-, collares, bufandas y anillos me dejaron convertida en princesa invernal, cual protagonista de un cuadro de Jean Beraud, mientras mi amado con sus botas "made in Italy" me regaló una buena dosis de estilo y abrigo, tan necesarios en esta fría época del año.
En cuanto a lecturas, me obsequiaron con un esperado Chesil Beach, un clásico Frannie y Zooey y un libro gordo de la Agota Kristof, que junto a la sesión de reflexiología que me regaló mi querido amigo Random, a la cámara rosada que me entregó un antiguo amante, el precioso chaleco que me dio mi hermana y el inmenso chal que me regaló mi mamá, me dejaron lista para pasar un invierno relajada, abrigada y feliz. Gracias a todos por sus regalos, y por hacerme pasar un lindo día y una noche genial.
(Parece que, después de todo, no fue tan malo cumplir 34 años, ni tan mala la idea de publicar una lista de regalos en este blog).
